Muere a los 94 años Clive Davis, creador de estrellas de la industria musical
Clive Davis, el abogado de una compañía discográfica que se convirtió en una de las figuras más poderosas de la industria musical, impulsando o resucitando las carreras de superestrellas como Janis Joplin, Whitney Houston, Carlos Santana y Alicia Keys, murió, confirmó su familia. Tenía 94 años.
Davis murió en su apartamento de Manhattan, semanas después de haber sido hospitalizado por un problema de las vías respiratorias superiores, informó su publicista Aliza Rabinoff.
El comunicado señala: “Para el mundo, nuestro padre fue la icónica leyenda de la música cuya visión, instintos y búsqueda incansable de la excelencia moldearon la banda sonora de incontables vidas. Descubrió, guio y respaldó a los mejores artistas de la historia moderna de la música, dejando una huella indeleble en la cultura que perdurará por generaciones”.
Muchos artistas lamentaron su fallecimiento el lunes. Carlos Santana lo calificó de “visionario”. Michael Bublé expresó que el ejecutivo musical “creía en la gente y en sus sueños”. Patti Smith le agradeció a Davis medio siglo de “amor y apoyo”.
A diferencia de otros magnates discográficos cuya influencia se debilitó con la edad, el poder de Davis parecía no hacer más que crecer, abarcando múltiples géneros y sellos. En sus últimos años, dirigía las carreras de todos, desde Barry Manilow hasta las ganadoras de “American Idol” Carrie Underwood y Kelly Clarkson. Y su exclusiva gala previa a los Grammy, celebrada la noche del sábado antes de la ceremonia del domingo cada año desde 1975, era toda una institución.
“El talento de Clive siempre ha sido ver y escuchar lo que otras personas no ven ni oyen”, afirmó el expresidente Barack Obama en un mensaje en video que se proyectó en la gala de este año.
Origenes en Brooklyn
Clive Jay Davis nació el 4 de abril de 1932 en Brooklyn, Nueva York, donde creció en el vecindario de Crown Heights. Su padre era electricista y vendedor viajante. Asistió a la Universidad de Nueva York y luego a la Facultad de Derecho de Harvard, y finalmente consiguió un empleo como abogado interno en Columbia Records.
Davis siempre tuvo olfato para los negocios y, para 1967, se convirtió en presidente de la compañía, apenas siete años después de haber sido contratado como abogado. Señaló que asistir ese año al Monterey International Pop Festival fue decisivo; con el tiempo lo llevó a incorporar al sello a Bruce Springsteen, Chicago, Neil Diamond y muchos otros grupos, aportando un espíritu contracultural a una empresa que se había resistido al rock and roll.
Davis se arriesgó a lo grande en la industria musical, en particular con su apoyo a artistas negros, a partir de cuando firmó a Philadelphia International Records de Gamble y Huff en 1971.
En 2015, la NAACP reconoció a Davis por su trabajo pionero al entregarle el Vanguard Award. Y el verano pasado, Davis recibió el Apollo Legacy Award del Teatro Apollo y fue incorporado a su Paseo de la Fama.
Una carrera sin rival
Sus historias de éxito fueron asombrosas, con Houston como logro cumbre y tragedia devastadora: Davis la contrató para su sello Arista cuando ella era apenas una adolescente y la convirtió en la princesa del pop en Estados Unidos.
Houston acumuló múltiples éxitos número 1 y se convirtió en una de las artistas más vendidas en la historia del pop antes de que el abuso de drogas lastrara su carrera. Murió en una habitación de hotel en Beverly Hills en 2012, horas antes de su participación en la gala anual previa a los premios Grammy de Davis. Él estaba convencido de que ella estaba enderezando su vida.
“Tal vez debí haber sido más escéptico”, escribió Davis en sus memorias de 2013, “The Soundtrack of My Life”, “pero siempre he sido optimista y me sentía esperanzado. Se sentía como en los viejos tiempos”.
También lanzó la carrera de Keys, multiplatino y ganadora de varios Grammy, y se apresuraba a mencionar otros talentos que contrató, incluidos Joplin y Billy Joel, Blood Sweat & Tears y otros “de todos los tiempos”, como solía decir.
“Contraté a Patti Smith, la gran mujer del Renacimiento... contraté a Lou Reed... contraté a Grateful Dead”, se jactó con orgullo en una entrevista con The Associated Press en 1999.
También firmó un acuerdo de sello con el entonces prometedor productor Sean “Diddy” Combs para su Bad Boy Records. Bajo Davis, el sello tendría algunos de sus mayores éxitos, en especial con el fallecido ícono del rap Notorious B.I.G. Eso fue mucho antes de que el magnate del hip-hop Diddy fuera encarcelado, condenado por violar la Ley Mann federal, que prohíbe transportar personas a través de fronteras estatales para cualquier delito sexual.
Un ejecutivo que construyó carreras de por vida
Davis no solo tenía ojo para el talento nuevo: también sabía cómo mantener vigentes a los veteranos, décadas después de su primer éxito. Aretha Franklin, cuya leyenda se forjó en Atlantic Records, floreció en sus últimos años en Arista, al igual que Luther Vandross, quien hizo sus últimos álbumes para otro sello de Davis, J Records.
Fue Davis quien concibió el álbum de 1999 “Supernatural”, que emparejó al dios de la guitarra Santana con algunos de los talentos más candentes del momento. El disco ganó ocho Grammy, igualando un récord, y le dio a Santana más éxito del que había disfrutado en sus décadas de carrera.
Y logró que la estrella de mediana edad Rod Stewart cambiara sus éxitos de rock por estándares de “The Great American Songbook”. El álbum, lanzado en 2003, vendió millones y tuvo tanto éxito que dio origen a cuatro títulos en total.
Davis no siempre tomó las decisiones correctas; rechazó la oportunidad de contratar a Meat Loaf. Y él y sus colaboradores no siempre estuvieron de acuerdo.
Él y el productor David Foster pelearon amargamente por el arreglo del éxito de todos los tiempos de Houston, una versión de “I Will Always Love You” de Dolly Parton. Davis ganó esa disputa, y la canción se publicó con su icónica introducción a cappella.
Y Manilow se opuso con firmeza a grabar “I Write the Songs”, señalando que ni siquiera había escrito la canción, una balada de Bruce Johnston que se convirtió en un éxito emblemático para Manilow, quien tendría un éxito similar en sus últimos años explorando la música de las décadas de 1950, 60 y 70.
“Es simplemente brillante para elegir ideas con las que cree que el público conectará”, elogió Manilow, quien había trabajado con Davis desde que era un cantante en ciernes en Columbia Records.
Pero no una figura infalible
Davis también tuvo sus dificultades. Aunque se convirtió en presidente de Columbia Records en 1967 tras incorporarse al sello en 1960 como abogado, para 1973 ya se había ido en una amarga ruptura. El sello lo acusó de mala administración de fondos y fue despedido. Aunque Davis dice que más tarde fue exonerado, no fue el fin de sus problemas; después fue acusado de evasión fiscal, se declaró culpable de un cargo y tuvo que pagar una multa de 10.000 dólares.
Sin embargo, Davis declararía victoria: sostiene que Columbia le dio el dinero para iniciar Arista a fin de resolver la disputa, y el sello se convertiría en un enorme éxito con artistas como las superestrellas del country Brooks & Dunn, el atrevido grupo de R&B TLC, Babyface, Houston, Franklin y otros.
El sello tuvo un enorme éxito con un acto debut: Milli Vanilli. Pero el dúo masculino de pop se convertiría en la vergüenza de la industria cuando, después de ganar un Grammy, se reveló que en realidad no cantaban sus canciones (Davis culpó del fiasco a la división europea del sello, que según él los contrató; más tarde al grupo le retiraron el Grammy a mejor artista nuevo).
En 1999, mientras Arista celebraba su 25º aniversario, Davis enfrentó otra crisis: la empresa matriz del sello en ese momento, BMG Entertainment, una división del conglomerado mediático alemán Bertelsmann, quería que se jubilara; la mayoría de sus ejecutivos eran apartados a los 60 años, y Davis estaba a mediados de sus 60.
En el 2000, pese al apoyo de su elenco de superestrellas, la compañía lo destituyó en favor del productor y compositor Antonio “L.A.” Reid, quien más tarde se convertiría en presidente de Island/Def Jam.
A pesar de esto, los éxitos de Davis fueron muchos
Sin embargo, en lugar de cortar lazos con Davis, BMG lo ayudó a lanzar J Records en lo que BMG ha descrito como la mayor empresa emergente de una compañía discográfica jamás creada. Vandross fue uno de sus artistas iniciales, junto con actos olvidables como la boy band O-Town.
J Records fue un éxito desde el principio y solo creció en estatura con la llegada de una joven cantante llamada Keys, una cantautora pianista con una voz poderosa y canciones dramáticas de R&B. Los álbumes de Keys terminarían vendiendo millones y ganando varios Grammy.
Su influencia creció aún más cuando Davis fue designado para la división de BMG en Estados Unidos.
Se convirtió en un respaldo clave para las carreras de los ganadores de “American Idol”, guiando muchos álbumes hasta el estatus de platino. El vínculo del programa con Sony BMG se dio a través de un acuerdo entre Davis y 19 Recordings Unlimited, el sello gestionado por el creador de “Idol”, Simon Fuller.
En 2007, sin embargo, Davis discrepó con la dirección de “My December” de Clarkson, y ella lo criticó públicamente. El álbum fue un fracaso, y más tarde ella se disculpó.
En 2008, Sony BMG reemplazó a Davis como presidente y director ejecutivo del grupo de sellos BMG, otorgándole el título de director creativo.
Se desempeñó como director creativo mundial en Sony Music Entertainment hasta su muerte.
Una vida personal llena de amor
En sus memorias, Davis confirmó rumores de larga data de que era bisexual y que en años recientes había estado viviendo con un hombre.
“¿Siento que podría haberme sentido atraído de manera similar por una mujer?”, escribió Davis. “La respuesta es sí”.
Le sobreviven sus cuatro hijos, los varones Fred, Doug y Mitchell, la hija Lauren, y sus ocho nietos Austin, Charlie, Matthew, Hayley, Harper, Sloane, Billie y Cody, dos bisnietos, su prima Jo Schuman y su pareja Greg Schriefer.
Su familia compartió un comunicado afectuoso el lunes.
El texto expresa: “A través de cada capítulo de su notable vida, la familia siguió siendo el mayor orgullo y la alegría más profunda de Clive. Hoy celebramos no solo a una figura imponente cuya influencia cambió la música para siempre, sino al hombre que lideró a nuestra familia con gracia, generosidad y bondad. Lo extrañaremos profundamente, lo honraremos siempre y llevaremos su amor con nosotros por el resto de nuestras vidas”. ___
La periodista de AP Nekesa Mumbi Moody fue la principal autora de este obituario.






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