Confirman que el primer meteorito extraterrestre golpeó la Tierra en 2014

Los científicos y los oficiales militares de EE.UU. creen que la Tierra fue golpeada por un meteorito de otro sistema solar en 2014, antes del descubrimiento de la roca espacial extrasolar Oumuamua en 2017

Jon Kelvey
Martes, 12 de abril de 2022 14:05 EDT

Oumuamua: La naturaleza del primer visitante conocido de otro sistema solar sigue siendo un misterio

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El Comando Espacial de EE.UU. confirmó los hallazgos hechos por científicos de Harvard respecto a que una roca espacial proveniente de otro sistema estelar golpeó a la Tierra en 2014.

El anuncio recorre tres años la fecha del primer descubrimiento confirmado de un visitante extrasolar, y plantea la posibilidad, por remota que sea, de recolectar fragmentos del meteorito extraterrestre del océano Pacífico, donde explotó en una bola de fuego, además de que sugiere que las rocas del espacio extrasolar llegan comúnmente a nuestro Sistema Solar.

El 6 de abril, el Comando Espacial emitió un memorando que confirmaba el trabajo de los astrónomos de Harvard Amir Siraj y Abraham Loeb, destacando que la velocidad y la trayectoria del meteorito sugería que la roca espacial era de origen extrasolar. Los doctores Siraj y Loeb escribieron un artículo en 2019 defendiendo el origen extrasolar del meteorito y lo publicaron en el servidor de preimpresión científica ArXiv. Pero los investigadores no han podido publicar su artículo en una revista revisada por pares debido a que depende de datos obtenidos por algunos sensores usados por el Departamento de Defensa de EE.UU., según informa Vice.

A raíz del descubrimiento de Oumuamua, un asteroide grande y alargado que atraviesa nuestro Sistema Solar y que finalmente se determinó que era de origen interestelar, Loeb y Siraj comenzaron a buscar pruebas de meteoritos pequeños que pudieran haber venido de fuera del Sistema Solar y haberse quemado en la atmósfera de la Tierra en los datos históricos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA. Uno de esos meteoritos generó una bola de fuego detectado cerca de Papua Nueva Guinea el 8 de enero de 2014, y los datos del CNEOS señalaban que provenía de un meteorito pequeño que viajaba inusualmente rápido respecto al sol, un indicio de que se originó fuera del Sistema Solar.

Cuando analizaron los números, los doctores Loeb y Siraj concluyeron “con un 99,999 % de confianza que el meteoro del 8 de enero de 2014 era interestelar”, pero el margen de error no era lo suficientemente bueno como para que su artículo pasara por el proceso de revisión por pares. De acuerdo con Vice, eso requería datos de sensores del CNEOS que el ejército estadounidense también utiliza para monitorear las bolas de fuego creadas por armas nucleares.

El memorando del Comando Espacial del 1 de marzo, firmado por Joel Mozer, el científico jefe del Comando de Operaciones Espaciales de EE.UU., podría ayudar a sacar el artículo del limbo editorial.

Y aparte de la publicación, el memorando confirma que el Oumuamua no fue el primer visitante interestelar del Sistema Solar, y sugiere que ni este ni el meteorito del 2014 serán los últimos: En el artículo, los doctores Siraj y Loeb calculan que la Tierra es alcanzada por un meteorito extrasolar aproximadamente una vez cada década, por lo que más de 450 millones de ellos han golpeado al planeta a lo largo de su vida hasta el momento.

Incluso es posible, escribieron en el artículo, que tales emisarios interestelares puedan llevar evidencia de vida extraterrestre. “Potencialmente, los meteoritos interestelares podrían generar vida desde otro sistema planetario y mediar en la panspermia”.

El doctor Loeb también ha argumentado que Oumuamua podría haber sido una forma de tecnología alienígena más que un asteroide extrasolar, pero esta es una opinión minoritaria entre la comunidad astronómica.

Haya señales de vida o no, el doctor Siraj dijo a Vice que le gustaría organizar una expedición para ver si se podían recuperar fragmentos del meteorito de 2014 del océano.

“Sería una gran misión”, comentó, “pero vamos a analizarlo a profundidad porque la posibilidad de obtener la primera pieza de material interestelar es lo suficientemente emocionante para revisar esto muy a fondo”.

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