¿Qué es un “súper El Niño”? Científicos advierten sobre evento climático sin precedentes para este año
Los climatólogos están detectando señales de alerta de un posible fenómeno de El Niño más intenso de lo normal, con efectos duraderos en el clima del planeta
El sistema interconectado y en constante cambio de las corrientes atmosféricas y oceánicas a escala mundial determina el clima que experimentamos cada día.
Este año, sin embargo, los científicos advierten de que una versión especialmente intensa de uno de los fenómenos climáticos más conocidos de la Tierra, El Niño, podría alterar drásticamente estos patrones.
El científico climático Daniel Swain afirmó recientemente en una publicación en X (antes Twitter): “Uf. Todo apunta cada vez más a un fenómeno de El Niño significativo, incluso fuerte o muy fuerte”.
Esta opinión fue compartida por Ben Noll, meteorólogo del Washington Post, quien advirtió que “[era] probable que se [produjeran] cambios en la ubicación, la intensidad y la frecuencia de las sequías, las inundaciones, las olas de calor y los huracanes”.

En su publicación en X, Noll estimó que hay un 22 % de probabilidades de que se produjera un “súper El Niño” para agosto y un 80 % de probabilidades de que se ocurriera uno “fuerte”, según los nuevos modelos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio.
Este resultado no es definitivo, y las previsiones realizadas a principios de primavera suelen ser menos fiables que las que se hacen más adelante en el año. Algunos científicos han advertido que aún es pronto para sacar conclusiones.
Pero si llegara a ocurrir, el impacto en el clima, en particular el de EE. UU., sería considerable.
¿Qué es El Niño?
Durante cientos de años, los pescadores de la costa occidental de Sudamérica vieron cómo su sustento se veía gravemente afectado por un cambio periódico en la temperatura del agua que provocaba la muerte masiva de los organismos de la cadena alimentaria de la que dependían para su sustento.
Como siempre ocurría por diciembre, lo bautizaron como “El Niño de Navidad”, en una referencia irónica al nacimiento de Jesucristo.

Lo que hoy conocemos simplemente como El Niño es una alteración del patrón habitual de movimiento del agua y el aire en el océano Pacífico, que se produce aproximadamente cada dos o siete años.
Normalmente, las aguas superficiales más cálidas del Pacífico oriental son empujadas continuamente hacia el oeste por los fuertes vientos. El agua más fría asciende desde las profundidades del océano para llenar ese vacío, lo que hace que el Pacífico oriental sea mucho más frío que el Pacífico occidental.
Sin embargo, a veces este proceso se ve interrumpido (aunque los científicos no se ponen de acuerdo sobre el motivo exacto). Esos fuertes vientos del oeste pierden intensidad y el Pacífico oriental se calienta, lo que provoca enormes corrientes ascendentes de aire cálido que modifican la trayectoria de las corrientes de aire que fluyen hacia el este sobre el continente americano.
Según The Washington Post, una versión “súper” de El Niño se produce aproximadamente una vez cada 10-15 años. El impacto en el clima es enorme, y puede llegar a ser catastrófico.
¿Cómo afectaría a EE. UU.?
El impacto de El Niño en EE. UU. suele ser impredecible, pero hay algunos patrones.
Un fenómeno de El Niño intenso suele provocar un aumento de las temperaturas en todo el mundo, ya que todo ese calor que se eleva desde el océano se extiende mucho más allá de los trópicos.
Esto podría dar lugar a un verano más caluroso de lo habitual en el oeste de EE. UU., lo que podría agravar la temporada de incendios forestales en los estados de California y Oregón. En el pasado, esto también solía significar un verano más fresco en el sur estadounidense.
Por el contrario, los inviernos en el oeste y el sur podrían ser más húmedos de lo habitual, lo que provocaría más nevadas en las montañas y tal vez suponga un cierto alivio para las sequías que afectan actualmente a muchos estados.

Es posible que el Medio Oeste tenga un clima más seco, mientras que en la costa noroeste, que da hacia el Pacífico, se prevé un calor inusual.
“Los patrones de El Niño podrían traer más lluvias de lo habitual a la cuenca del río Colorado”, afirmó Chat Merrill, meteorólogo de AccuWeather. Añadió: “El inicio temprano del fenómeno de El Niño puede provocar un aumento de la humedad desde las llanuras del sur hasta la costa este durante el verano y el otoño”.
Aunque los huracanes suelen formarse con mayor dificultad en el Atlántico, son más frecuentes en el Pacífico, lo que significa que Hawái y el este de Asia podrían sufrir más tormentas.

Las islas del Pacífico, como Guam, Hawái y Samoa Americana, suelen tener un clima más seco, pero el aumento de la probabilidad de que se produzcan ciclones implica que pueden verse azotadas de repente por fuertes lluvias.
En general, es más probable que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos, con olas de calor intenso en los países tropicales y sequías que podrían extenderse por todo el mundo.
Un fenómeno de El Niño especialmente fuerte aceleraría el calentamiento global
Si la civilización industrial humana no hubiera estado contribuyendo activamente al calentamiento global durante los últimos cien o doscientos años, cabría esperar que el calor adicional provocado por El Niño acabara disipándose.
Sin embargo, ahora los científicos temen que este fenómeno pueda provocar un aumento repentino y permanente de las temperaturas globales.
“Debido a la creciente concentración de gases de efecto invernadero, el sistema climático no puede disipar eficazmente el calor liberado durante un episodio importante de El Niño antes de que llegue el siguiente y vuelva a elevar el nivel de referencia”, declaró el meteorólogo del Departamento de Defensa de EE. UU., Eric Webb, al Washington Post.
De hecho, según los informes, el fenómeno de El Niño de 2023/24 contribuyó a que 2024 fuera el año más cálido jamás registrado en la Tierra.

Según el climatólogo Zeke Hausfather, un fenómeno “súper” de El Niño en 2026/27 “elevaría nuestra estimación de las temperaturas globales para 2026 (aunque sigue siendo poco probable que supere a 2024 como el año más cálido) y aumentaría las posibilidades de que 2027 fuera el año más cálido jamás registrado”.
Esto se produce después de que los meteorólogos federales calculasen que el invierno de 2025/26 fue, de hecho, el más cálido jamás registrado en el territorio continental de EE. UU., a pesar de las violentas tormentas de nieve que azotaron el noreste y el Medio Oeste.
Los resultados pusieron de relieve cómo el calentamiento general del clima puede tener repercusiones impredecibles y muy diversas en las distintas regiones.
“El este, especialmente el noreste, tuvo invierno”, afirmó Russell Vose, jefe de seguimiento climático de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. Agregó: “Pero, en el oeste, sin duda había lugares que se saltaron el invierno”.
Traducción de Sara Pignatiello







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