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Un niño puede ahogarse en segundos. Los médicos instan a las familias a estar preparadas

BIENESTAR-NIÑOS AHOGADOS
BIENESTAR-NIÑOS AHOGADOS (AP)

Médicos y otros expertos dan la voz de alarma: en los últimos años se ha observado un aumento en el número de niños que se ahogan en Estados Unidos.

“Cuando ocurre un ahogamiento, cada segundo cuenta”, dijo el doctor Rohit Shenoi, autor principal de una reciente advertencia de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés). “Un rescate y una reanimación expeditos pueden marcar la diferencia entre la vida, la muerte y una discapacidad permanente”.

Entre 4.000 y 5.000 estadounidenses se ahogan cada año. La mayoría son adultos que fallecen en cuerpos de agua naturales como lagos, estanques o el mar.

Pero a nivel estadístico, el ahogamiento representa un peligro mucho mayor para los niños. Es la principal causa de muerte en niños de 1 a 4 años, y una de las principales causas de fallecimiento en menores de 5 a 14 años. La tasa de ahogamiento es mayor en niños blancos del grupo de menor edad, pero mucho mayor en niños negros, indígenas y nativos de Alaska del grupo de mayor edad.

El ahogamiento de niños muy pequeños ocurre a veces en bañeras. Pero la mayoría, como el de Stewie Leonard, suceden en piscinas.

Una tragedia familiar dio origen a una fundación para la seguridad acuática

La cadena de supermercados Stew Leonard’s ofrece una experiencia de compra al estilo Disney, con figuras robóticas animadas que promocionan alimentos como un plátano bailarín, una vaca que muge y aguacates que cantan. Pero varias de sus tiendas también tienen una criatura robótica que parece fuera de lugar: un pato con chaleco salvavidas llamado Stewie que canta sobre cómo evitar ahogarse.

El pato se llama así por el hijo de Stew Leonard, el director general de la cadena de supermercados. El niño tenía 21 meses cuando se ahogó durante unas vacaciones familiares en la isla de San Martín, en 1989.

Más de una docena de adultos y niños se habían reunido en la fiesta de cumpleaños de la hermana mayor de Stewie, quien cumplía 3 años. Stew Leonard estaba afuera y colgaba globos mientras su esposa horneaba un pastel adentro.

“Vi a Stewie afuera y supuse que él (Leonard) lo estaba cuidando”, dijo Kim, su esposa, quien señaló que otros familiares también se encontraban en la zona de la piscina.

“Nunca nos comunicamos entre nosotros: ‘¿Lo estás cuidando?’”, destacó Kim Leonard, ahora de 65 años. “Cuando todos cuidan, nadie cuida”.

“Había un par de globos que flotaban en el agua”, recordó Leonard, de 71 años. “Y usted sabe, tras unos cuantos minutos, como que todos preguntaban: ‘¿Dónde está Stewie?’. Desafortunadamente, fui yo quien lo encontró. Estaba boca abajo en la piscina”.

Su muerte llevó a la pareja a crear una fundación que financia clases de natación para niños y promueve la prevención de ahogamientos.

¿Por qué ahora se ahogan más niños?

Las muertes infantiles accidentales por ahogamiento en Estados Unidos disminuyeron de aproximadamente 2.000 al año en la década de 1980 a menos de 1.000 al año en la década de 2000, gracias en parte a campañas de concientización pública, mayor acceso a clases de natación y la adopción de leyes sobre cercas para piscinas. Entre 2000 y 2019, las autoridades sanitarias observaron una disminución del 38%.

Sin embargo, la tendencia se revirtió después, y el número de muertes infantiles por ahogamiento aumentó de 756 en 2019 a 865 en 2024, el año más reciente para el que se dispone de datos completos. La mayoría de las víctimas eran niños menores de 5 años. La tasa de mortalidad infantil por ahogamiento también aumentó ligeramente, de 1,1 a 1,2 por cada 100.000 niños.

¿Qué sucedió?

La pandemia de COVID-19 interrumpió las clases de natación y los programas de capacitación de socorristas, y contribuyó a una escasez nacional de socorristas.

Además, algunos datos dejan entrever un aumento en la construcción de piscinas e incrementos en la natación sin supervisión, dijo Tessa Clemens, directora sénior de iniciativas de prevención de ahogamientos de la CDC Foundation, una fundación privada e independiente creada por ley para conseguir dinero del sector privado y apoyar proyectos de salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Kym Roberts estudia los ahogamientos en Australia, donde los que involucran a niños se han mantenido estables o han disminuido en los últimos años. Dijo que “el ahogamiento de niños pequeños suele estar vinculado con caídas al agua y fallas momentáneas en la supervisión directa”.

Una posible buena noticia: datos preliminares de Estados Unidos del año pasado dejan entrever que los ahogamientos infantiles disminuyeron. Sin embargo, no está claro si es el inicio de una tendencia, y las muertes todavía son más elevadas que antes de la pandemia de COVID-19, refirió Clemens.

Los pediatras abogan por normas y regulaciones

Los inventores han reconocido la necesidad de medidas de seguridad acuática para niños, y en años recientes han aparecido alarmas de inmersión que se activan si la pulsera que lleva un niño se sumerge. No obstante, los fabricantes de estos dispositivos puntualizan que, si bien pueden servir como un sistema de alerta adicional, no deben ser consideradas la principal medida para mantener seguros a los niños.

Los CDC, la principal agencia de salud pública del gobierno federal, despidieron a Clemens y al resto del personal de su programa de prevención de ahogamientos el año pasado. No obstante, otras organizaciones, como la Fundación CDC y la Academia Estadounidense de Pediatría, continúan ofreciendo nuevas directrices y apoyo para la prevención de ahogamientos.

Un programa de la Fundación CDC ha financiado la capacitación en natación básica y seguridad acuática para más de 35.000 estudiantes desde 2024. El programa opera en 11 estados con altas tasas de ahogados: Alaska, Arizona, California, Florida, Georgia, Hawai, Luisiana, Michigan, Nueva York, Oklahoma y Texas.

Formas de prevenir ahogamientos

La Academia Estadounidense de Pediatría dice que las investigaciones demuestran que las políticas pueden representar una diferencia, incluidos los estándares para socorristas, las regulaciones sobre chalecos salvavidas y la exigencia de que las piscinas estén completamente rodeadas por cercas con puertas de cierre y pestillo automáticos.

Stew Leonard enfatiza otros dos enfoques: clases de natación para niños pequeños y la atención plena de los cuidadores cuando los niños están cerca del agua.

“La verdad es que amo el ballet. Me encanta el karate. Amo las clases de tenis. Usted sabe, todas las actividades que los niños pueden hacer”, expresó. “Pero lo único que usted puede hacer para salvarles la vida es inscribirlos en clases de natación”.

Su fundación ha financiado más de 250.000 clases de natación para niños y ha abierto dos escuelas de natación, una de ellas enfrente de la sede de su empresa en Norwalk, Connecticut.

Además, “apague su celular cuando esté cerca de la piscina vigilando a los niños. No se quede sentado leyendo un libro. No se siente a hablar con sus amigos, descuidando a su hijo que está cerca del agua”, agregó. “Esto sucede en un parpadeo”.

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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y de la Fundación Robert Wood Johnson. La AP es la única responsable de todo el contenido.

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