Trump quiere impedir que estados regulen el uso de IA. Este republicano de Utah tiene otra idea

Cuando un grupo de activistas republicanos se reunió en la terraza de una casa en los suburbios de Salt Lake City para discutir sobre las elecciones de este año, la conversación tocó todos los temas habituales del discurso conservador en Utah, como la creciente escasez de agua, el fraude de los inmigrantes sin autorización legal y las teorías conspirativas sobre las estelas químicas de los aviones.
Pero Doug Fiefia, representante estatal que busca llegar al senado del estado, quiso empezar con algo diferente: la inteligencia artificial. Fiefia trabajó en Google y, al igual que muchos otros empleados del sector tecnológico que hicieron la transición a la política, ha hecho de la regulación de la industria un pilar fundamental de su campaña.
“Sé que suena como: ‘Doug, esto es de lo único que hablas’”, dijo Fiefia. “Eso es porque va a pasar, ya está aquí y será nuestra mayor batalla”.
El enfoque de Fiefia lo ha puesto en una trayectoria de colisión con el gobierno del presidente Donald Trump, quien este año contribuyó a bloquear su propuesta estatal que exigía a las empresas incluir protocolos de seguridad infantil. La Casa Blanca busca un estándar único para la inteligencia artificial a nivel nacional, con el argumento de que un mosaico de regulaciones excesivas podría perjudicar la innovación estadounidense en su competencia global con China.
Pero ante la falta de avances en el Congreso, han sido los legisladores estatales quienes se han esforzado por abordar las preocupaciones sobre una tecnología que está a punto de transformar a la economía. El gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, incluyó el tema en una sesión legislativa especial a realizarse a finales de este mes. El estado de Nueva York, de mayoría demócrata, exigió el año pasado a los principales desarrolladores de IA que informen al estado sobre cualquier incidente peligroso.
En total, existen más de 1.000 propuestas a nivel estatal relacionadas con la IA, lo cual refleja la inquietud que se ha extendido por todo el país.
“Ninguno de nosotros tiene la certeza”, dijo Brett Young, un ingeniero estructural que asistió al evento con Fiefia. “¿Esto es algo a lo que le deberíamos tener miedo, o no es tan grave y mejorará nuestras vidas?”.
Presión en los estados
Trump ha intentado frenar sistemáticamente las políticas estatales sobre el uso de IA, y emitió una orden ejecutiva que incluyó amenazas legales y sanciones económicas para disuadir la implementación de nuevas regulaciones.
La Casa Blanca publicó recientemente un marco para una posible iniciativa en el Congreso que propone anular las leyes estatales consideradas “demasiado onerosas”, pero que permitirá algunas normas para proteger a los niños y los derechos de autor.
Ninguna de esas medidas ha disminuido el número de propuestas en las capitales estatales. Entre las ideas más populares se encuentran el obligar a los chatbots a recordarle a los usuarios que no son humanos y prohibir el uso de la IA para crear pornografía no consensuada —lo que incluye reemplazar o quitar la ropa de fotos publicadas en línea.
“Hay muchos legisladores estatales que observan lo que hace el gobierno federal y dicen: ‘Queremos tomar medidas porque no estamos satisfechos’”, dijo Craig Albright, vicepresidente de relaciones gubernamentales en Business Software Alliance, un grupo que representa a las compañías de software.
Aproximadamente 8 de cada 10 personas en Estados Unidos señalaron que están “preocupadas” o “muy preocupadas” por la IA, según una encuesta de la universidad de Quinnipiac realizada el mes pasado, y cerca del 75% respondió que el gobierno no hace lo suficiente para regular esta tecnología. Alrededor de 9 de cada 10 demócratas y 6 de cada 10 republicanos quieren una mayor intervención del gobierno.
California y Nueva York, dos estados tradicionalmente demócratas, han aprobado las regulaciones más importantes. Estas disposiciones giran en torno a la divulgación de riesgos catastróficos, como una fusión del núcleo en centrales nucleares controladas por IA, o en modelos de IA que se niegan a seguir instrucciones humanas.
Pero también existe presión en estados gobernados por republicanos.
DeSantis impulsó un proyecto de ley para implementar controles parentales para menores que utilizan IA, además de para prohibir que los sistemas utilicen la imagen de una persona sin su consentimiento. El proyecto no prosperó en la Cámara de Representantes del estado después de recibir una amplia aprobación en el Senado estatal. Las iniciativas relacionadas con la inteligencia artificial en Luisiana y Missouri, dos estados de mayoría republicana, se han estancado debido a la oposición del gobierno federal.
“Un ejército de cabilderos a tiempo completo”
Fiefia forma parte de una red informal de exempleados del sector tecnológico que se han convertido en legisladores estatales e intentan satisfacer la exigencia de implementar regulaciones más estrictas. Fiefia y Monique Priestley —una demócrata de Vermont que también trabajó en el sector tecnológico— presiden el grupo de trabajo sobre IA en la Bancada del Futuro, una red de legisladores estatales jóvenes.
Priestley explicó que el grupo utiliza videoconferencias y chats grupales para compartir ideas para nuevas propuestas y lidiar con los cabilderos que se oponen a sus proyectos de ley. Agregó que 166 de los 482 promotores políticos registrados en su estado intervinieron en su iniciativa de privacidad de datos presentada el año pasado, la cual terminó por recibir el veto del gobernador.
“Es como si fueras a contracorriente para enfrentarte a ejército de cabilderos a tiempo completo”, expresó Priestley. Al igual que muchos legisladores estatales, ella también tiene otro trabajo a tiempo completo.
Alex Bores —ex científico de datos para la empresa tecnológica Palantir que renunció a su cargo después de que la compañía firmó un acuerdo durante el primer mandato de Trump para colaborar en la aplicación de las leyes de inmigración— también es miembro del grupo de trabajo sobre IA. Bores, un demócrata, redactó el proyecto de ley de Nueva York que se promulgó el año pasado.
Ahora, Bores compite en las primarias demócratas para reemplazar al congresista Jerrold Nadler, quien está por jubilarse y representa al este de Manhattan y partes de Queens y Brooklyn en el Congreso. Enfrenta represalias por parte de la industria. Un comité de campaña a favor de la IA ha gastado 2,3 millones de dólares en contra de su candidatura.
Bores dijo que las empresas tecnológicas intentan usarlo como ejemplo para disuadir una mayor regulación a nivel estatal y federal.
“Es una de las razones por lo que es tan importante para mí ganar esta contienda, porque si no lo hago, la intimidación que intentan ejercer sobre el Congreso habrá tenido éxito”, manifestó. Entre los competidores de Bores en las primarias del 23 de junio se encuentran Jack Schlossberg, nieto del expresidente John F. Kennedy, y George Conway, un exrepublicano que se ha convertido en uno de los principales antagonistas de Trump en redes sociales.
De Google a la política
Fiefia no ha atraído la misma atención que Bores en su intento por llegar al Senado del estado después de una sola sesión en la Cámara de Representantes. Las urbanizaciones y centros comerciales de su distrito se encuentran incrustadas entre las escarpadas cordilleras de Utah, y las calles están repletas de niños en bicicleta.
Hijo de inmigrantes tonganos, Fiefia creció en Utah, pero se mudó a Silicon Valley, donde trabajó como vendedor para Google.
Fiefia llegó a dirigir un equipo que colaboraba con empresas en la implementación del primer modelo de IA de Google y le perturbó lo que vio.
“De lo que me di cuenta es que a las grandes empresas tecnológicas sólo les importa su rentabilidad, y les preocupa más ganar dinero que el bienestar de la humanidad”, declaró Fiefia, quien ahora trabaja en una empresa de computación en la nube e inteligencia artificial con sede en Utah.
Una comisión de la Cámara de Representantes del estado aprobó por unanimidad la iniciativa de Fiefia este año, pero el gobierno federal envió una carta al Senado en la que aseguraba que la medida era “insalvable”. La propuesta murió rápidamente.
Daniel McCay, el senador estatal con el que Fiefia se enfrenta en las primarias, dijo que cree que eso fue algo positivo.
“Llevo suficiente tiempo en esto como para reconocer que la invención del fuego, la rueda, los automóviles e internet no arruinaron a la sociedad, y soy muy escéptico ante cualquiera que intente asustar a la sociedad para que implemente regulaciones”, declaró McCay en una entrevista.
Señaló que el proyecto de ley iba más allá de la seguridad infantil e incluía protecciones de informantes para trabajadores en el sector de la IA, así como la divulgación pública de los riesgos.
“Habría expulsado a Utah del sector de la innovación en IA”, agregó McCay.
En la reunión casera, Fiefia enfrentó varias preguntas de la multitud relacionadas con la tecnología.
Cuando se le preguntó sobre su oposición al gobierno de Trump, Fiefia respondió que era especialmente importante defender los derechos de los estados cuando un republicano estaba en el poder para demostrar los principios implicados.
“El gobierno de Trump dice: ‘No queremos regulaciones para la IA’”, dijo Fiefia. “Creo que eso es un error. Coincido con muchas de las cosas que dice Trump en materia fiscal. Pero no estoy de acuerdo con él en este tema”.






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