Tensiones por Irán y comercio podrían complicar visita de Trump a China

Semanas antes de su viaje a China, el presidente Donald Trump ya vaticinaba en redes sociales que su homólogo chino Xi Jinping le “daría un gran abrazo cuando llegue allí”.
Pero los profundos vínculos económicos de Beijing con Irán, así como las tensiones comerciales por amenazas arancelarias que se remontan al primer mandato de Trump, podrían enfriar el buen ánimo cuando Trump vuele a Beijing esta semana, aunque el presidente republicano lleva años elogiando efusivamente a Xi, dejando claro que ve al líder chino como un competidor lo bastante fuerte como para merecer su respeto y admiración.
A Trump no le gustan los vuelos largos ni pasar periodos prolongados lejos de la Casa Blanca o de sus propiedades en Florida y Nueva Jersey. Se espera que solo pase en China partes de tres días.
Habrá mucho boato, pero probablemente no será la misma grandiosidad de la primera visita de Trump a China en 2017, que Beijing calificó como una “visita de Estado-plus”.
“Incluso antes de toda esta conflagración con Irán, no iban a hacer una visita de Estado-plus como la última vez, simplemente porque las cosas están tensas”, declaró Jonathan Czin, exdirector para China en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Biden.
Una "mejor comprensión" sobre Trump
En el viaje del primer mandato de Trump, China desplegó la alfombra roja con una banda tocando música militar y niños agitando banderas y coreando “Bienvenido”.
Xi ofreció un recorrido por la Ciudad Prohibida. Trump y la primera dama, Melania Trump, incluso tuvieron allí una cena privada. Trump fue el primer líder extranjero desde que se fundó la República Popular China en 1949 en vivir algo que antes estaba reservado para emperadores.
A la mañana siguiente hubo otra ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo, que incluyó un desfile militar. También se celebró un banquete de Estado en honor de Trump, con momentos destacados en video de la visita previa del líder chino a Florida y un clip de la nieta de Trump, Arabella, cantando en chino.
Beijing no ofrece este nivel de espectáculo a la mayoría de los líderes extranjeros que lo visitan. Cuando el primer ministro británico Keir Starmer visitó la Ciudad Prohibida en enero, Xi no asistió y el sitio permaneció abierto al público. Starmer tuvo que lidiar con turistas.
Ali Wyne, asesor principal de investigación sobre Estados Unidos y China para la organización Washington Crisis Group, señaló que la “delegación china probablemente hará todo lo posible para garantizar que Trump salga de Beijing creyendo que acaba de concluir la visita de Estado más extraordinaria de sus dos presidencias”.
Pero, añadió, el “boato y la pompa cumplirían ahora una función distinta de la que tuvieron cuando visitó Beijing por primera vez”, porque “Xi tiene una comprensión mucho mejor de Trump, y la propia estrategia de seguridad nacional y la estrategia de defensa nacional del gobierno reconocen a China como un rival casi equivalente”.
Czin, ahora investigador en la Brookings Institution, indicó que las expectativas sobre lo que se logre podrían ser más bajas esta vez. Los chinos, pronosticó, quizá no ofrezcan grandes avances en comercio ni en nada más porque están “esperando nuestras elecciones de mitad de mandato”, con la teoría de que cuanto más se acerquen al día de las elecciones “más influencia van a tener”.
El Partido Republicano está centrado en conservar el control del Congreso, aun cuando las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses están descontentos con las políticas económicas de Trump y creen que Estados Unidos fue demasiado lejos en Irán. Aun así, la Casa Blanca sostiene que la mano firme de Trump con Beijing en materia de aranceles —que la Corte Suprema posteriormente anuló— significa que Estados Unidos seguirá en una posición sólida.
“Al presidente Trump le importan los resultados, no los símbolos", indicó la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly. "Pero aun así, el presidente tiene una gran relación con el presidente Xi, y la próxima cumbre en Beijing será significativa tanto en lo simbólico como en lo sustantivo”.
-Trump y Xi podrían verse mucho este año
Trump podría reunirse con el líder chino cuatro veces en ocho meses.
Tras su visita a Beijing, Trump planea recibir a Xi en la Casa Blanca. Trump también podría asistir a la reunión de noviembre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Shenzhen, China. Y Xi podría acudir a la cumbre del Grupo de los 20 el mes siguiente en el complejo turístico de Trump en Doral, Florida.
Czin observó que a Xi tampoco le gusta mucho viajar, lo que significa que no todos los encuentros previstos podrían concretarse. Añadió que el líder chino tampoco “cultiva conexiones personales” como las que Trump disfruta, y señaló que Xi aplicó en enero una purga militar que incluyó reemplazar a funcionarios con vínculos personales de larga data con su familia.
Wyne, sin embargo, sostuvo que Xi también “valora que es poco probable que trate con otro presidente de Estados Unidos que lo admire tanto y que adopte una visión tan estrecha de la competencia estratégica”.
Eso significa que Xi podría “intentar embolsarse tantas concesiones económicas y de seguridad de Trump como sea posible”, afirmó Wyne.
Trump lleva mucho tiempo elogiando a Xi
Trump dijo en 2024 al consejo editorial de The Wall Street Journal que Xi “en realidad fue un muy buen... no quiero decir ‘amigo’. No quiero parecer tonto. ‘Era mi amigo’. Pero me llevé muy bien con él”.
Trump incluso sugirió entonces que quizá no haría falta fuerza militar para garantizar que China no invada Taiwán, simplemente porque el líder chino “me respeta”, pese a que más recientemente Trump ha hablado de la posibilidad de vender armas a Taiwán.
Trump ha seguido elogiando la relación bilateral desde su regreso a la Casa Blanca, incluso después de que su visita a Beijing, prevista originalmente para marzo, se pospusiera debido a las primeras etapas de la guerra con Irán.
Intentó sin éxito presionar a China para que se involucrara en la reapertura del estrecho de Ormuz después de que fuerzas iraníes lo bloquearan y alteraran las economías globales. Pero China sí utilizó su influencia como el mayor comprador de petróleo iraní para alentar a Irán a aceptar lo que ha sido un frágil alto el fuego.
Beijing mantiene fuertes lazos económicos con Teherán, y la guerra podría perjudicar su economía, para la que ya se proyectaba un crecimiento más lento. Sin embargo, si China puede ayudar a establecer una paz duradera, eso podría reforzar su posición en las negociaciones sobre asuntos comerciales con el gobierno de Trump.
Los asuntos comerciales, un punto de fricción
Durante su visita de 2017, Trump anunció 250.000 millones de dólares en acuerdos comerciales no vinculantes, que nunca se materializaron. Una ronda de acuerdos comerciales anunciada en 2020 y valorada en 200.000 millones de dólares en su mayoría tampoco llegó a concretarse antes de que terminara el primer mandato de Trump.
Más recientemente, el anuncio de Trump el año pasado de fuertes aranceles llevó a China a cortar compras de soja de Estados Unidos y a endurecer los controles sobre las exportaciones de minerales de tierras raras que necesitan las fábricas estadounidenses.
Las tensiones se han aliviado desde que Estados Unidos alcanzó una tregua comercial el otoño pasado que ha limitado los aranceles en ambos lados. El gobierno ha seguido dando prioridad a reducir el déficit comercial de Estados Unidos con China, insistiendo en que puede hacerlo mientras sigue trabajando para fomentar el comercio entre ambos países.
“Espero una gran estabilidad en la relación”, dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent. “Pero eso no significa que nuestro déficit comercial no pueda seguir bajando”.
Kelly, la portavoz de la Casa Blanca, afirmó que Trump “no viaja a ningún lugar sin llevarse resultados a nuestro país”.
“Los estadounidenses pueden esperar que el presidente logre más buenos acuerdos para Estados Unidos mientras esté en China”, expresó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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