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Surgen protestas y exigencias de mejores leyes en Camerún por el incremento de los feminicidios

Geraldine Achiah, una maestra de primaria de unos 30 años, murió en septiembre, apenas dos meses después de casarse. Sus familiares alegan que su esposo la golpeó durante una disputa conyugal y exigen justicia por lo que dicen fue un crimen por motivos de género.

Su único hijo, Courage Abombi, de 18 años, recuerda con cariño cómo ella apoyaba sus sueños de convertirse en ingeniero mecánico. “Mi mamá tuvo una muerte inesperada y dolorosa”, expresó Abombi, quien tuvo que presentarse a un examen de ingreso a la universidad un día después del entierro de su madre.

Achiah es una de las cerca de 70 mujeres que han sido asesinadas en Camerún este año por motivos relacionados con su género, informó el Ministerio de Asuntos de la Mujer. Esta cifra representa un incremento respecto a las estimaciones gubernamentales de al menos 50 casos en 2023 y 67 en 2024. El aumento de estos homicidios ha desencadenado protestas y exigencias para que el gobierno actúe, dado que muchos de los crímenes permanecen sin resolver, mientras que otros ni siquiera son denunciados.

Manfred Amambua, el esposo de Achiah, ha negado haber matado a su esposa, refirió la policía, y su abogado no estuvo disponible para hacer comentarios. Amambua ha sido acusado formalmente de asesinato y se encuentra en prisión a la espera de un juicio.

El feminicidio —el asesinato de mujeres y niñas por razones de género— en Camerún está impulsado, en gran medida, por la dependencia económica, el control desigual sobre los bienes familiares y la falta de leyes adecuadas en la que es considerada ampliamente una sociedad patriarcal, exponen los activistas. La crisis refleja una tendencia global: se estima que 50.000 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas o familiares en 2024, según muestran datos de Naciones Unidas.

Los casos de feminicidio en Camerún han alcanzado una proporción “cruel” y “alarmante”, declaró recientemente Marie-Thérèse Abena Ondoa, ministra de Asuntos de la Mujer, a la cadena estatal, y a la vez prometió una mayor intervención por parte del gobierno.

“La situación económica actual en el país no ayuda. Con recursos limitados, muchas mujeres tienden a soportar la violencia en sus matrimonios con la esperanza de que sus esposos cambien, lo cual no suele ser el caso”, añadió.

Leyes limitadas y un sistema judicial deficiente contribuyen a los feminicidios

La raíz de la crisis reside en la falta de leyes adecuadas para sancionar a los agresores y en un sistema judicial deficiente, según los activistas. Si bien el Código Penal de Camerún contempla delitos como la violación, no tiene leyes ni disposiciones específicas sobre el feminicidio, lo que obliga a los jueces a recurrir a la normativa general sobre actos violentos.

Esta es una tendencia común en muchos países africanos, donde el feminicidio se aborda mediante leyes generales de homicidio en lugar de definirlo expresamente como un delito separado, aunque algunos países ya han adoptado medidas legales o políticas limitadas que reconocen el feminicidio.

El gobierno camerunés trabaja en un nuevo proyecto de ley que tipificaría al feminicidio como un delito penal autónomo, y que a la vez reforzaría protecciones generales más amplias contra la violencia de género. Para los grupos defensores de los derechos humanos y los activistas, este es sólo uno de los muchos obstáculos que dificultan detener estos asesinatos.

Los procesos judiciales pueden ser demorados ​​con diversas tácticas —incluidas la intimidación, la corrupción o los errores de procedimiento—, las cuales pueden reducir los cargos o incluso terminar en la absolución de los acusados, apuntó Carole Grace Mbarga, una activista camerunesa residente en Estados Unidos.

“Cuando las investigaciones se prolongan, las pruebas se deterioran, los testigos pierden confianza y las familias se desalientan”, agregó.

Incluso cuando se logran condenas en este tipo de casos, las penas suelen ser leves y por debajo de las expectativas, como ocurrió en 2025, cuando un hombre que se declaró culpable del asesinato de su esposa fue condenado a cinco años de cárcel con suspensión de la ejecución de la pena, además de una multa de 52.000 francos CFA (90 dólares).

“Una muerte dolorosa”

Familiares y amigos se reunieron recientemente en Yaundé para el sepelio de Achiah, quien se había casado en julio.

Sus familiares, quienes aún intentan asimilar la pérdida, le dijeron a The Associated Press que no sólo les preocupa obtener justicia para ella, sino también para otras víctimas de feminicidio.

“Rezo para que la justicia siga su curso y el que la mató rinda cuentas ante la ley”, expresó Abombi.

La AP obtuvo registros hospitalarios que señalaban que Achiah presentaba “varios hematomas en el rostro y los labios” antes de fallecer.

Ndzana Bienvenu, un agente que participó en la investigación del caso, dijo que la policía recabó otras pruebas, incluidas videograbaciones de ella y su esposo tras la presunta golpiza, así como una sábana manchada de sangre.

“Queremos justicia para nuestra hija, quien tuvo una muerte violenta. Era una maestra que transmitió conocimientos a miles de jóvenes cameruneses”, manifestó Regina Ngukum, prima de Achiah.

Surgen protestas para exigir justicia y acciones gubernamentales

En las principales ciudades del país, incluidas Duala y Yaundé, se han llevado a cabo protestas contra los feminicidios, en las que miles de personas le han exigido al gobierno mayor intervención.

Está previsto que el proyecto de ley contra el feminicidio se someta a consideración del Parlamento en noviembre. No obstante, además de la ley, es necesario abordar las barreras sistémicas y reforzar el apoyo a las víctimas, dijo Laura Sen, una de las organizadoras de las manifestaciones.

Con frecuencia, muchas mujeres camerunesas que sufren violencia en el hogar deben enfrentar, además, situaciones desfavorables y el estigma social, especialmente si tienen hijos.

En el caso de Achiah, su hijo dijo que reza para que haya justicia para ella y para que “su asesino rinda cuentas ante la ley”.

“Se me sigue apareciendo en sueños, consolándome para que no pierda la esperanza y diciéndome que sigue conmigo”, narró.

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The Associated Press recibe apoyo financiero de la Fundación Gates para su cobertura de salud y desarrollo en África. La AP es la única responsable de todo el contenido. Consulte los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de patrocinadores y las áreas de cobertura financiadas en AP.org.

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