Residentes de ciudad de este del Congo temen enfermedades tras hallazgo de fosas comunes

Los residentes de Uvira, en el este de la República Democrática del Congo, manifestaron su preocupación el viernes por la posibilidad de que los cuerpos en descomposición propaguen enfermedades, luego que las autoridades informaran que se hallaron 171 cadáveres en fosas comunes tras la retirada de los rebeldes del M23 de la ciudad.
El gobernador de la provincia de Kivu del Sur, Jean-Jacques Purusi, señaló el jueves que los cuerpos fueron encontrados en dos fosas comunes en las afueras de la principal ciudad y responsabilizó a los rebeldes por las muertes.
The Associated Press no pudo verificar de manera independiente las afirmaciones. Un portavoz del M23 no respondió a una solicitud de comentarios.
Purusi indicó que las víctimas serán enterradas sólo después que los médicos forenses completen los procedimientos requeridos y que, por lo pronto, no se debe alterar el lugar.
Flavien Kalenga Mutumishi, quien vive cerca de una de las fosas, contó el viernes que él y varios otros residentes descubrieron alrededor de una docena de cuerpos en descomposición tras la retirada de los rebeldes y alertaron a las autoridades.
Expresó preocupación por los posibles riesgos para la salud, al señalar que una de las fosas comunes está ubicada dentro de un recinto residencial.
“Encontramos cuerpos que habían sido enterrados de manera deficiente y parcial en fosas poco profundas. Esto representa un gran peligro para las comunidades cercanas”, dijo Mutumishi a la AP por teléfono.
Otro residente afirmó que habían alertado a las autoridades sobre cadáveres en descomposición en el mismo recinto.
“Por eso nos vimos obligados a llamar a trabajadores de salud para que realizaran el trabajo. Lamentablemente, tenían miedo porque no había ninguna cobertura sobre la fosa”, comentó el residente, que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias.
Grupos de la sociedad civil y otros residentes señalaron que las autoridades habían restringido el acceso a las fosas comunes y prohibido a la gente tomar fotos.
Purusi informó que las autoridades judiciales habían abierto una investigación e instó a la Misión de Estabilización de la Organización de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo, conocida como MONUSCO, y a organismos regionales a indagar también.
Una portavoz de MONUSCO, Ndeye Khady Lo, dijo que la misión no podía confirmar de manera independiente los reportes sobre fosas comunes, y citó la falta de información detallada y verificable sobre la ubicación, el número de víctimas y las circunstancias.
El gobernador y líderes de la sociedad civil en Uvira alegaron que el M23 mató a las personas porque se sospechaba que pertenecían al ejército congoleño o a una milicia progubernamental.
Tanto el ejército congoleño como el M23 han sido acusados por grupos de derechos humanos de ejecuciones extrajudiciales y otros abusos.
El M23 tomó el control de Uvira en diciembre tras una ofensiva rápida. Más de 1.500 personas murieron y unas 300.000 fueron desplazadas, según autoridades regionales.
El grupo rebelde se retiró posteriormente de la ciudad y describió la decisión como una “medida unilateral de fomento de la confianza” solicitada por Estados Unidos para facilitar un proceso de paz.
La República Democrática del Congo, Estados Unidos y expertos de la ONU acusan a Ruanda de respaldar al M23, que, según Naciones Unidas, ha pasado de tener cientos de miembros en 2021 a contar con alrededor de 6.500 combatientes.
Más de 100 grupos armados compiten por afianzarse en el este de la República Democrática del Congo, región rica en minerales, cerca de la frontera con Ruanda, y el más destacado es el M23. El conflicto ha generado una de las crisis humanitarias más importantes del mundo, con más de 7 millones de personas desplazadas, según la agencia de la ONU para los refugiados.
Pese a la firma de un acuerdo entre los gobiernos congoleño y ruandés, mediado por Estados Unidos, y a las negociaciones en curso entre los rebeldes y la República Democrática del Congo, los combates continúan en varios frentes del este del Congo, con numerosas víctimas civiles y militares.
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Kamale reportó desde Kinsasa, República Democrática del Congo. Janvier Barhahiga, en Bukavu, República Democrática del Congo, contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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