Informe expone cómo armas compradas en el sur de EEUU terminan en escenas de crimen del norte

Un tiroteo en Boston. Un robo de auto en Washington, D.C. Un asalto en Nueva York. Todos se cometieron con armas compradas en el sur de Estados Unidos y traficadas hacia el norte, a ciudades con algunas de las leyes sobre armas de fuego más estrictas del país, según documentos judiciales recopilados por el grupo Everytown for Gun Safety.
El nuevo informe del grupo arroja luz sobre una forma clave en que las armas pasan de los estantes de tiendas legítimas a las escenas del crimen: personas, conocidas como compradores testaferros, adquieren armas legalmente y las revenden en el mercado negro. En el informe se da seguimiento a más de 250 armas compradas a lo largo de tres años en casi dos docenas de tiendas de la cadena Academy Sports + Outdoors, uno de distintos vendedores de armas donde compradores testaferros condenados adquirieron armas.
Academy Sports no ha sido acusada de irregularidades, y las armas traficadas hacia el norte representan una porción mínima de sus ventas totales.
Aun así, grupos defensores afirman que los casos ponen de relieve algunas de las señales de alerta que los comerciantes de armas de fuego con licencia pueden ignorar o pasar por alto mientras miles de armas llegan a manos de personas a las que, de otro modo, se les prohibiría comprarlas.
El martes se enviaron correos electrónicos en busca de comentarios a varios integrantes de los equipos de comunicaciones corporativas y relaciones públicas de Academy Sports. La empresa no respondió.
El panorama general del tráfico de armas de fuego
La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF, por sus siglas en inglés) ha identificado decenas de miles de armas traficadas a través de fronteras estatales desde 2017, mediante datos de rastreo de armas y otra información de inteligencia. Identificó tres rutas principales por las que las armas pasan desde estados principalmente del sur de Estados Unidos, con leyes menos restrictivas, hacia estados y ciudades con más restricciones.
Muchas de las armas mencionadas en el informe publicado el martes viajaron desde lugares como Carolina del Sur y Georgia hacia el norte por el corredor de la Interestatal 95. Las otras rutas comunes son la del río Mississippi, desde estados como Arkansas, Mississippi y Tennessee hacia Illinois, y el corredor del suroeste, desde Arizona y Nevada hacia California.
Menos del 30% de las armas traficadas se han recuperado en un estado distinto de aquel donde se compraron desde 2017, según datos de la ATF. Eso deja margen para que iniciativas estatales y fuerzas del orden locales participen en frenar el flujo de armas usadas en delitos, señalaron los defensores.
Los datos muestran que las armas se trafican de cuatro maneras principales: un comprador testaferro compra un arma a un vendedor con licencia para alguien a quien se le prohíbe poseerla, un comprador obtiene armas de un comerciante con licencia para revenderlas como vendedor sin licencia que no realiza verificaciones de antecedentes, personas roban armas a vendedores con licencia y las venden en el mercado negro, y personas roban armas de autos y viviendas y las revenden.
Tres de esos métodos tienen que ver con vendedores de armas con licencia, apuntaron los defensores, lo que los convierte en la primera línea para prevenir el tráfico.
“El tráfico de armas a menudo comienza en el mostrador de ventas”, afirmó Eric Tirschwell, director ejecutivo de Everytown Law. “Esto no es una disyuntiva. Hay que procesar a los compradores testaferros y a los traficantes de armas, y los minoristas como Academy, que operan en la primera línea, también tienen una responsabilidad crucial para detener el tráfico de armas cuando se enfrentan a señales de alerta claras”.
Grupos de la industria han dicho que se toman en serio el problema de las compras por testaferros, pero señalan que a menudo no hay una forma clara de que un vendedor sepa si un comprador miente sobre una compra.
El estudio de caso sobre Academy Sports
Abogados de Everytown que seguían casos judiciales contra compradores testaferros notaron que se mencionaba repetidamente a las tiendas Academy Sports en procesamientos legales recientes. Aunque en ninguno de esos casos se acusó a la cadena de irregularidades, ésta pagó un acuerdo de 2,5 millones de dólares en 2023 a las familias de víctimas de un asesino en serie que compró armas ilegalmente en una de sus tiendas, si bien la empresa no admitió ninguna responsabilidad.
En un caso, un par de compradores testaferros adquirió armas en Georgia y Texas en 2021 y 2022. La policía finalmente recuperó más de dos docenas de esas armas. Nueve se vincularon con tiroteos en el área de Washington, D.C., según fiscales en documentos judiciales.
En Arkansas, un hombre se declaró culpable el año pasado tras comprar más de 100 armas desde septiembre de 2020 hasta enero de 2021 en tres tiendas Academy distintas y transportar muchas de ellas a Nueva York para revenderlas. Al menos 12 de las armas se recuperaron en la ciudad de Nueva York, incluida una que estaba en poder de una persona menor de 18 años y otra vinculada a un asalto, según documentos judiciales.
En otro caso, cuatro personas compraron 119 armas en más de una docena de tiendas Academy Sports en el área de Atlanta en 2020, que luego fueron trasladadas a Filadelfia. La policía de Filadelfia y de la ciudad de Nueva York recuperaron tres de esas armas, según hallazgos de Everytown.
En Carolina del Sur, un comprador testaferro usó la tarjeta de crédito del comprador real para adquirir cuatro pistolas que la policía luego encontró en Boston. Una se vinculó con un tiroteo que ocurrió dos semanas después de la compra.
Las señales de alerta para los vendedores de armas
Investigadores de Everytown hallaron señales de alerta similares en cada caso, entre ellas, compradores que adquirían varias armas y armas duplicadas a la vez, o que usaban efectivo o la tarjeta de crédito de otra persona.
“Los propietarios legales de armas las ven como una herramienta. Uno no va a Home Depot y compra 10 martillos para completar un proyecto”, señaló Marianna Mitchem, consultora sénior de la industria de Everytown y exfuncionaria de la ATF.
Mitchem, quien dejó la agencia el año pasado, indicó que la ATF realizó un esfuerzo concertado durante el gobierno del expresidente Joe Biden para estudiar las vías del tráfico de armas de fuego y profundizar en los datos sobre armas usadas en delitos. Las señales de alerta podrían incluir a alguien con una lista de compras o que adquiere varios ejemplares del mismo modelo de arma de fuego pese a no saber mucho sobre la materia.
“Todas las tiendas de armas tienen la responsabilidad de no vender esos productos cuando tienen motivos razonables para creer que se trata de una venta ilegal”, sostuvo.
Thomas Chittum, exfuncionario de la ATF y profesor adjunto de derecho en la Universidad de Nevada en Las Vegas, dijo que la relación entre las autoridades federales y los vendedores de armas debería ser más cooperativa que conflictiva.
“La realidad es que hay señales de alerta que las autoridades nunca verán en el papeleo”, comentó Chittum, al subrayar la necesidad de la aportación de los vendedores.
“La mayoría son dueños de negocios responsables que se dan cuenta de que tienen un interés directo en mantener las armas fuera del alcance de los delincuentes”, añadió.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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