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Familia de manifestante iraní buscó su cuerpo entre cadáveres y la enterró junto a una carretera

REP-GEN IRÁN-PROTESTAS-ESTUDIANTE MUERTA
REP-GEN IRÁN-PROTESTAS-ESTUDIANTE MUERTA (AP)

La familia de Robina Aminian cree que la universitaria murió por una bala disparada a corta distancia por las fuerzas de seguridad de Irán, directa a la parte posterior de su cabeza.

Pero su muerte en las protestas nacionales que desafiaron la teocracia de la República Islámica fue solo el comienzo de la agonía de la familia. Tras el asesinato, la madre de Aminian tuvo que buscar entre montones de cadáveres ensangrentados para encontrar el cuerpo de su hija. Luego, se apuraron para escapar de las autoridades que podrían exigirles un pago a cambio del cuerpo, y la enterraron a toda prisa en una fosa sin identificar al borde de la carretera.

Su odisea refleja el rastro de angustia que ha dejado la letal represión a los manifestantes, que ha llevado a los desesperados familiares a buscar en morgues desbordadas en todo el país. Para las familias, la pérdida de sus seres queridos se ve agravada por la dificultad para llorarlos y darles una despedida digna.

Más de una semana después de su muerte, familiares de Aminian dicen que aún no han celebrado un funeral por la joven kurda que estudiaba moda en Teherán, la capital.

“Ella quería tener un futuro brillante", dijo su tío, Nezar Minoei, desde Oslo. “Pero, desafortunadamente, el futuro le ha sido robado”.

Los detalles de la muerte no están claros

Los detalles sobre lo que le sucedió a Aminian son escasos. Tras su muerte, su madre llamó a familiares fuera del país y les contó lo que le habían dicho los amigos de su hija, que estaban presentes cuando fue asesinada.

La Associated Press habló con tres familiares, que describieron detalles similares a los del relato de la madre. Una organización de derechos humanos con sede en Oslo, Iran Human Rights, publicó un reporte sobre su asesinato en el que citó testimonios de testigos. Verificaron que la noche del 8 de enero se produjo un tiroteo en las inmediaciones del campus de la Escuela Técnica y Profesional Shariati, una institución para mujeres.

Dado que las comunicaciones en Irán están muy limitadas, la AP no ha podido confirmar de manera independiente el relato de la familia ni las heridas en el cuerpo de Aminian, así como su ubicación. La misión iraní ante Naciones Unidas en Nueva York no respondió a preguntas sobre el deceso.

La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, que cuenta con una red de activistas en el terreno y ha ofrecido información precisa en movilizaciones anteriores en Irán, indicó que al menos 3.090 personas han muerto. El gobierno iraní no ha hecho público ningún conteo oficial de víctimas.

Amigos llamaron a la madre para contarle el tiroteo

Todo lo que los familiares de Aminian en el extranjero saben sobre su muerte procede de una breve llamada telefónica que su madre pudo hacer el 10 de enero a parientes en Oslo.

Cuentan que ella, Amina Norei, recibió una llamada de los amigos de Aminian el 8 de enero en la que le contaron que había sido abatida por las fuerzas de seguridad. Le explicaron que se estaban alejando del campus en Teherán después del anochecer cuando vieron una protesta y se unieron.

Una bala disparada por las fuerzas de seguridad alcanzó la parte posterior de la cabeza de Aminian, según dijeron los amigos a la madre.

Videos compartidos en redes sociales, verificados por la AP, y declaraciones de grupos de derechos, médicos y sobrevivientes, describen como agentes iraníes emplearon rifles y escopetas para dispersar a los manifestantes en todo el país.

La teocracia iraní, que ya recurrió a la violencia en oleadas previas de disturbios, se refiere cada vez más a los manifestantes como “terroristas”. Las autoridades sostienen que algunos de los manifestantes iban armados, pero no hay acusaciones de que alguien estuviera armado cerca de Aminian en el momento de su muerte.

Sus familiares dijeron que no era activista ni estaba involucrada en política.

La madre “buscó entre tantos rostros hermosos”

La madre de Aminian estaba en Kermanshah, una ciudad occidental en la región kurda de Irán a casi 460 kilómetros (230 millas) de Teherán, cuando se enteró de la muerte de su hija.

Se apresuró a viajar a la capital en plena noche, según le contó a la familia. Norei les relató cómo comenzó a abrir una bolsa mortuoria tras otra en busca de Aminian.

“Buscó entre tantos rostros hermosos, tratando de encontrar a su niña", dijo Hali Norei, tía de Aminian, desde Oslo. "Y lo que me resulta horrible es imaginar lo que siente mi hermana mientras busca a su hija”.

En Irán, muchas otras familias buscan a sus seres queridos en morgues abarrotadas, afirmó el grupo de derechos Amnistía Internacional. Los cuerpos se han apilado en camiones, contenedores de carga y almacenes, agregó.

Cuando Norei encontró a su hija, se acercaron su esposo, su hija y su hijo, y la familia salió apresuradamente con el cadáver, temiendo que las autoridades les bloquearan el paso y exigieran un pago para entregarles el cuerpo, contó Minoei, el tío de la joven.

“En realidad, robó el cadáver”, apuntó Minoei.

En un comunicado a la AP, el Centro para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Nueva York, explicó que ha recibido múltiples testimonios de las fuerzas de inteligencia reclamando dinero a las familias a cambio de la devolución de los cuerpos de los manifestantes. El grupo calificó esos cobros como “una práctica habitual y muy conocida" en Irán para asustar a las familias y evitar que lloren a sus muertos en público.

Otras familias contaron al Centro que se vieron obligadas a firmar documentos en los que declaraban falsamente que sus fallecidos eran miembros de las fuerzas de seguridad para poder recuperar sus restos mortales.

La televisora estatal iraní emitió recientemente un aviso para recordar que los servicios mortuorios y de entierro eran gratuitos, tras las repetidas acusaciones sobre esta práctica.

Según Minoei, la madre le contó que ella y su hija mayor pasaron las siete horas del viaje de regreso a Kermanshah aferradas al cuerpo en el asiento trasero, con la sangre y las lágrimas manchándoles la ropa. Cuando llegaron a casa, las fuerzas de seguridad habían rodeado la vivienda, según su relato.

Amina Norei le dijo a sus familiares que solo les quedaba una opción: salieron de la ciudad y cavaron una fosa a un lado de la carretera. Colocaron el cuerpo dentro y se marcharon. Creen que el cuerpo de Aminian sigue allí, en una tumba sin marcar.

Los familiares indicaron que no han vuelto a tener noticias de Amina Norei ni de otros parientes en Irán desde el domingo.

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Frankel informó desde Jerusalén.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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