Clienta demanda a McDonald’s tras sufrir quemaduras por papas fritas “excesivamente calientes”
Catherine Luongo, una mujer de la ciudad de Nueva York, EE. UU., culpa del incidente del 5 de marzo a los empleados que “no le proporcionaron un pedido seguro de papas fritas”
Una mujer de la ciudad de Nueva York, EE. UU., está demandando a McDonald's tras supuestamente sufrir “lesiones personales graves y quemaduras en la boca y la lengua como resultado de haber comido papas fritas extremadamente calientes”, según una demanda civil obtenida por The Independent.
En ella, Catherine Luongo culpa del incidente del 5 de marzo, ocurrido en un restaurante McDonald's frente al Bryant Park de Manhattan, a los empleados que “no le proporcionaron un pedido seguro de papas fritas”.
El presunto trauma físico que sufrió se debió “únicamente a la negligencia, imprudencia y descuido” de los trabajadores no identificados que prepararon las papas fritas en cuestión, las cuales, según la denuncia, estaban “sobrecalentadas y no eran aptas para el consumo humano”.
La demanda afirma que a Luongo nunca se le debió haber permitido consumir papas fritas extremadamente calientes. Sostiene que no se le advirtió adecuadamente de los peligros que corría al comer las papas fritas, y que el incidente se debió únicamente a la negligencia de los demandados, sin que Luongo tuviera culpa ni descuido alguno.
Además de las supuestas lesiones en la boca y la lengua de Luongo, también sufrió “un fuerte shock en el sistema nervioso”, “un gran dolor físico y angustia mental” y “estuvo confinada a la cama y al hogar, y se le obligó a abstenerse de sus deberes y actividades habituales”, según la denuncia presentada el 21 de julio ante el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York.

La denuncia afirma que Luongo se vio obligada a buscar atención médica, cuyos gastos tuvo que costear ella misma, y alega que sus problemas de salud derivados podrían ser permanentes. La denuncia no proporciona más detalles sobre las supuestas lesiones de Luongo.
McDonald's no respondió a la solicitud de comentarios.
En 2013, la cadena fue llevada a los tribunales por una madre de Massachusetts que demandó después de que su hija de tres años sufriera quemaduras de primer y segundo grado en los muslos por una ración de papas fritas “excesiva y peligrosamente calientes”.
“Como consecuencia directa e inmediata de las papas fritas excesivamente calientes y peligrosas, la niña ahora está desfigurada y con cicatrices”, afirma la demanda, y añade: “Está siendo operada debido a la desfiguración y las cicatrices”.
Ese mismo año, una mujer de Florida recibió una indemnización de 800.000 dólares después de que su hija de cuatro años sufriera quemaduras de segundo grado por un McNugget de pollo “peligrosamente caliente” que se cayó de su envase y quedó atascado entre la pierna de la niña y el cinturón de seguridad. Philana Holmes usó su iPhone para grabar los gritos de la niña, que fueron reproducidos en el juicio.
Los abogados de McDonald's argumentaron sin éxito que el McNugget debía calentarse a cierta temperatura para evitar la posibilidad de intoxicación por salmonela y, como informó PBS en su momento, que los nuggets “no estaban diseñados para ser presionados entre un cinturón de seguridad y la piel humana durante más de dos minutos”.
Una demanda similar, presentada en 2009, involucraba un pedido de papas ralladas de Dunkin' Donuts “peligrosamente calientes” y a un niño pequeño del área de Boston, quien, según los demandantes, sufrió “quemaduras graves y permanentes” cuando las papas calientes se le cayeron de la boca al cuello. Antes de darle la papa rallada a su hijo, Robin MacLeod la revisó y la encontró “tibia”, según consta en la demanda de la familia.

Sin embargo, según la denuncia, la croqueta de papa se había calentado de forma “irregular”, y el interior del producto estaba tan caliente que “no era apto para el consumo público”.
Más allá del ámbito de la comida rápida, un hombre de Filadelfia demandó a la aerolínea Frontier Airlines en 2024 tras sufrir quemaduras de tercer grado y quedar con “cicatrices desfigurantes en los genitales y los muslos” después de que una azafata supuestamente derramara té caliente sobre su regazo.
Tal como informó inicialmente The Independent, la denuncia de Sean Miller detallaba la “decoloración sumamente antiestética y vergonzosa”, junto con una “disminución significativa de la sensibilidad”, un “trastorno de estrés postraumático” y una “falta de autoestima", además de al menos una hernia discal que sufrió mientras se retorcía por el dolor.
Tras aterrizar, el hombre de 56 años fue trasladado de urgencia a un centro de quemados de la zona para recibir tratamiento especializado “debido a la gravedad” de sus heridas.
Este tipo de demandas, incluida la de Luongo, evocan el conocido y a menudo malinterpretado caso de Stella Liebeck, de 79 años, quien fue difamada por presentar una demanda "frívola" por una taza de café hirviendo de McDonald's, pero que resultó ser cualquier cosa menos trivial.
Liebeck sufrió quemaduras de tercer grado en el 6 % de su cuerpo, que le provocaron daños permanentes en los tejidos después de que el contenido sobrecalentado de la taza se derramara sobre ella, causando lo que su médico describió como uno de los peores casos de escaldadura que jamás había visto. La residente de Nuevo México pasó una semana en el hospital, tres semanas recuperándose en casa y luego fue hospitalizada nuevamente para someterse a un doloroso desbridamiento e injertos de piel.
Liebeck se ofreció a llegar a un acuerdo para cubrir los costos de su tratamiento médico, alrededor de $20.000, y solo demandó cuando McDonald's, que de hecho había recibido cientos de quejas por quemaduras antes de esta, se negó a cooperar.
Un jurado otorgó a Liebeck $2,7 millones en concepto de daños punitivos por sus lesiones, cantidad que un juez redujo posteriormente a $480.000, por lo que consideró una conducta “intencional, temeraria, imprudente” e “insensible” por parte de McDonald's.
Los establecimientos de comida han argumentado que un adulto razonable sabe que ciertos alimentos y bebidas están calientes, y que una posible quemadura es un riesgo evidente que asumen conscientemente. Por otro lado, si un producto está tan caliente que su uso normal podría provocar una lesión grave y requerir hospitalización, el vendedor está obligado a advertir explícitamente a todos los usuarios.
La demanda de Luongo alega que “ha sufrido daños por una suma que excede los límites jurisdiccionales de todos los tribunales inferiores” y solicita una indemnización económica que se determinará en el juicio.
Traducción de Sara Pignatiello







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