Nuevos fósiles sugieren la existencia de pulpos gigantes tipo “kraken” del tamaño de camiones
Los paleontólogos creen que estos cefalópodos primitivos eran criaturas enormes e inteligentes, capaces de aplastar a sus presas con sus poderosos picos córneos
Nuevos hallazgos fósiles sugieren que un pulpo similar al kraken, del tamaño de un camión, merodeaba los océanos de la Tierra cuando los dinosaurios dominaban la superficie.
Hasta ahora, los científicos creían que los mares del Cretácico estaban dominados por tiburones y grandes reptiles marinos, como los mosasaurios de hasta 11 metros y los plesiosaurios de unos 12. Sin embargo, nuevos fósiles indican que algunos de los primeros pulpos pudieron alcanzar tamaños comparables, con ejemplares de hasta 19 metros de longitud, similares a un camión o incluso a dos autobuses de dos pisos.
Paleontólogos de la Universidad de Hokkaido aplicaron una técnica conocida como “minería digital de fósiles” para reexaminar 15 grandes mandíbulas que antes se atribuían a parientes primitivos del pulpo. Este método consiste en eliminar capas ultrafinas del fósil mediante pulido, fotografiar cada etapa en alta resolución y repetir el proceso miles de veces para reconstruir un modelo tridimensional a todo color.

Mediante esta técnica aplicada a sedimentos del Cretácico superior en Hokkaido (Japón), los científicos hallaron una mandíbula mayor que la de un calamar gigante actual, cuyo cuerpo puede alcanzar los 12 metros.
El estudio, publicado en Science, identificó dos especies extintas —Nanaimoteuthis jeletzkyi y N. haggarti—, esta última con una longitud estimada de entre 7 y 19 metros, lo que la situaría entre los invertebrados más grandes conocidos.
Sin embargo, la ausencia de ejemplares completos dificulta confirmar su tamaño. Debido a sus cuerpos blandos, los cefalópodos rara vez se conservan, por lo que los picos quitinosos suelen ser la principal evidencia fósil.
Los pulpos actuales destacan por su inteligencia y capacidad de aprendizaje, lo que sugiere que estas habilidades podrían tener raíces evolutivas profundas.

Yasuhiro Iba, de la Universidad de Hokkaido, sugiere que los primeros pulpos eran depredadores “enormes e inteligentes”, capaces de atrapar peces óseos y grandes moluscos con sus tentáculos antes de triturarlos con poderosos picos.
Además, el desgaste observado en estas mandíbulas fósiles indica que consumían presas con conchas y huesos duros. En algunos casos, el mayor deterioro en un lado del pico apunta a una posible lateralidad, similar a la preferencia manual en humanos.
En ese sentido, el paleontólogo Shin Ikegami plantea que esta característica podría estar vinculada a una mayor complejidad cerebral, lo que refuerza la idea de que estos cefalópodos ya mostraban conductas avanzadas.
Traducción de Leticia Zampedri







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