Stay up to date with notifications from The Independent

Notifications can be managed in browser preferences.

Guerra y crisis económica complican esfuerzos para proteger fauna silvestre de Irán

Pocos días después de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra contra Irán, Reza Kiamarzi decidió adentrarse en las montañas a las afueras de Isfahán —su ciudad natal—, en el sur de Irán. Como veterinario e investigador de aves de rapiña, su misión era encontrar nidos de halcones en peligro de extinción en lo alto de los acantilados.

El bombardeo contra Irán durante la guerra a principios de este año coincidió con la temporada de cría de los preciados halcones sacre y halcones peregrinos shaheen o babilónicos de nuca roja, que se encuentran entre las aves más rápidas del mundo. Sabía de dos nidos cerca de bases militares que habían sido alcanzados y quería averiguar si las explosiones, las vibraciones y el ruido habían afectado la puesta de huevos o la cría de polluelos.

“Es una larga ascensión hasta la base de los acantilados. Y luego tenemos que escalar rocas para llegar a los nidos”, dijo Kiamarzi.

La guerra y una crisis económica cada vez más profunda implican desafíos adicionales para los conservacionistas que intentan preservar la rica —pero amenazada— fauna silvestre de Irán. Durante años, han lidiado con la crisis climática que amenaza la frágil biodiversidad del país, así como con las presiones económicas derivadas de décadas de sanciones internacionales.

Con una extensión territorial ligeramente menor a la de México, Irán cuenta con una asombrosa diversidad de vida en su amplia gama de climas. Las zonas del norte, a lo largo del mar Caspio, son boscosas y húmedas, mientras que la costa del golfo Pérsico es seca y cálida. Entre ambas, el país se extiende enmarcado por dos grandes cadenas montañosas: los montes Zagros y los montes Elburz. Irán se encuentra en un corredor crucial y una parada fundamental para las aves que migran entre Eurasia y África, lo que confiere a los esfuerzos de conservación una importancia internacional.

Cuando menos, 86 especies animales del país están en riesgo de extinción, entre ellas el guepardo asiático, el gamo persa, el oso pardo, el leopardo, el oso negro, el onagro persa —una especie de asno asiático—, la avutarda común y diversas aves rapaces, según un informe de 2024 del Departamento de Medio Ambiente de Irán.

“Es una gran incógnita cuánto tiempo más podremos seguir trabajando nosotros y otras ONG (organizaciones no gubernamentales) de conservación. Estamos a la expectativa todo el tiempo, en espera a ver qué sucede”, expuso Iman Ebrahimi, fundador de AvayeBoom, un grupo de conservación con sede en Isfahán, cuyo nombre en persa significa “El Grito de la Tierra”.

La guerra impactó la vida animal de Irán

Kiamarzi, el veterinario, dijo haber tenido éxito al encontrar los nidos de los halcones, y que las aves todavía se encontraban allí. No obstante, aún evalúa sus hallazgos para determinar el impacto de los bombardeos en los halcones.

Los contrabandistas han sido la principal causa de la disminución de las poblaciones de halcones en Irán. Antes de la guerra, la devaluación de la moneda iraní —que ha perdido más de la mitad de su valor en el último año— impulsó el comercio ilícito de estas preciadas aves de caza que son vendidas a clientes del golfo Pérsico que pagan con divisas extranjeras, destacó.

Irónicamente, en tiempos de paz, las zonas militares han sido de las pocas áreas donde los halcones pueden reproducirse con seguridad. “Es una zona protegida a la que nadie se atreve a acercarse: ni cazadores furtivos ni contrabandistas”, contó.

Jamshid Parchizadeh, experto iraní en vida silvestre radicado en Estados Unidos, teme que los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra instalaciones militares en zonas desérticas y montañosas hayan dañado hábitats cruciales para los guepardos y otros depredadores en peligro de extinción.

“Estos ataques en lugares remotos causan la degradación de los hábitats. Definitivamente, provocan polución del agua y de la tierra, contaminación del suelo, destrucción de la cubierta vegetal”, enfatizó.

Parchizadeh, experto en los grandes carnívoros de Irán, estudió los hábitats y las causas del declive de las poblaciones de los guepardos asiáticos, los leopardos persas y los osos pardos antes de dejar Irán en 2022. Actualmente trabaja en el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Michigan.

“Los bombardeos perturban la vida silvestre de los osos, los leopardos que habitan en las montañas, y esos animales abandonan la zona para siempre por miedo”, explicó.

Aun antes de la guerra, los hábitats estaban amenazados

El clima árido de Irán es extremadamente frágil, refirió Parchizadeh. En los últimos 20 años, la población del país ha crecido de aproximadamente 73 millones a más de 93 millones de personas, lo que ejerce aún más presión sobre las escasas fuentes de agua, afectadas por décadas de mala gestión y sequías prolongadas.

Con la guerra, el acceso a importantes sitios de vida silvestre en las islas del golfo Pérsico se ha vuelto prácticamente imposible. A pesar de un acuerdo preliminar para poner fin a la guerra, Estados Unidos e Irán aún intercambian disparos en torno a esta zona estratégica, que alberga las cruciales industrias petroleras y energéticas de Irán.

“Desafortunadamente, dos de las islas más importantes del golfo Pérsico para la biodiversidad son islas pequeñas cercanas a las principales islas petroleras de Irán”, manifestó Ebrahimi, de AvayeBoom.

Señaló que se reportó que una mancha de petróleo alcanzó al menos un sitio en la pequeña isla deshabitada de Shidvar, un sitio de reproducción de tortugas y de decenas de miles de aves.

Irán cuenta con un movimiento de conservación activo

Históricamente, la cultura iraní ha mantenido una profunda conexión con su fauna silvestre. El tejido de alfombras y las artes tradicionales a menudo presentaban motivos de animales, como el león persa, que no ha sido visto en el país en más de 70 años.

Irán fue uno de los primeros países del mundo en crear una agencia de protección ambiental, y estableció su Departamento de Medio Ambiente en 1970. Pero las restricciones a la urbanización en las áreas protegidas —que suelen estar en zonas rurales más pobres— a menudo han generado tensiones con la población local.

El área protegida de Arjan, un vasto territorio que abarca importantes humedales en la provincia sureña de Fars, fue designada para un proyecto de reintroducción del león persa en su hábitat natural en la década de 1970. No obstante, las autoridades abandonaron el proyecto tras la Revolución iraní de 1979. Los residentes de la aldea de Dasht-e Arjan se quejaron de que la protección del área perjudicaba la economía local, añadió Ebrahimi.

Intentan reconstruir la conexión de la población con la vida silvestre

Hace cuatro años, AvayeBoom inició una campaña para concienciar a los residentes en los alrededores de Arjan sobre la importancia de la vida silvestre, y con ese propósito organizaron talleres y otras actividades con la comunidad. Para la imagen de la campaña, eligieron al tarro canelo, un ave acuática de plumaje naranja intenso muy conocida entre los residentes. Se pintó un mural del ave en la calle principal del pueblo.

Tras el alto el fuego en abril, los miembros de AvayeBoom regresaron al pueblo. Concluyeron que la campaña, incluidos los talleres y el mural del tarro canelo, habían aumentado considerablemente el reconocimiento de esta singular ave y mejorado la conciencia ambiental en general.

“A pesar de la guerra, la mayoría de la gente consideraba muy importantes al medio ambiente, los humedales que tienen y la vida silvestre que allí habita”, dijo Fateme Kazemi, directora general de AvayeBoom.

Pero la seguridad y la economía les afectan

Las oleadas de protestas antigubernamentales de los últimos años, y ahora la guerra, también han conllevado un endurecimiento de las medidas de seguridad. Una fotógrafa de vida silvestre, quien estudia las aves en la costa del golfo Pérsico, refirió que dejó de tomar fotografías en los últimos meses por motivos de seguridad.

“Uno de los verdaderos peligros para la protección del medio ambiente es que la gente pierda su conexión con la naturaleza”, expresó bajo condición de anonimato por temor a su seguridad. Agregó que planea volver a tomar fotografías pronto —si Estados Unidos e Irán no vuelven a una confrontación a gran escala—.

AvayeBoom, fundada hace más de una década en Isfahán, ha llevado a cabo proyectos en las montañas, bosques, desiertos y extensos humedales de Irán.

Pero depende de financiadores locales que se ven afectados por la crisis monetaria iraní. Las sanciones impiden que las ONG iraníes reciban financiación de donantes internacionales, dijo Ebrahimi.

“Lo que más nos preocupa es que la situación económica haga que la protección del medio ambiente deje de ser una prioridad”, enfatizó.

Pero, a pesar de las sanciones, las restricciones de seguridad y la guerra, “nuestras puertas no se han cerrado y hemos continuado con nuestro trabajo”, concluyó.

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in