Restos de cerámica revelan secretos de la dieta sorprendentemente compleja de los antiguos europeos
Las plantas y los alimentos acuáticos desempeñaban un papel clave en la dieta de los primeros cazadores-recolectores
Algunos restos de cerámica milenarios procedentes de toda Europa revelan que las antiguas comunidades de la región elaboraban comidas con una variedad de productos vegetales y animales mucho mayor de lo que se creía, según un nuevo estudio.
Los arqueólogos interpretan las dietas de las culturas antiguas analizando los residuos grasos de los restos de cerámica. Pero este método solo proporciona información sobre los alimentos a base de carne.
El nuevo estudio combina múltiples técnicas, como el examen microscópico y el análisis químico, para identificar los restos de plantas que comían los antiguos cazadores-recolectores europeos.
En él, se examinaron los residuos orgánicos dejados en casi 60 fragmentos de cerámica hallados en 13 yacimientos arqueológicos del norte y el este de Europa, que datan de entre el sexto y el tercer milenio antes de Cristo.
Con este enfoque múltiple, los investigadores recuperaron muestras de tejidos de diversas plantas, como hierbas, bayas, hojas y semillas, junto con residuos de pescado y otros mariscos.
“Descubrimos que los pescadores cazadores-recolectores no vivían solo de pescado, sino que procesaban y consumían activamente una amplia variedad de plantas”, escribieron en el estudio publicado en la revista PLOS One.
La mezcla de residuos e ingredientes variaba de una región a otra, probablemente como reflejo de los tipos de recursos disponibles localmente, así como de las prácticas culturales locales.

Por ejemplo, en la región del Báltico, las bayas de Viburnum se encontraban con frecuencia en las costras de cerámica con una alta concentración de pescado de agua dulce, “lo que implica una selección específica de ingredientes”, señalaba el estudio. “El análisis microscópico reveló una mayor frecuencia de peces de agua dulce en la cerámica de los yacimientos lituanos, en contraste con una gama más variada de productos animales identificados mediante el análisis de residuos lipídicos del yacimiento de Syltholm II, en el sur de Dinamarca”.
Los hallazgos sugieren que las plantas y los alimentos acuáticos desempeñaron un papel fundamental en la dieta de los primeros europeos.
Se utilizaban distintos tipos de cerámica para preparar los alimentos, y cada cultura tenía sus propias y complejas tradiciones culinarias.
En concreto, los arqueólogos descubrieron que existía una tendencia general entre los cazadores-recolectores de la Europa prehistórica a combinar “alimentos específicos en preparaciones distintas”.
Al citar un ejemplo, dijeron que las bayas de Viburnum a menudo parecían ser el “único ingrediente vegetal mezclado con pescado de agua dulce”.
“Esta investigación subraya que, para comprender realmente las dietas antiguas, debemos examinar más de cerca estas costras de alimentos, literalmente”, escribieron.
“Mientras que los análisis químicos convencionales tienden a resaltar los componentes de origen animal de las comidas antiguas, nuestro enfoque microscópico combinado volvió a poner de relieve estas recetas prehistóricas”.
Traducción de Olivia Gorsin







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