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¿Quién es Rubén Rocha Moya, el político acusado por EE.UU. de vínculos con el narco?

Es el primer mandatario en funciones acusado formalmente por la administración de Donald Trump de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa

Informe desde Ciudad de México: Estados Unidos vincula al gobernador de Sinaloa con el narcotráfico

Rubén Rocha Moya, político de 76 años del oficialista Morena, no solo se ha convertido en uno de los gobernadores más incómodos para la presidenta de México, sino que además, al ser señalado el miércoles como el primer mandatario en funciones acusado formalmente por la administración de Donald Trump de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa, ha colocado a la mandataria en una encrucijada: optar entre su partido o mantener la relación con Estados Unidos.

De formación docente, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y dos veces aspirante a la gubernatura, Rocha fue un aliado cercano del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y senador antes de asumir el gobierno de Sinaloa a finales de 2021.

Este estado del noroeste mexicano es conocido por ser cuna de algunos de los narcotraficantes más notorios del país y bastión de una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo, catalogada como terrorista por el gobierno de Trump.

Rocha también respaldó con firmeza la estrategia de “Abrazos, no balazos” impulsada por López Obrador, que buscaba atender las causas de la violencia. Sin embargo, esta política ha sido ampliamente cuestionada por analistas, quienes sostienen que no enfrentó directamente a los cárteles y facilitó la expansión de su control territorial en diversas regiones del país.

Su mayor escándalo se desencadenó en julio de 2024 tras la detención de Zambada y Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo”
Su mayor escándalo se desencadenó en julio de 2024 tras la detención de Zambada y Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo” (Reuters/David Gaspar)

Sus posibles acercamientos con miembros del Cártel de Sinaloa le persiguieron siempre en parte porque Rocha es de Badiraguato, en el mismo municipio donde nació Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, y es casi de la misma generación que los dos fundadores del cártel, Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada, ambos actualmente en prisiones estadounidenses.

El gobernador también acompañó al expresidente en polémicas visitas como cuando saludó a la madre de “El Chapo”.

Según la acusación estadounidense, los “Chapitos” — hijos de Guzmán Loera y los narcotraficantes más buscados por Washington en estos momentos—- presuntamente le ayudaron a ganar las elecciones que le llevaron al poder, algo que él ha negado.

Pero su mayor escándalo se desencadenó en julio de 2024 tras la detención de Zambada y Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo”, después de llegar a Estados Unidos en un avión privado, hecho que reavivó las sospechas de los contactos de los narcos con políticos del estado.

Zambada dijo en una carta que fue engañado por Guzmán López para acudir a una reunión en la que supuestamente iba a estar un político local y el gobernador Rocha para “ayudar a resolver diferencias" entre ellos.

Rocha negó cualquier conocimiento de esa cita y, en una extraña expresión de teatro político, publicó el plan de vuelo de un avión que, según él, lo llevó fuera del estado aquel día a pasar unas vacaciones familiares en California.

La supuesta trampa contra Zambada acabó con el capo secuestrado por Guzmán López en un operativo de película, el político local (rival de Rocha) asesinado, la fiscalía federal acusando a funcionarios estatales de encubrir ese crimen y con una crisis abierta entre México y Estados Unidos por una posible intervención estadounidense en la acción, aunque Washington siempre la negó.

Además, los arrestos detonaron una sangrienta guerra en el interior del Cártel — entre los Chapitos y los seguidores de “El Mayo”— que todavía no cesa y cuya violencia, minimizada tanto por Rocha como por López Obrador, fue el regalo envenenado que recibió Claudia Sheinbaum al llegar al poder en octubre de 2024.

Desde entonces la mandataria mantuvo el apoyo a Rocha, pero fue el gobierno federal quien recomendó a los dos últimos secretarios de seguridad —ambos militares— a la vez que se incrementaba sustancialmente las detenciones y los decomisos de armas y drogas bajo mandato del secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch.

Poco después de conocerse las acusaciones estadounidenses, Rocha las negó tajantemente, diciendo que se inscribían en una estrategia contra Morena y que no había evidencias para probarlas. Horas después, al ser preguntado por la prensa dentro del vehículo en el que viajaba, dijo que no saldrá de Sinaloa y que ya habló con la presidenta.

Qué hará Sheinbaum ahora es la principal incógnita. “¿Tomará medidas para detener al gobernador.... e intentar extraditarlo a Estados Unidos?”, se preguntaba Vanda Felbab-Brown, especialista en crimen organizado de la Brookings Institution.

“Si no lo hace, complicará enormemente las relaciones con Estados Unidos, incluso en lo que respecta a las renegociaciones del T-MEC”, el tratado de libre comercio norteamericano ahora en revisión. “Pero si lo hace —agregó — tendrá enormes consecuencias para ella políticamente" de cara a las elecciones intermedias mexicanas de 2027.

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