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Peña se ausenta del juicio político en el Senado mientras Paraguay sufre por colapso de Ueno Bank

El presidente paraguayo Santiago Peña no compareció el viernes en su juicio político en el Senado, pese a haber prometido defenderse en persona, mientras los legisladores avanzaban en un proceso que podría destituirlo por el colapso de un banco vinculado a su administración.

Los senadores votaron 39-3 para rechazar la solicitud de Peña de otras 72 horas para preparar su defensa. Manifestó que recibió la citación apenas unas horas antes de la sesión, junto con unas 300 páginas de acusaciones y pruebas, lo que no le dejó tiempo para revisar el caso. Presidentes sometidos a juicio político en años recientes en otros países, incluidos Estados Unidos y Brasil, han tenido semanas para prepararse.

A Peña se le acusa de usar su influencia política para canalizar cientos de millones de dólares de fondos públicos hacia el banco, mientras permitía que los reguladores pasaran por alto sus irregularidades financieras.

Sus abogados, Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro, argumentaron que los senadores debieron haber aceptado la renuncia que presentó al Senado el jueves, en lugar de seguir adelante con el juicio. Legisladores de oposición insisten en que Peña debe ser destituido mediante un juicio político.

La distinción es relevante legalmente. La Constitución de Paraguay otorga a los expresidentes elegidos democráticamente un escaño vitalicio en el Senado y, con él, inmunidad frente a procesos judiciales, a menos que sean declarados culpables en un juicio político. Los fiscales abrieron el jueves tres investigaciones penales sobre el colapso del banco, incluidas denuncias contra Peña y el vicepresidente Pedro Alliana, así como contra funcionarios y exfuncionarios del banco central y del fondo estatal de pensiones.

“Debe irse, pero no a su casa. Debe irse a una prisión de máxima seguridad”, dijo a los periodistas la senadora opositora Yolanda Paredes. “La ciudadanía está harta de la impunidad”.

Había protestas programadas para más tarde el viernes, después de tres días consecutivos de manifestaciones, en las que las multitudes que exigen la devolución de sus ahorros congelados y que los responsables del colapso del banco rindan cuentas se han enfrentado con la policía, la cual ha disparado balas de goma y gas pimienta.

“Fue una lesión de confianza muy grande”, expresó Yinal López, trabajador de la empresa estatal de electricidad, cuyo fondo de pensiones para empleados también tenía dinero en Ueno. “El presidente se burló de la gente. Usó su dinero, el dinero de la gente, para hacer lo que él quería”.

Colapso bancario se convierte en un ajuste de cuentas

En apenas tres días, la implosión de Ueno ha sumido a Paraguay en su crisis política más profunda en más de una década. Los reguladores incautaron el banco antes del amanecer del martes. Para la tarde del jueves, Peña se había ofrecido a renunciar, mientras su propio partido se volvía contra él, encabezado por su líder y mentor de larga data de Peña, el expresidente Horacio Cartes.

Fue un cambio radical de suerte para Peña, un tecnócrata fotogénico y execonomista del Fondo Monetario Internacional que debía su rápido ascenso político a Cartes. El magnate del tabaco, considerado ampliamente el hombre más rico de Paraguay, gobernó de 2013 a 2018. Nombró a Peña como su ministro de Hacienda y lo respaldó dos veces para la presidencia pese a las objeciones de facciones rivales dentro de su partido.

Pero una vez en el cargo, Peña construyó discretamente una base de poder para rivalizar con la de Cartes, según analistas. Ueno Bank, que absorbió cientos de millones de dólares en fondos públicos, se convirtió en el núcleo de su propio imperio empresarial, y cortejó a gobernadores provinciales con dinero del Estado en un intento de liberarse de su padrino político.

“Es como un drama shakespeariano. Intentó desplazar a su mentor, a su padrino político”, comentó Miguel Carter, director de DEMOS, un centro de investigación paraguayo. “Pero lo hizo sobre bases muy frágiles”.

El bando de Cartes empezó a contraatacar. En septiembre, senadores leales al magnate empresarial exigieron respuestas al banco central sobre los préstamos de Ueno, citando informes internos filtrados que advertían que los créditos del banco a empresas relacionadas ponían en riesgo su solvencia. Cuando el banco colapsó esta semana, también lo hizo el margen de maniobra de Peña, y Cartes —quien en su momento fue sancionado por Estados Unidos por presunta corrupción— respaldó públicamente su destitución.

“No tenía una base política en la que apoyarse, y quedó desamparado”, señaló Andrew Nickson, experto en Paraguay en la Universidad de Birmingham.

Un banco construido con dinero público

Los cargos del juicio político se centran en los vínculos de Peña con Ueno. En apenas unos años, la poco conocida institución crediticia se convirtió en el quinto banco más grande de Paraguay por depósitos, con su llamativo logotipo en todo, desde el estadio nacional de fútbol hasta las tarjetas bancarias de vendedores ambulantes. Impulsado por más de 800 millones de dólares en dinero público, incorporó como clientes a más de dos tercios de los adultos del país.

En los cargos, los legisladores ponen de relieve la participación de Peña en la empresa holding de Ueno, de la que se desprendió formalmente bajo presión el año pasado, y la designación de un exejecutivo de Ueno para dirigir el banco central que lo regulaba. También lo acusan de permitir que el fondo estatal de pensiones depositara 355 millones de dólares en el banco, por encima de los límites legales.

Peña ha negado haber cometido delito alguno, y afirmó que no ocurrió nada ilegal cuando tenía acciones en la empresa.

Analistas sostienen que el ascenso meteórico de Ueno fue inseparable de su cercanía al poder, y que el banco central —durante mucho tiempo el pilar de la disciplina económica que los inversionistas valoraban en Paraguay— se hizo de la vista gorda.

El banco central " fue perdiendo credibilidad, perdiendo neutralidad y luego relajando todos los mecanismos de control para favorecer al grupo económico que tenía en Ueno Bank uno de sus pilares”, explicó José Tomás Sánchez, profesor de teoría política en la Universidad Nacional de Asunción.

Las grietas comenzaron a hacerse visibles en julio, cuando el superintendente de bancos fue apartado tras advertir, en un memorando de despedida, que Ueno estaba canalizando depósitos hacia préstamos a sus propias empresas. El memorando pronto llegó a aliados de Cartes, que lo usaron para exigir respuestas al banco central. Para octubre, informes situaban esos préstamos en alrededor de 150 millones de dólares, y los inversionistas extranjeros se deshacían de los bonos de Ueno.

Cuentas congeladas, enojo en aumento

De la noche a la mañana, los clientes de Ueno ya no pudieron acceder a sus ahorros de toda la vida, retirar efectivo o usar sus tarjetas bancarias. El prestamista digital había cortejado agresivamente a paraguayos que nunca habían tenido una cuenta bancaria, y el daño atravesó todas las clases sociales. Incluso jugadores de la selección nacional de fútbol dicen que sus cuentas están congeladas, según un comunicado publicado por el capitán del equipo, Gustavo Gómez.

“El efecto dominó sobre la población general ha sido inmenso en todo el país”, dijo Nickson. “Eso ha alimentado la ira de muchas personas en Paraguay que no están particularmente al tanto de la política ni muy interesadas en la política”.

Algunos depositantes comenzaron a recuperar su dinero el jueves. El banco central indicó que los primeros pagos irían a clientes con depósitos de hasta 10 millones de guaraníes (unos 1.600 dólares) que no tengan deudas con Ueno y mantengan una cuenta en otra institución, y que después seguirían más grupos. Califica el colapso como un caso aislado e insiste en que el sistema financiero en general es seguro.

El exdirector genera de Ueno, Miguel Vázquez, ha sido acusado de delitos que incluyen abuso de confianza e intento de fraude, y un juez ordenó que seis directores del banco permanezcan en detención preventiva. La policía y los fiscales allanaron oficinas de la empresa en Asunción y confiscaron nueve vehículos de lujo de la casa de Vázquez a primera hora del viernes.

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DeBre informó desde Salto, Uruguay, y Batschke desde Montevideo, Uruguay.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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