Marchas en Brasil por el Día de la Mujer tras un caso de presunta violación en grupo

Las marchas en Brasil el domingo por el Día Internacional de la Mujer sirvieron como un grito de movilización contra la violencia de género, avivado por el caso más reciente que ha indignado al país y que involucra la presunta violación en grupo de una adolescente de 17 años en Copacabana.
El caso, ocurrido en el célebre barrio costero de Río de Janeiro, tuvo lugar en enero, pero cobró repercusión nacional esta semana, cuando cuatro sospechosos se entregaron a las autoridades. La policía lo describió como una violación en grupo, y ha echado más leña al fuego en una nación donde las denuncias de violencia contra las mujeres se han disparado en los últimos meses, lo que ha provocado protestas en todo el país y una oleada de activismo digital.
Se planearon al menos 15 protestas en todo el país, y los organizadores llamaron a defender la vida de las mujeres y poner fin al feminicidio.
La Policía Civil de Río informó que los cuatro jóvenes, que están en prisión preventiva, serán acusados de violación, mientras que un quinto sospechoso —un menor de edad— se entregó el viernes para enfrentar un cargo equivalente bajo la legislación juvenil.
Las autoridades emitieron una orden de arresto contra el menor después de que saliera a la luz su presunta participación en otro caso de violencia sexual con una dinámica similar al episodio de Copacabana, indicó en un correo electrónico la fiscalía del estado de Río de Janeiro.
Los abogados de dos de los sospechosos han negado cualquier irregularidad, mientras que los representantes legales de los otros tres aún no han comentado públicamente el caso.
Una investigación policial reveló que, en enero, la víctima recibió un mensaje de un compañero de clase de su prestigiosa escuela invitándola a la casa de un amigo. Una vez dentro del apartamento, fue llevada a una habitación y encerrada con los sospechosos, donde fue agredida sexualmente y sometida a violencia física y psicológica, según un comunicado policial del 4 de marzo.
A inicios de esta semana, circularon ampliamente en redes sociales imágenes de cámaras de seguridad en las que se ve a los hombres llegar y luego salir del lugar del presunto delito.
El interés público en el caso se intensificó después de que la prensa local informó ampliamente que el padre de uno de los sospechosos se desempeñaba como subsecretario de gobernanza y cumplimiento dentro de la secretaría estatal de desarrollo social y derechos humanos de Río de Janeiro. Tras las acusaciones contra su hijo, el funcionario fue destituido de su cargo, según una decisión publicada el miércoles en el diario oficial del gobierno estatal.
Aumento de los delitos contra las mujeres
Brasileños comunes, grupos de derechos de las mujeres y figuras públicas, incluidas las ministras Anielle Franco y Sônia Guajajara, recurrieron a las redes sociales para denunciar el caso.
Franco, ministra de Igualdad Racial y hermana de la concejala asesinada Marielle Franco, afirmó: “Es imposible no sentir indignación cuando una joven de 17 años sufre una violencia sexual tan brutal”, al tiempo que convocó a protestas masivas por el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.
La violencia contra las mujeres en Brasil sigue en aumento, con 1.568 feminicidios reportados solo en 2025, un incremento del 4,7% respecto del año anterior y más de tres veces la cifra de 2015, según el Foro Brasileño de Seguridad Pública.
Otros delitos contra las mujeres —como amenazas, acoso, violencia psicológica, lesiones corporales, violación e intento de feminicidio— también han venido aumentando de forma constante en los últimos años, señaló el centro de estudios en un informe publicado antes del 8 de marzo.
“Los cuerpos de las mujeres siguen siendo vistos como el territorio de otra persona, que puede ser amenazado, agredido, violado sexualmente y asesinado”, indicó.
Tras una serie de casos de alto perfil el año pasado y las protestas posteriores, el gobierno de Brasil incrementó las medidas de protección. Y a principios de este año, la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció un esfuerzo de múltiples frentes para combatir el feminicidio, que involucra a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
“Rabia y dolor”
El gobierno de Brasil presentó a inicios de esta semana medidas de emergencia que incluyen un grupo de trabajo nacional para ejecutar aproximadamente 1.000 órdenes de arresto contra agresores conocidos, la implementación de un sistema de rastreo electrónico para personas con órdenes de protección y el despliegue de 52 unidades móviles para asistir a mujeres en situaciones de violencia.
Las acciones del gobierno tienen un importante valor simbólico y muestran que las autoridades consideran inaceptable la violencia contra las mujeres, señaló Isadora Vianna, investigadora de sociología de la Universidad Estatal de Río de Janeiro. Pero, añadió, “sería más eficaz invertir masivamente en políticas de prevención y en redes de apoyo”.
Vianna también destacó la importancia de regular más internet para frenar la rápida circulación de contenido misógino en línea.
Tatianny Araújo, de 47 años, una activista de mujeres que ha participado en más de 30 actos por el Día Internacional de la Mujer, dijo que este año se siente distinto para ella tras las denuncias de violencia sexual de alto perfil, incluida la presunta violación en grupo en Copacabana. Su hijo de 13 años asiste a la misma escuela secundaria que dos de los sospechosos, quienes están en proceso de ser expulsados.
“Nos sentimos mal, lloramos, nos consume la rabia y el dolor”, comentó Araújo. “Pero al mismo tiempo no podemos parar. Tenemos que movilizarnos, tenemos que hacer algo”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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