Cuba lanza campaña "Mi firma por la Patria" en medio de tensiones con EEUU

Los cubanos están participando en una campaña de recolectar firmas lanzada por el gobierno socialista a fin de respaldar la soberanía nacional y desafiar a Estados Unidos, mientras aumentan las tensiones entre ambos países.
Muchos cubanos mayores de 16 años han respaldado la campaña “Mi firma por la Patria”, que el presidente Miguel Díaz-Canel lanzó a principios de este mes.
La iniciativa estatal es objeto de burla por parte de algunos, que cuestionan por qué la gente está haciendo fila para firmar cuando el hambre y la pobreza crecen en toda la isla. Los partidarios de la iniciativa, sin embargo, sostienen que sirve como advertencia a Estados Unidos de que los civiles quieren paz, pero no cederán pese a las recientes amenazas de invasión.
“Por la revolución, todo”, manifestó Rodolfo Ruiz, de 64 años, quien vende gafas de sol y otros artículos desde su casa en La Habana. Contó que firmó la semana pasada por los comentarios del presidente Donald Trump sobre Cuba, “para que él escuche y sepa que estamos dispuestos a defender nuestra soberanía".
“A Trump que se cuide. Que lo piense antes de invadir a Cuba, que lo piense bien. Aquí hay un pueblo preparado”, afirmó Ruiz.
Trump firmó en enero una orden ejecutiva en la que sostiene que las “políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria”, algo de lo que funcionarios cubanos se han burlado repetidamente.
Trump se ha referido a la isla como una “nación fracasada” y ha sugerido una “toma amistosa”.
“Puede que pasemos por Cuba después de que terminemos con esto”, dijo a mediados de abril, en referencia a la guerra en Irán.
Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio —hijo de inmigrantes cubanos que huyeron antes de la revolución— ha pedido que haya “nuevas personas al mando” de Cuba.
“Es absurdo que el Departamento de Estado alegue que Cuba, un país en desarrollo, relativamente pequeño y sometido a una guerra económica brutal, pueda significar una amenaza para la mayor potencia militar, tecnológica y económica del mundo”, escribió en X el miércoles el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez.
Díaz-Canel ha dicho que no quiere una agresión militar, pero señaló que Cuba tiene el deber de prepararse para evitarla y, si fuera necesario, derrotarla.
La habanera Delfina Hernández declaró que se mantendría hombro con hombro con los cubanos para combatir el bloqueo energético, las sanciones y la “amenaza imperial”.
Durante tres días la semana pasada, el centro comunitario que dirige en La Habana con su esposo recibió hojas de papel y abrió sus puertas para que la gente pudiera firmarlas. Hernández fue la primera en hacerlo.
“Cuba para nosotros es algo muy sagrado”, expresó. "Estamos bien armados, y el pueblo de Cuba se faja hasta lo último. Le vamos a dar, y con todo".
Sin embargo, las críticas fueron rápidas en redes sociales, y opositores a la campaña afirmaron que la “patria” no les ha dado nada. Algunos dijeron que el gobierno debería permitir que la gente firme a favor de cosas como la posibilidad de elegir a su presidente.
La iniciativa comenzó el 19 de abril y llega mientras Cuba celebra el 65º aniversario de su victoria de abril de 1961 en Bahía de Cochinos sobre unos 1.500 exiliados cubanos respaldados por la CIA, que fracasaron en su intento de derrocar al recién formado gobierno comunista de Fidel Castro.
Alberto Olivera, artista visual y esposo de Hernández, cuestionó cómo Cuba representa una amenaza para Estados Unidos.
“Si es una revolución fallida, que nos dejen tranquilos”, dijo. “¿Qué les importa?”, añadió Hernández.
Olivera reconoció que los cubanos tienen necesidades insatisfechas y agregó que a veces ha pasado hambre, pero sostuvo que la táctica de “olla de presión” de Estados Unidos no funcionará.
"Si yo soy un Estado fallido, qué tú haces buscándome?", preguntó.
El gobierno de Trump ha exigido que Cuba libere a presos políticos, implemente grandes reformas económicas y cambie su forma de gobernar. Cuba ha rechazado esas exigencias pero afirma que está abierta al diálogo y la cooperación en ciertas áreas mientras impulsa el fin del bloqueo energético que ha profundizado las crisis de la isla.
Ambos países han confirmado conversaciones recientes, aunque los detalles siguen siendo secretos.
Mientras persisten las tensiones, el gobierno de Cuba está reuniendo firmas en centros de trabajo y vecindarios de toda la isla de casi 10 millones de habitantes, sin decir cuántas ha recopilado.
Indicó en un comunicado que las firmas buscan condenar “el bloqueo y la guerra económica de Estados Unidos contra Cuba”, que calificó de “acto genocida”, y repudiar las amenazas de agresión militar, al tiempo que se defiende “el derecho irrenunciable de los cubanos a vivir en paz”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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