Profesora “en mejor forma que nunca” luego de que análisis de sangre revelara enfermedad “asesina silenciosa”

Charlotte Douglas, una profesora de ciencias de secundaria de 25 años de Inglaterra, se salvó luego de recibir un trasplante de riñón de su madre

Joe Pagnelli
martes 30 agosto 2022 20:05

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Una joven maestra a la que le diagnosticaron una enfermedad intestinal paralizante que la hacía ir al baño “20 veces al día” dijo que la afección le salvó la vida después de que los análisis de sangre de rutina revelaran una enfermedad renal “asesina silenciosa” dos años antes de que mostrara algún síntoma.

Después de sufrir dolores estomacales y bajar de 140 a 112 libras (de 63, 5 a 51 kilogramos) en solo cuatro meses, en 2014, a Charlotte Douglas, de 25 años, le dijeron que tenía la enfermedad de Crohn, una afección de por vida en la que partes del sistema digestivo se inflaman, y pensó que estaba enfrenta el mayor desafío de salud de su vida.

Pero a principios de 2018, después de que sus médicos detectaran un problema durante los análisis de sangre de rutina para su enfermedad, una biopsia reveló que tenía una enfermedad renal crónica y su función renal se redujo rápidamente a solo un cinco por ciento a fines de 2019. En ese año recibió un trasplante de su madre, Andrea, una empleada de correos de 54 años que perdió 70 libras (31,5 kilogramos) para asegurarse de poder ser donante para su hija.

Ahora, “en mejor forma que nunca”, Charlotte insta a otras personas con la enfermedad a “vivir sus vidas al máximo” después de ganar tres medallas de oro en los Juegos Británicos de Trasplantes y prepararse para competir en las carreras de 5.000 y 1.500 metros en los Juegos Europeos de Trasplantes y Juegos deportivos de diálisis esta semana.

Charlotte, profesora de ciencias de secundaria de Stockton-on-Tees , Durham, Inglaterra, quien tiene una relación con Daniel Wilkinson, de 25 años, un hacker ético, declaró: “La enfermedad de Crohn me ha salvado la vida”.

Charlotte dijo que su diagnóstico volvió más saludable a toda su familia

“No sé qué hubiera pasado si no lo hubiera detectado temprano… Me habría puesto mucho peor porque mostré los síntomas hasta muy tarde”.

Agregó: “No habría sabido que algo andaba mal hasta el verano de 2019, y mi función renal en esa etapa estaba cerca de volverse una insuficiencia renal”.

“Pero pudimos planificar con anticipación, y mi madre trabajó muy duro y estaba muy decidida a perder peso para poder ser mi donante y salvarme la vida”.

Charlotte con su familia y su novio

“Estoy muy agradecida por mi salud y lo bien que me siento y quiero vivir mi vida al máximo. No me detengo por nada”.

La operación de trasplante fue un éxito, y Charlotte ahora le da crédito a la enfermedad de Crohn por darles a ella y a sus padres una “vida mucho más saludable” cuando comenzó a correr con su madre Andrea y su padre Roger Douglas, de 53 años, un cuidador de campo de golf.

Charlotte y su novio Daniel

Incursionó en el atletismo, ganó tres medallas de oro en los Juegos Británicos de Trasplante en Leeds a principios de agosto en la caminata rápida de tres kilómetros, la carrera de tres kilómetros en carretera y la carrera de 1.500 metros.

Charlotte espera crear conciencia sobre la enfermedad de Crohn y mostrar a otros receptores de trasplantes que pueden tener una vida “feliz y saludable” mientras compite en las carreras de 5.000 y 1.500 metros en los Juegos Deportivos Europeos de Trasplante y Diálisis en Oxford la semana del 21 al 28 de agosto.

Charlotte competirá esta semana

Más de 400 receptores de trasplantes y pacientes de diálisis de más de 25 países de toda Europa competirán en el evento deportivo, el cual incluye disciplinas que van desde el fútbol y el voleibol hasta el disco y la petanca.

El evento está organizado por Transport Sport, una organización benéfica del Reino Unido que crea conciencia sobre la donación de órganos y la importancia de mantenerse activo después de un trasplante.

“Va a ser increíble, habrá miles de personas”, dijo Charlotte.

Charlotte ganó tres medallas de oro en los Juegos Británicos de Transplantes

Agregó: “Va a ser una competencia dura y estoy un poco nerviosa, pero solo quiero hacerlo lo mejor posible. Soy muy competitiva, así que espero obtener algunas marcas personales”.

“Ojalá me seleccionen para los Juegos Mundiales de Trasplantes, eso sería una experiencia única en la vida”.

Charlotte es una joven “feliz y saludable”, desde su adolescencia, apasionada por el atletismo y el baile.

Charlotte estuvo bajo diálisis antes de recibir el trasplante

Pero en 2014, cuando tenía 16 años, Charlotte comenzó a sufrir dolores estomacales y contó que iba cada vez más al baño.

Avergonzada de contarle a alguien sobre su problema, fue solo cuando perdió el segundo lugar y pasaba “más tiempo en el baño que fuera” que decidió ver a su médico de cabecera.

Al inicio se creyó que era una infección, pero al final le diagnosticaron la enfermedad de Crohn en noviembre de 2014 en el Hospital Universitario de North Tees.

Charlotte y su novio

“Una de las razones por las que no acudí con el médico antes fue porque me daba mucha vergüenza decirle a alguien que iba al baño con tanta frecuencia”, relató Charlotte.

“No quería hablar de eso con nadie, ni siquiera con mis padres”.

Charlotte recibió un “tratamiento triple” de inmunosupresores, el cual funcionó de inmediato y la hizo llevar una vida cómoda y “normal” en solo tres meses.

Charlotte es una bailarina entusiasta

“Durante los siguientes dos o tres meses tuve mejoras drásticas: pasé de sentirme muy horrible e incómoda a sentirme bien”, detalló.

“Fuimos muy prácticos con el diagnóstico, no queríamos insistir en lo negativo y solo queríamos descubrir cómo vivir mejor mi vida”.

Charlotte conoció a su novio Daniel mientras estaba en la universidad, donde habló de forma abierta sobre su diagnóstico y ya no se avergonzó por ello.

Charlotte es una bailarina entusiasta

Iba a Stockton-on-Tees para hacerse análisis de sangre cada ocho semanas para monitorear su condición, pero por lo demás llevaba una vida relativamente saludable.

Pero en su segundo año de universidad, en 2017, luego de los análisis de sangre de rutina, los médicos se preocuparon por su nivel de creatinina, que se usa para medir qué tan bien los riñones realizan su trabajo de filtrar los desechos de la sangre. Creyerón al inicio que estaba deshidratada debido al clima caliente.

Las señales de alarma comenzaron a sonar hasta Navidad, cuando a Charlotte la remitieron con un especialista en riñones en el Hospital Universitario James Cook de Middlesbrough.

Charlotte incursionó en el atletismo

Pero mientras Charlotte conducía al hospital desde Durham cada dos semanas, los médicos no pudieron encontrar la causa de la rápida disminución de su función renal.

“Durante todo el proceso, me sentí bastante bien y normal. Sabía lo que pasaba, pero era extraño porque no podía sentir nada diferente”, relató.

“La gente me preguntaba cómo me sentía y yo les decía que estaba bien. Pensé que en algún momento necesitaría sentir algo”.

Charlotte siempre tuvo una actitud positiva, incluso en el hospital

A pesar de sentirse bien, Charlotte contó que los médicos pudieron planificar con anticipación cuando creían que su condición se volvería crítica y en agosto de 2019 se sometió a una cirugía para colocarle un catéter en el estómago en caso de que necesitara someterse a diálisis.

Unos meses después, en octubre de 2019, el catéter le salvó la vida cuando su función renal se redujo drásticamente a solo cinco por ciento y la llevaron de urgencia al hospital para someterse a diálisis.

“No tuve ningún síntoma, pero mi cuerpo estaba lleno de toxinas, por eso lo llaman el asesino silencioso. Si mi función renal hubiera seguido disminuyendo sin tratamiento, podría haber sido fatal”, expresó.

Charlotte se negó a que el diagnóstico la desanimara

Al mes siguiente, su madre Andrea, quien era donante compatible y pasó el año trabajando incansablemente para najar de peso y ser elegible para el trasplante, donó su riñón a Charlotte durante una operación de cuatro horas en el Newcastle Freeman Hospital.

“Nos dijeron que existía la posibilidad de que ella pudiera ser donante viva, y mi madre necesitaba perder peso y logró hacerlo en un año”, explicó Charlotte.

“Perdió alrededor de 70 libras: su IMC estaba por encima de 30 y lo bajó a menos de 27, ya que era el umbral”.

Charlotte y su madre, Andrea

“Estaba tan impresionada por su actitud mental sobre eso. Es una locura que pueda estar tan decidida a ayudarme a salvar mi vida”.

“Saber que ella hizo eso por mí fue increíble”.

Para obtener información sobre la enfermedad de Crohn, consulta crohnsandcolitis.org.uk

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