Rosie O’Donnell revela la vergüenza que siente por el estiramiento facial secreto al que se sometió a principios de este año
“Hay un punto en el que la aceptación empieza a sentirse como mentir”, escribió en una publicación de Substack
Rosie O'Donnell admitió que se sometió a un lifting facial después de haber jurado que no volvería a someterse a cirugía plástica.
La expresentadora de programas de entrevistas, de 64 años, reveló en un ensayo publicado el lunes que siente culpa y vergüenza después de someterse a una cirugía en enero que “costó más dinero del que jamás pagué por un automóvil”.
“Antes tenía una opinión muy firme sobre los estiramientos faciales”, escribió O'Donnell en la emotiva publicación de Substack. “No era algo casual, sino una cuestión moral. Me había autoproclamado la líder de todas las mujeres que jamás, bajo ninguna circunstancia, se someterían a uno. Pensaba que era una traición. Al feminismo. Al envejecimiento. A nuestro equipo de mujeres en todo el mundo. Y entonces perdí 23 kilos”.
La comediante dijo que decidió someterse a un lifting facial de plano inferior profundo para eliminar la flacidez de la piel y las arrugas que surgieron con su transformación por pérdida de peso, tras comenzar a tomar el medicamento recetado Mounjaro (un fármaco GLP-1) para su diabetes tipo 2 a partir de finales de 2022.
“No eran arrugas, era la gravedad”, dijo. “Me miraba al espejo y pensaba: esto no es envejecimiento, es un proceso de transformación natural. Intenté adoptar una actitud madura al respecto. Y decía cosas como: ‘Esto es natural. Esto es merecido’. Y luego… ‘¿hasta qué punto tiene que parecer merecido?’. Llega un punto en que la aceptación empieza a sentirse como una mentira”.

O'Donnell dijo que, cuando empezó a investigar el procedimiento, su hijo menor, Clay, expresó su desacuerdo con la decisión.
“Entonces mi hijo de 13 años se enteró”, escribió. “Y no fue nada sutil. ‘Te ganaste tus arrugas’. Lo cual, para empezar, es grosero. Pero también… cierto”.
Ella escribió que Clay le dijo: “Las mujeres jóvenes te admiran”, antes de añadir: “No podría respetarte si hicieras eso”.
“Y esa… dio en el clavo”, escribió O'Donnell. “Eso es mucho decir para alguien que todavía te necesita para abrir frascos”.
Sin embargo, decidió someterse al lifting facial para demostrar que era libre de hacer lo que quisiera con su propio cuerpo. Tras elegir un médico de su confianza, O'Donnell afirmó que decidió desde el principio que no se haría más retoques en la cara.
“Quería poner un límite. Quería seguir siendo yo misma, solo que… menos atormentada”, escribió. “Y sí que me parezco a mí misma: una versión un poco más descansada y emocionalmente estable de mí”.
O'Donnell afirmó que “nadie notó” los cambios tras su estiramiento facial, ni siquiera Clay.
“Atravesé una crisis existencial feminista en toda regla, me sometí a una cirugía estética en la cara y el cuello, y el resultado es… nulo”, escribió.
A pesar de los resultados positivos, dijo que sintió una inmensa culpa y una gran sensación de engaño después de la operación debido a lo mucho que le costó.
“Mi posición privilegiada en este mundo”, escribió. “Y eso me resulta casi vergonzoso. Las cosas que tengo, algunos dicen que me las gané, pero es el exceso desmesurado lo que me hiere”.
Concluyó: “Mientras me preparo para el último día de clases con mi hijo menor, el último de la familia a mis 64 años, con un rostro y cuello renovados, simplemente feliz de estar viva, de poder sentir, elegir y usar mi voz cuando me siento llamada a hacerlo... Por la niña que fui, la mujer que soy y todas las que se unen a mis filas. Mientras continuamos en el acto 3, esta soy yo”.
O'Donnell vive con Clay en Irlanda, adonde se mudaron a principios de 2025 debido al clima político en Estados Unidos.
Traducción de Olivia Gorsin







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