Estadounidenses confían menos en el Departamento de Salud bajo Kennedy, dicen encuestas

Desde que Robert F. Kennedy Jr. asumió el cargo para dirigir el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) hace un año, ha defendido sus drásticos cambios a la política sanitaria federal al afirmar que restablecerán la confianza en las agencias de salud pública del país.
Sin embargo, al tiempo que el veterano líder del movimiento antivacunas reduce las directrices de inmunización y despide a científicos y asesores, también se enfrenta a los principales grupos médicos, que sostienen que no está siguiendo los dictados de la ciencia.
El enfrentamiento profundiza la confusión entre el público, que ya se había disparado durante la pandemia de COVID-19. Las encuestas muestran que la confianza en las agencias que dirige Kennedy se reduce, en lugar de aumentar, mientras el panorama sanitario del país atraviesa cambios drásticos.
Kennedy afirma que busca aumentar la transparencia para dar a los estadounidenses más capacidad de decisión sobre su propia salud. Los médicos replican que la información falsa y no verificada que promueve está causando un daño importante, quizá irreversible, y que, si un número suficiente de personas renuncia a vacunarse, ello provocará un aumento de enfermedades y muertes.
Hubo un tiempo en que la gente confiaba en las agencias de salud sin importar el partido, y el gobierno informaba “lo mejor de lo que la ciencia sabe en este momento”, señaló Kathleen Hall Jamieson, directora del Annenberg Public Policy Center de la Universidad de Pennsylvania.
“Ahora, no se puede acudir con confianza a los sitios web federales y saberlo”, agregó.
El portavoz del HHS, Andrew Nixon, argumentó que la confianza se había deteriorado durante el gobierno de Biden. “El mandato de Kennedy es restablecer la transparencia, el rigor científico y la rendición de cuentas”, afirmó.
La confianza se desplomó durante la pandemia de COVID
Históricamente, las agencias científicas y de salud pública federales gozaron de buenas calificaciones en las encuestas de opinión. Durante décadas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) obtuvieron puntuaciones superiores a las de muchas otras agencias gubernamentales en sondeos de Gallup en los que se preguntaba si hacían un trabajo “bueno” o “excelente”.
Hace dos décadas, más del 60% de los estadounidenses daba altas calificaciones a los CDC, según Gallup. Pero esa cifra cayó de forma drástica al inicio de la pandemia de COVID-19, en medio de errores de la agencia y de orientaciones que a algunas personas no les gustaron.
En 2020, el porcentaje de estadounidenses que creía que los CDC hacían al menos un “buen” trabajo bajó al 40% y luego se estabilizó durante los años siguientes.
Alix Ellis, estilista y madre de Madison, Georgia, solía confiar plenamente en los CDC y en otras agencias de salud, pero perdió esa confianza durante la pandemia de COVID-19. Comentó que algunas orientaciones no tenían sentido. En su salón, por ejemplo, los estilistas podían trabajar directamente con el cabello de alguien, pero otras personas en la sala debían mantenerse a varios metros de distancia.
“No estoy diciendo que nos mintieran, pero fue entonces cuando pensé: ‘bueno, ¿por qué estamos haciendo esto?’”, expresó la mujer de 35 años.
Kennedy ayudó a crear el problema de confianza, afirma médico
Parte del mensaje de Kennedy como secretario de Salud ha sido restablecer la confianza de los estadounidenses en la salud pública.
“Vamos a decirles lo que sabemos, vamos a decirles lo que no sabemos, y vamos a decirles qué estamos investigando y cómo lo estamos haciendo”, dijo Kennedy a los senadores en septiembre, al explicar cómo pretendía hacer que la información de los CDC fuera confiable. “Es la única manera de restablecer la confianza en la agencia: haciéndola digna de confianza”.
Antes de entrar en la política, Kennedy fue una de las voces más estridentes en la difusión de información falsa sobre las inmunizaciones. Ahora intenta arreglar un problema de confianza que ayudó a crear, señaló el doctor Rob Davidson, médico de urgencias en Michigan.
“Les diste a esas personas información falsa para generar la desconfianza, y ahora llegas al poder y vas a curar la desconfianza promoviendo la misma desinformación”, afirmó Davidson, quien dirige un grupo de médicos llamado Committee to Protect Health Care. “Es al revés”.
Kennedy ha utilizado el poder de su cargo para dar distintos pasos que se apartan del consenso médico.
En mayo, anunció que las vacunas contra el COVID-19 ya no se recomendaban para niños sanos y mujeres embarazadas, una medida que los médicos calificaron de preocupante y confusa.
En noviembre, ordenó a los CDC que abandonaran su postura de que las vacunas no causan autismo, sin aportar nuevas pruebas. Y a principios de este año, los CDC bajo su liderazgo redujeron el número de vacunas recomendadas para cada niño, una decisión que, según grupos médicos, debilitaría las protecciones contra media docena de enfermedades.
Kennedy también ha reestructurado su departamento mediante la cancelación de subvenciones y despidos masivos. El verano pasado, despidió a su nuevo director de los CDC tras menos de un mes por desacuerdos sobre la política de vacunas.
La confusión surge a medida que la confianza se erosiona
Algunas personas han aplaudido las medidas. Pero las encuestas sugieren que muchos estadounidenses han reaccionado de manera opuesta.
“Tengo mucha menos confianza”, manifestó Mark Rasmussen, un jubilado de 67 años que entraba a un centro comercial en Danbury, Connecticut, una mañana reciente.
Conmocionados por el desmantelamiento de normas de salud pública por parte de Kennedy, grupos médicos profesionales han instado a los estadounidenses a no seguir las nuevas recomendaciones de vacunas, que —según dicen— se adoptaron sin participación pública ni pruebas convincentes.
La Academia Estadounidense de Pediatría, junto con más de 200 grupos de salud pública y de defensa, pidió al Congreso que investigue cómo y por qué Kennedy cambió el calendario de vacunación. La Asociación Médica Estadounidense, en colaboración con el Vaccine Integrity Project de la Universidad de Minnesota, anunció esta semana un nuevo proceso basado en evidencia para revisar la seguridad de las vacunas contra virus respiratorios, algo que, según afirman, se necesita desde que el gobierno dejó de hacer ese tipo de revisión sistemática.
Muchos estados gobernados por demócratas también han rechazado las políticas de Kennedy, incluso creando sus propias alianzas para contrarrestar sus directrices sobre vacunas.
“Vemos una confusión creciente sobre en qué fuentes confiar y sobre qué fuentes son reales. Eso hace que la toma de decisiones a nivel individual sea mucho más difícil”, señaló la doctora Megan Ranney, decana de la Escuela de Salud Pública de Yale.
Indicó que le preocupaba que la confusión contribuyera al reciente aumento de enfermedades como la tos ferina y el sarampión, que antes estaban prácticamente eliminadas en Estados Unidos.
Las encuestas indican un aumento en las dudas del público sobre el apoyo a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, conocida como triple viral. Aunque una gran mayoría apoya su aplicación en los niños, la proporción disminuyó de forma significativa en poco más de nueve meses, según investigaciones de Annenberg. En una encuesta realizada en agosto de 2025 se concluye que, para el 82% de las personas, sería “muy” o “algo” probable que recomendaran que un niño elegible en su hogar reciba la vacuna, frente al 90% en noviembre de 2024.
Las encuestas muestran que la confianza vuelve a disminuir
Nuevos hallazgos obtenidos en enero por KFF, una organización sin fines de lucro de investigación en salud, muestran que el 47% de los estadounidenses confía “mucho” o “bastante” en los CDC como fuente de información confiable sobre vacunas, una caída de alrededor de 10 puntos porcentuales desde el inicio del segundo mandato de Trump.
La confianza entre los demócratas bajó 9 puntos porcentuales desde septiembre, alcanzando el 55%, según la encuesta. La confianza entre republicanos e independientes no ha cambiado desde septiembre, pero disminuyó en cierta medida en ambos grupos desde el inicio del mandato de Trump.
Incluso entre los partidarios del movimiento MAHA (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser saludable, por sus siglas en inglés), según el sondeo, menos de la mitad dice confiar “mucho” o “algo” en agencias como los CDC y la FDA en cuanto a las recomendaciones sobre los calendarios de vacunación infantil.
Las encuestas de Gallup también muestran una caída en el número de estadounidenses que creen que los CDC hacen un “buen trabajo”, cifra que cayó del 40% en 2024 al 31% el año pasado.
Esos resultados se produjeron junto con una disminución de la confianza en todo el gobierno, no solo en las agencias bajo la supervisión de Kennedy. Sin embargo, en el último año también han surgido preocupaciones sobre la credibilidad del secretario. Documentos obtenidos recientemente por The Associated Press y The Guardian, por ejemplo, socavan sus afirmaciones de que un viaje a Samoa en 2019, antes de un brote de sarampión, no tuvo “nada que ver con las vacunas”. Los documentos han llevado a senadores a sostener que Kennedy les mintió sobre la visita.
Según sus propias afirmaciones, los funcionarios del HHS promueven que las familias tomen decisiones de manera independiente, mientras trabajan para reducir enfermedades prevenibles. Señalan que la reducción de recomendaciones de vacunas rutinarias buscaba garantizar que los padres vacunen a los niños contra las enfermedades de mayor riesgo.
El HHS no puso a Kennedy a disposición para una entrevista, pese a repetidas solicitudes. Pero, al tiempo que ha prometido restablecer la confianza, también ha instado a la gente a sacar sus propias conclusiones.
“Esa idea de que deberías confiar en los expertos”, dijo Kennedy recientemente en The Katie Miller Podcast, “una buena madre no hace eso”.
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La periodista de la AP Amelia Thomson DeVeaux contribuyó a este reportaje desde Washington.
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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y de la Fundación Robert Wood Johnson. La AP es la única responsable de todo el contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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