Comité del Senado impulsa nominación de candidata a directora de los CDC

Un comité del Senado impulsó el jueves la nominación de la doctora Erica Schwartz para dirigir la principal agencia de salud pública del país, dejando de lado las preocupaciones de que no resistirá la intromisión política.
Si el pleno del Senado la confirma, la mujer de 54 años se convertiría en la 22.ª directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), con sede en Atlanta, encargados de proteger a los estadounidenses de amenazas sanitarias prevenibles. Su currículum incluye títulos en medicina y derecho, un periodo como subsecretaria general de sanidad y un cargo de liderazgo en la Guardia Costera.
Schwartz parecía estar en una posición frágil después de una audiencia ante el Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado este mes. El presidente del comité, el senador Bill Cassidy, republicano por Luisiana, y otros cuestionaron si estaría dispuesta a plantarse ante el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. si este ordenaba a los CDC hacer algo que no estuviera respaldado por la ciencia y las buenas prácticas de salud pública.
Pero cuando el comité se reunió la semana pasada, Cassidy indicó que había hablado con Schwartz después de esa audiencia y con otras personas que la conocían.
“Estoy seguro de que sabe lo que está haciendo y se enfrentará a quienes no lo saben”, afirmó Cassidy, cuyo apoyo era necesario para que la nominación siguiera adelante.
La votación del comité, casi siguiendo líneas partidistas, hizo avanzar la nominación de Schwartz el jueves.
Entre quienes se opusieron estuvo el senador Bernie Sanders, un independiente de Vermont.
“El asunto que tenemos entre manos no es complicado”, expresó Sanders la semana pasada. “¿Tendremos en la administración Trump a personas con el valor de enfrentarse a quienes están en contra de la ciencia y se aferran a teorías conspirativas?”
Bajo Trump, los CDC han estado sumidos en el caos
Los CDC han estado sumidos en el caos desde que Trump regresó al cargo el año pasado.
En gran medida debido a despidos y renuncias, la agencia ha perdido a más de 3.000 empleados, más de una cuarta parte de su plantilla. La moral se ha desplomado a medida que una sucesión de líderes, en su mayoría temporales, ha ido y venido. La oficina principal ha estado ocupada por designados políticos con poca o ninguna formación en medicina o salud pública.
Cuando Schwartz fue nominada en abril, expertos en salud pública se mostraron cautelosamente optimistas, citando su trayectoria. También señalaron que era la elección del presidente Donald Trump y no de Kennedy, una voz destacada del movimiento antivacunas antes de que se le encargara supervisar los CDC y otras agencias federales de salud.
Kennedy había prometido no cambiar el calendario de vacunación del país, pero más tarde intentó una reestructuración sustancial de las recomendaciones de vacunas para niños. Algunos de esos esfuerzos fueron suspendidos este año por un juez federal.
Las acciones de Kennedy han irritado a Cassidy, un médico que inicialmente expresó dudas sobre Kennedy como la elección de Trump para secretario de Salud. Cassidy finalmente dio su visto bueno a la nominación después de que Kennedy prometiera no cambiar las recomendaciones nacionales de vacunas infantiles.
Grupos de salud pública buscan garantías
En la audiencia de Schwartz en julio, Cassidy y algunos otros senadores le preguntaron qué haría si Kennedy u otros designados políticos instruían a los CDC a realizar cambios no basados en la ciencia. Schwartz se comprometió a “nunca traicionar la ciencia”, pero en repetidas ocasiones se negó a discrepar de algunas de las acciones que ha tomado Kennedy.
La Coalición Nacional de Salud Pública, una organización de exempleados y empleados actuales de los CDC, no quedó tranquila con sus respuestas.
“El público necesitaba escuchar compromisos claros sobre cómo protegería las directrices de los CDC de la presión política”, señaló el grupo en un comunicado. “Con demasiada frecuencia, sus compromisos declarados fueron incompletos, vagos o inexistentes”.
El grupo sostuvo que los senadores deberían exigir compromisos específicos por escrito de Schwartz sobre independencia científica, política de vacunas basada en evidencia, conflictos de interés y otros asuntos.
En la audiencia, Schwartz declaró que no sabía que se habían recortado programas de los CDC destinados a prevenir el tabaquismo y promover la vacunación. Rechazó comprometerse a retirar un sitio web de los CDC que sugiere un vínculo entre las vacunas infantiles y el autismo. Afirmó que no lo había visto, aunque coincidió en que la evidencia médica existente no ha encontrado tal vínculo.
Cassidy comentó la semana pasada que, “como señal de buena fe”, funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos habían modificado la página. Pero esta semana, seguía sosteniendo que “las vacunas no causan autismo” no es una afirmación basada en evidencia, pese a numerosos estudios que no han encontrado tal relación.
El doctor Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Salud Pública, interpretó el desempeño de Schwartz como el de alguien que intenta complacer a distintas facciones. No estuvo de acuerdo con la forma en que respondió a varias preguntas, pero mantuvo su apoyo a la nominación.
Schwartz está calificada, podría reconstruir la estructura de mando de los CDC y podría empezar a recuperar la confianza pública en la agencia al centrarse en preocupaciones bipartidistas como los brotes de enfermedades transmitidas por alimentos, manifestó en una entrevista reciente.
El doctor Daniel Jernigan, un exalto funcionario de los CDC que renunció a la agencia en agosto, coincidió con esa valoración.
Si Schwartz no es confirmada, “significará que los CDCD seguirán sin nadie al timón", advirtió.
Para Kennedy, “tener que empezar de nuevo es probablemente lo que quiere: muchos más meses sin que nadie lo detenga para seguir con los mismos esfuerzos anticientíficos y antivacunas que ha estado impulsando”, afirmó Jernigan.
Los CDC han tenido varios líderes bajo Trump
Schwartz fue la tercera nominada de Trump para el cargo en los últimos 18 meses.
El primero fue un excongresista de Florida, el doctor David Weldon. Su audiencia en el Senado, prevista para marzo de 2025, fue cancelada una hora antes de que comenzara. Weldon dijo entonces que le habían informado que no había suficientes senadores dispuestos a votar por él.
Luego, la Casa Blanca pasó a Susan Monarez, quien se desempeñaba como directora interina de los CDC. Monarez fue confirmada por el Senado, pero fue destituida en menos de un mes. El gobierno dijo que no estaba alineada con la agenda del presidente, por lo que la despidieron.
Desde entonces, ha habido una serie de funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos como directores interinos de los CDC.
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The Associated Press recibe apoyo para sus coberturas de salud y ciencia de parte del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y la Robert Wood Johnson Foundation. La AP es la única responsable del contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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