El atuendo con el que arrestaron a Andrew Tate lo hace parecer una tía divorciada y desata burlas en redes
Mientras las imágenes del influencer de la machosfera con puños, pantalones capri negros ajustados y una blusa morada de seda generan miles de memes, Lydia Spencer-Elliott desvela el contenido del peculiar guardarropa del autoproclamado macho alfa
¿Hasta qué punto pueden ajustarse los pantalones antes de que empiecen a cortar el suministro de sangre al cerebro? Es una pregunta que los médicos deberían plantearse después de que Andrew Tate fue arrestado en Miami, posando orgullosamente en cuarta posición de ballet, con unos pantalones negros tan cortos que solo podrían considerarse del tipo de capris que adora la chica de moda Hailey Bieber. Como si su actitud hacia las mujeres no fuera suficiente para causar indignación, también tuvo que arruinar los pantalones capri.
Tate, junto con su hermano Tristan, fue arrestado en Estados Unidos cuando la Fiscalía británica anunció 38 nuevos cargos en su contra, entre ellos violación, organización o facilitación de trata de personas con fines de explotación sexual y delitos relacionados con imágenes indecentes de menores. Las autoridades británicas buscan ahora extraditar a ambos para que respondan a los cargos y a varias acusaciones previas, que su abogado calificó de absurdas e infundadas.
Resulta sumamente frustrante, dada la gravedad de los delitos de los que se le acusa, que Tate haya tardado tantos años en ser juzgado como es debido. Ya fue fotografiado esposado al menos cuatro veces, vistiendo desde una chaqueta de borrego negra cinco talles más pequeña, pantalones de chándal de terciopelo color champán, hasta la última camisa morada desabrochada que la humorista Grace Campbell comentó en broma: “Un maniquí de Dorothy Perkins escupiría sobre ella”.
Tate se abrochó la blusa en cuestión, luciendo su colección de cadenas de diamantes y, por supuesto, su impecable torso depilado. La prenda, tan ajustada que no habría podido levantar los brazos, incluso si no le hubieran atado las manos las fuerzas de seguridad, la combinaba con unas gafas de sol oscuras de aviador que lo hacían parecer menos un Top Gun y más el gemelo malvado de Pitbull.
El toque final de horror para completar el look fue predecible y profundo: mocasines sin calcetines. Justo detrás de los policías de verdad estaba la policía de la moda.
En Instagram, un sinfín de cuentas ofrecieron consejos de moda: “Esos pantalones capri y esa blusa de seda quedarían mejor con unos tacones bajos”, sugirió una persona. “Parece que está imitando a Audrey Hepburn, pero no tiene la barbilla para lucirlo bien”, añadió otra.
“No es precisamente un atuendo de macho alfa”, comentó un usuario en X, mientras aparecían imágenes (posiblemente manipuladas por IA) de un conjunto disponible a precio de ganga en Asda. Mientras tanto, en un hilo donde Tate lucía varias blusas transparentes estampadas, tan populares entre las madres de todo el mundo, alguien preguntó: “¿Alguna vez fotografiaron a Andrew Tate con ropa de hombre?”.

Por supuesto, las personas deberían poder vestir y ser lo que quieran, independientemente de si son hombres o mujeres. Pero otros, como Tate, creen que existen roles y normas que deben cumplirse, razón por la cual su vestuario excesivamente femenino contrasta tanto con sus enérgicas declaraciones sobre los estrictos roles de género y sus lamentos por la feminización de los hombres.
Por supuesto, es aún más gracioso que ande por la calle con el aspecto de la tía divorciada de alguien. “Si sus delitos fueran tan despreocupados como esos pantalones capri, tal vez por fin tendríamos unas vacaciones de verano”, escribió alguien en Twitter. “Añádele un toque lascivo y obsceno a ese mocoso”, agregó otro. “El bro anda por ahí con unas calzas”.
Desde hace tiempo, los críticos de Tate sostienen que la razón por la que el influencer muestra tanto odio hacia las mujeres —queriendo degradarlas y controlarlas— es que, en el fondo, siente celos del sexo opuesto.
El patriarcado nos perjudica a todos y, tal vez, a él le gustaría la empatía y la comprensión que las mujeres se brindan entre sí. Al ver su último atuendo, es evidente que disfrutaría al menos de algunos aspectos estéticos de la feminidad. Pero quizás tenga que lavar con agua caliente su mono de prisión antes de que le quede bien ajustado por dentro.
Traducción de Olivia Gorsin







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