¿Qué le pasó a Karen Mulder? La modelo que cayó en el anonimato tras denunciar abusos de la élite
Los archivos de Epstein han brindado una nueva perspectiva a las acusaciones realizadas hace 25 años por una modelo de ‘Vogue’ que denunció abusos a manos de miembros de la realeza, políticos y magnates. Katie Rosseinsky cuenta la trágica historia
En noviembre de 2001, la supermodelo holandesa Karen Mulder concedió una entrevista a la televisión francesa. Rubia, elegante y llamativa, Mulder fue portada de Vogue nueve veces a lo largo de su carrera y era apodada la “Barbie de la vida real” por su belleza de muñeca. Su charla con el presentador Thierry Ardisson, conductor del programa Tout le monde en parle, debió haber sido una conversación ligera y divertida sobre su último emprendimiento, cambiar la moda por la industria musical. Pero lo que sucedió fue mucho más oscuro.
Ante una audiencia en vivo, Mulder hizo una serie de terribles acusaciones al afirmar que había sido violada por figuras de la industria del modelaje, miembros de la realeza europea, políticos y agentes de policía. Ardisson no tardó en interrumpir a la modelo, que entonces tenía poco más de treinta años. “Sus afirmaciones se consideraron tan devastadoras y potencialmente difamatorias que la entrevista se eliminó del programa”, decía entonces un informe de The Independent . Se cree que las cintas se destruyeron después.
Mulder fue retratada como histérica e inestable. A fin de cuentas, hizo la denuncia más de 15 años antes del movimiento #MeToo. En ese entonces, las mujeres que lanzaban acusaciones de abuso a hombres poderosos eran, en el mejor de los casos, ignoradas, y en el peor, estigmatizadas y ridiculizadas. Según los informes, el conductor calificó su arrebato de “delirio paranoico” y dijo que se encontraba en “un estado psicológico extremadamente perturbado”. En declaraciones públicas, la familia le echó la culpa a sus problemas con las drogas, mientras que otras noticias se referirían al evento de manera más eufemística, al aludir a un “ataque de nervios”.
Poco después de este episodio, la mujer que Vogue describió como “la rubia con clase” se retiró casi por completo del ojo público. Mientras que los nombres de sus compañeras de los noventa como Linda Evangelista, Claudia Schiffer, Christy Turlington y Naomi Campbell siguen siendo muy conocidos hoy en día, el suyo se ha desvanecido en la semiobscuridad.
Pero a raíz de la última publicación de documentos de los archivos de Epstein, las afirmaciones de Mulder parecen terriblemente premonitorias. Los innumerables correos electrónicos y mensajes de los archivos parecen poner en evidencia la profundidad de la red de explotación pedófila del delincuente, que al parecer estaba vinculada a la industria del modelaje.
Se cree que Epstein, que murió en prisión mientras esperaba juicio por cargos de tráfico sexual en 2019, utilizó sus conexiones con nombres de alto perfil en el mundo de la moda y las celebridades para atraer a aspirantes a modelos a su sombría órbita. Prácticamente, estaba en el centro de un inquietante nexo de dinero, poder, glamour y abuso.

Muchas de las últimas revelaciones sobre Epstein parecen hacer eco de la historia que Mulder intentaba contar hace casi un cuarto de siglo. ¿Fue ella, de hecho, la primera denunciante de la industria de la moda? ¿Y qué se podría haber evitado si se hubieran tomado más en serio sus reclamaciones?
Al principio, Mulder parecía encarnar un clásico cuento de hadas de la moda, su historia trazaba el ascenso fortuito de una hermosa joven hasta la cima de la fama. Nació en Vlaardingen (Países Bajos) en 1968 o 1970 (no hay un consenso en la información en línea sobre su edad exacta).
Durante unas vacaciones familiares en Francia en 1985, Mulder vio un anuncio en un periódico local de un concurso de Elite Model Management. Si bien decidió no presentarse, debido a que entonces llevaba braquets, un amigo envió más tarde fotos de Mulder sin que ella lo supiera. A continuación, ganó las eliminatorias holandesas en Ámsterdam y quedó segunda en la final general.
Poco después, consiguió un contrato con la filial parisina de Elite. No tardó mucho en desfilar para todas las casas de moda más respetadas (Valentino, Versace, Giorgio Armani, Dior y Chanel), aunque “podía vender hasta una bolsa de papel”, como dijo su agente Ellen Harth a The New York Times.
A principios de los noventa, era uno de los grandes nombres de la moda. Apareció en algunas de las imágenes más icónicas de la época, desde la sesión fotográfica ‘Wild at Heart’ de Peter Lindbergh en 1991, con un grupo de supermodelos vestidas de motociclistas en Brooklyn, hasta la portada del número del centenario de la versión estadounidense de Vogue, junto a otra cohorte de bellezas vestidas de blanco. En 1992 firmó un contrato con Victoria’s Secret; unos años más tarde, en 1996, se convirtió en uno de los primeros “ángeles” de la marca.

En 2001, en la época de su famosa entrevista, Mulder se había retirado del mundo de la moda para dedicarse a la actuación y la música. Aunque había llegado a lo más alto de su profesión, con unos ingresos que se rumoreaban en 13.000 dólares al día y una fortuna de $13 millones, había pasado apuros ante la mirada de las cámaras. “Para mí, [ser supermodelo] era solo un papel asumido, y al final no sabía quién era realmente como persona”, expresó en una entrevista. Y admitió: “Todo el mundo me decía: ‘Hola, eres fantástica’. Pero por dentro, cada día me sentía peor”.
Puede que su entrevista en Tout le monde acabara siendo cancelada, pero esto no impidió inmediatamente que Mulder hablara. Pronto se supo que había visitado a la policía francesa unos días antes para hacer una declaración, “que contenía acusaciones muy similares a las formuladas en el programa”, informó entonces The Independent . La fiscalía confirmó posteriormente que había iniciado una investigación preliminar por “violación por desconocidos”.
Y en otra entrevista con la revista francesa VSD, realizada poco después, reiteró sus acusaciones. “Intentaron convertirme en prostituta porque pensaron que sería muy fácil”, aseguró, antes de alegar que dos agentes de contratación de modelos la habían “violado”. “Entonces me di cuenta de la magnitud de la conspiración”, añadió. “Involucraba al gobierno y a la policía, que utilizaban a las chicas de Elite”.
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Sin embargo, poco después de sus arrebatos, ingresó en la clínica psiquiátrica de Villa Montsouris, donde pasó los cinco meses siguientes. Gérald Marie, anteriormente director de la sección parisina de Elite Model Management, pagó su estancia. Veinte años después, Marie fue acusada de conducta sexual inapropiada y violación por varias mujeres, y los supuestos incidentes se remontan a los años ochenta y noventa. Negó rotundamente todas las acusaciones, y los fiscales franceses acabaron abandonando la investigación en febrero de 2023 por el plazo de prescripción.
Mulder, por su parte, se retractó más tarde de sus acusaciones. En declaraciones a Paris Match, las describió como “un grito de auxilio”. “Me parecía que todo el mundo estaba en mi contra y yo intentaba hacerme oír”, afirma. Posteriormente, se abandonó la investigación policial.
La historia de la modelo dio otro giro desgarrador a finales de 2002, cuando intentó suicidarse. En entrevistas realizadas en la época de su hospitalización, su familia aludió a problemas con la cocaína, aunque la propia Mulder había dicho anteriormente que “nunca había sido adicta a ninguna sustancia”; sin embargo, había hablado abiertamente de sus experiencias con “el gran peso de la depresión”.
Tras su recuperación, Mulder se retiró aún más de los focos. En 2007 hizo un breve regreso a las pasarelas, cuando modeló en el desfile AW07 de John Galliano para Dior, una fastuosa celebración del centenario de la marca en el Palacio de Versalles. Pero la última vez que apareció en los titulares fue mucho menos triunfal.
En 2009, fue retenida en una comisaría de París tras realizar supuestamente llamadas telefónicas “amenazantes” a un cirujano plástico. Una fuente declaró a The Telegraph que el cirujano se “asustó muchísimo” tras repetidas llamadas telefónicas, y afirmó que Mulder había estado “gritando y vociferando” sobre un procedimiento pasado. Sin embargo, no parece que haya sido acusada nunca.
Hasta que la revelación de los archivos Epstein devolvió a la conciencia pública las denuncias de abusos sistémicos en la industria de la moda, las acusaciones de Mulder cayeron en el olvido. De hecho, no se volvieron a considerar durante los movimientos #MeToo o #TimesUp, que sirvieron como detonante para otras acusaciones históricas de mala conducta.
Pero en una entrevista de 2022, Ardisson, el hombre que interrumpió la efusión inicial de Mulder, parecía recordar el incidente con una nueva perspectiva. “Dijo cosas terribles, que creo que eran ciertas”, recordó al describir el “perturbador” episodio como el peor momento de su carrera.
Cuando Mulder repitió sus acusaciones a la prensa en 2002, expuso de forma bastante conmovedora su esperanza de que “cuando publiquen este artículo, será el principio del fin de mi sufrimiento”, y añadió: “Quiero justicia, eso es todo”. No parece que nunca recibiera este cierre, al menos públicamente; en su lugar, fue desacreditada y olvidada. Pero a la luz de las espeluznantes acusaciones contenidas en los archivos de Epstein, una línea en particular de su entrevista parece particularmente sorprendente: “La gente dirá que estoy loca, pero sé que se sabrá la verdad”.
Traducción de Michelle Padilla







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