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Comentario

Que se fastidien los escépticos: ‘Al este del Edén’ de Netflix consigue algo que parecía imposible

Siete décadas después de que su abuelo llevara al cine la novela clásica de John Steinbeck, Zoe Kazan presenta una nueva adaptación de ‘Al este del Edén’ en formato de miniserie para streaming, un proyecto que debió superar un intenso escrutinio, escribe Louis Chilton

Tráiler de ‘Al este del Edén’
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Resulta apropiado que la nueva adaptación de Netflix de Al este del Edén, la historia de John Steinbeck inspirada en la Biblia sobre los pecados que se transmiten de generación en generación y los traumas heredados en la California de principios del siglo XX, tenga también su propia historia familiar con la que lidiar. La novela, publicada en 1952, fue adaptada para la televisión por Zoe Kazan, actriz y guionista conocida por sus papeles en películas como La gran enfermedad del amor y Solo un sueño. Pero hay otro detalle que vuelve especialmente interesante su participación: es nieta de Elia Kazan, el director que llevó Al este del Edén al cine en 1955 y convirtió aquella adaptación en un clásico.

La película de Elia Kazan, bien recibida en su estreno y todavía admirada por muchos, fue un ejercicio de simplificación narrativa llevado al extremo. La novela de Steinbeck había sido un éxito que revitalizó la popularidad del escritor, pero su extensión y complejidad dificultaban trasladarla al cine. Durante buena parte de la primera mitad, el autor explora la rivalidad entre los hermanos Adam y Charles Trask a través de una reinterpretación de la historia bíblica de Caín y Abel, un conflicto que retoma en la segunda mitad con la siguiente generación, representada por Aaron y Cal, los hijos de Adam. Sin embargo, la versión cinematográfica de 1955 prescindió de las primeras tres cuartas partes del libro y comenzó cuando los hijos de Adam ya eran adultos. No solo redujo la historia, sino que eliminó numerosas tramas secundarias y personajes para concentrarse en un único protagonista: Cal, un joven de moral imperfecta interpretado por el rebelde y carismático James Dean.

Sin duda, buena parte del prestigio que conserva la película se debe al magnetismo y al aura casi mítica de Dean, quien murió apenas seis meses después de su estreno. Me cuesta encontrar otra explicación, porque, más allá de su protagonista, considero que la versión de Elia Kazan resulta poco convincente tanto como película independiente como adaptación de la novela de Steinbeck.

Aunque Zoe Kazan elogió la obra de su abuelo, su nueva miniserie de siete episodios busca ofrecer una interpretación mucho más fiel del material original. Y lo consigue. La primera parte de la novela, centrada en Adam (Christopher Abbott, de Girls) y Charles (Mike Faist, de Desafiantes), se desarrolla con una crudeza y una intensidad notables, mientras que la historia de los hijos de Adam queda reservada para episodios posteriores. Además, Lee, el culto sirviente chino y estudioso de la Biblia que constituye el centro moral del libro, recibe por fin la atención que merece después de haber sido eliminado por completo de la película de 1955. Hoon Lee, de Your Friends & Neighbours, lo interpreta con una calidez extraordinaria y una profunda sensibilidad.

Florence Pugh en ‘Al este del Edén’
Florence Pugh en ‘Al este del Edén’ (Netflix)

Esta versión de Al este del Edén posee una exuberante belleza estadounidense, atravesada por una atmósfera de profunda reflexión moral. Es una obra triste y contemplativa, con una sensibilidad que la película nunca llegó a alcanzar. Pero quizá su mayor acierto sea el tratamiento de Cathy Ames, la mujer que se casa con Adam, da a luz a dos gemelos y después huye para reinventarse como la despiadada dueña de un burdel. En la adaptación de 1955, Cathy apenas aparecía como un personaje secundario, ya cerca del amargo final de su vida, aunque Jo Van Fleet ganó un Oscar por su interpretación.

Se trata de un personaje extraordinario: una mujer capaz de alcanzar los extremos más oscuros de la maldad humana, pero que también posee una feroz independencia y se rige por principios retorcidos, aunque inquebrantables. Sería fácil reinterpretarla desde una perspectiva feminista contemporánea, sobre todo porque su crueldad tiene sus raíces en los abusos que sufrió durante la infancia, y presentarla como una mujer que se rebela contra un mundo que nunca dejó de atacarla. Aunque la versión de Zoe Kazan incorpora algunos matices de esta lectura, no suaviza los aspectos más despiadados del personaje.

Sin embargo, en vísperas del estreno de Al este del Edén, ciertos sectores de internet parecían especialmente preocupados por esta cuestión. En una entrevista con The Atlantic, Florence Pugh explicó que quería evitar convertir a Cathy en un “monstruo” y que esperaba que los espectadores pudieran “sentir empatía” por ella. Sus declaraciones provocaron críticas de quienes consideraban que tanto la actriz como Kazan habían traicionado la novela y malinterpretado las intenciones de Steinbeck.

En respuesta a la polémica, Kazan compartió un fragmento del propio libro que parece respaldar una interpretación más compleja del personaje: “Cuando dije que Cathy era un monstruo, me pareció que lo era. Ahora que examiné con lupa la letra pequeña y volví a leer las notas a pie de página, me pregunto si realmente era así”.

La comprensión de la obra por parte de Kazan volvió a ponerse en duda cuando, durante otra entrevista, señaló que la novela estaba inspirada en la historia de Adán y Eva. Algunos interpretaron sus palabras como una confusión sobre las referencias bíblicas del libro, aunque, en realidad, tenía razón: Steinbeck incorporó numerosos elementos del Génesis, no solo el relato de Caín y Abel.

¿Por qué, entonces, tanta desconfianza hacia esta nueva versión de Al este del Edén? Kazan ya demostró su talento para adaptar obras literarias cuando escribió el guion de Vida salvaje (2018), una excelente adaptación de la novela de Richard Ford. Además, en esta ocasión optó por un enfoque decididamente clásico: una producción de época elegante, cuidada y respaldada por interpretaciones sobresalientes, sin los excesos ni los artificios comerciales de propuestas como Cumbres borrascosas, de Emerald Fennell.

Mike Faist como Charles Trask, Christopher Abbott como Adam Trask y Florence Pugh como Cathy Ames
Mike Faist como Charles Trask, Christopher Abbott como Adam Trask y Florence Pugh como Cathy Ames (Netflix)

Puede que haya un componente sexista detrás de todo esto, o quizá las críticas tengan algo que ver con la propia Kazan. Lo cierto es que lleva años recibiendo cuestionamientos por su apellido, tanto por las habituales acusaciones de nepotismo como por la decisión de su abuelo, Elia Kazan, de delatar a colegas durante la era del macartismo. Resulta difícil determinar hasta qué punto es razonable responsabilizar a la nieta de un hombre fallecido hace décadas por actos cometidos hace más de 75 años, pero basta con echar un vistazo a las redes sociales para comprobar que su historia familiar sigue siendo un argumento recurrente en su contra.

Ahora que Al este del Edén se estrenó, sospecho que muchas de esas voces críticas perderán fuerza, porque la miniserie es un éxito rotundo en casi todos los aspectos. En una reseña de cuatro estrellas para The Independent, Nick Hilton la describió como una adaptación “respetuosa y tradicional” de una de las grandes novelas estadounidenses y una “producción televisiva pausada y poética”.

Florence Pugh, en particular, está extraordinaria. Después de varios años de proyectos poco memorables y de su participación recurrente en el universo cinematográfico de Marvel, la actriz reafirma su posición como una de las mejores intérpretes de su generación. Domina las escenas de mayor intensidad, cargadas del melodrama bíblico que atraviesa toda la historia, pero su verdadero talento también se manifiesta en los detalles más sutiles.

Su mejor secuencia, de hecho, no contiene una sola palabra. Cuando Cathy, ebria y traicionera, comienza a volverse contra la dueña del burdel que la trató con cariño, la cámara se concentra en su rostro y deja que una sucesión de expresiones casi imperceptibles narre una profunda tragedia moral. Mike Faist y Hoon Lee también ofrecen interpretaciones sobresalientes. El primero resulta casi irreconocible frente al tenista torpe y despreocupado que interpretó en Desafiantes o al trágico y demacrado Riff de Amor sin barreras, de Steven Spielberg.

El resultado sorprende todavía más si tenemos en cuenta que Al este del Edén es una producción de Netflix. La miniserie supera con creces prácticamente todo lo que la plataforma, cuyo nombre parece haberse convertido en sinónimo de contenido desechable, estrenó en los últimos meses, quizá incluso años. Es probable que los seguidores más puristas de Steinbeck sigan considerando que ninguna adaptación puede estar a la altura de su hermosa y extensa novela. Pero qué placer supone ver, por fin, esta historia contada en pantalla como se merece.

Al este del Edén ya está disponible en Netflix.

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