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‘¿Debería casarme con un asesino?’: el insólito caso de la mujer que delató a su prometido con una lata de Red Bull

Un nuevo documental de tres partes revela cómo Caroline Muirhead ayudó a los detectives a resolver un caso que durante años rodeó la muerte de un hombre. Lauren Morris conversa con su directora

Tráiler de ‘¿Debería casarme con un asesino?’
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Cuando la patóloga Caroline Muirhead aceptó la propuesta de matrimonio de su novio tras apenas unos meses de relación, no podía creer su suerte. Sin embargo, su alegría pronto se transformó en horror cuando él, Alexander “Sandy” McKellar, le confesó un secreto que había guardado durante años: había matado a un ciclista y enterrado el cuerpo con la ayuda de su hermano gemelo.

En 2023, los hermanos escoceses Alexander y Robert McKellar fueron condenados por su participación en la muerte de Tony Parsons, quien había desaparecido seis años antes mientras recorría en bicicleta la ruta entre Bridge of Orchy y Tyndrum, en Escocia. Alexander McKellar se declaró culpable de homicidio culposo y de intento de obstrucción a la justicia, tras atropellar a Parsons con su vehículo, abandonarlo a su suerte y enterrarlo posteriormente en la finca de caza donde trabajaba.

Durante mucho tiempo, McKellar desconoció que su prometida, Muirhead, había desempeñado un papel clave en su arresto. La patóloga alertó a la policía sobre la ubicación del cuerpo tras dejar una lata de Red Bull en el lugar durante una visita con él. Según su testimonio, asumió un riesgo considerable, ya que McKellar se encontraba en la propiedad cazando y portaba un arma en ese momento.

El relato de Muirhead captó de inmediato la atención del cineasta Josh Allott, director de ¿Debería casarme con un asesino?, un nuevo documental de tres partes de Netflix sobre su experiencia.

“Cuando escuché la historia por primera vez, no podía creer que fuera algo real y no el argumento de un drama”, dijo. “Parecía inimaginable”.

“Me interesó profundizar en la historia de Caroline, en cómo tomó la decisión de acudir a la policía y en cómo eso transformó su vida, a pesar de haber hecho lo correcto”.

“También plantea preguntas muy relevantes sobre el papel de los testigos en el sistema judicial y sobre cómo se les trata. Fue una historia que me atrapó desde el primer momento”.

Muirhead durante una entrevista en la miniserie de Netflix
Muirhead durante una entrevista en la miniserie de Netflix (Cortesía de Netflix)

Aunque Muirhead, emocionalmente devastada, acudió a la policía pocas semanas después de la confesión de McKellar, las autoridades tardaron cerca de un año en presentar cargos contra los hermanos. Durante ese tiempo, ella inició su propia investigación: grabó en secreto sus conversaciones con McKellar, mientras evitaba levantar sospechas.

“Ella pensaba que se haría justicia con relativa rapidez y que [la lata de Red Bull] sería suficiente para que la policía los detuviera y pudiera seguir adelante con su vida”, explicó Allott. “Claramente, no fue así”.

Tras localizar la lata, la policía exhumó el cuerpo de Parsons y lo trasladó al principal centro forense de la zona para practicarle la autopsia; casualmente, Muirhead había trabajado allí durante 11 años. Como consecuencia, se le concedió una licencia especial.

Aunque para entonces Muirhead había reducido gradualmente el contacto con McKellar, la suspensión de su trabajo la dejó “devastada”. Al sentirse “abandonada” por la policía, retomó la relación con él, se mudó a su propiedad y comenzó a consumir cocaína.

“Eso la llevó a retomar el contacto con Sandy y a reconectar con los sentimientos que tenía antes de acudir a la policía”, explica Allott. “Es una historia de amor tóxica, y pensar que alguien puede dejar de sentir algo de un día para otro, incluso si la otra persona ha cometido un crimen, es una simplificación excesiva”.

“Mi mente no podía comprender ni asimilar la idea de que el hombre del que me había enamorado fuera un asesino”, dice Muirhead en el documental. “Teníamos un vínculo —que claramente no era sano—, pero era un vínculo, y había muchísimo amor”.

Allott anticipa que algunas decisiones de Muirhead a lo largo de la docuserie podrían sorprender a la audiencia, aunque espera que se interpreten con cierta empatía.

“Es muy difícil imaginar cómo reaccionaría cualquiera en una situación así”, señala. “Me sorprendió que decidiera mantener la relación con Sandy después de haber acudido a la policía y reunir pruebas en su contra”.

“Pero si se consideran las circunstancias en las que se encontraba, su vida cambió por completo. No podía trabajar; era plena pandemia de COVID-19, estaba profundamente aislada y cayó en el consumo de drogas y alcohol. Él era, en ese contexto, lo único en lo que sentía que podía apoyarse”.

Añadió: “Ha sido muy valiente al contar esa parte de la historia, y lo hizo para que otras personas no cometan los mismos errores. Es una historia de amor tóxica y destructiva en la que se vio envuelta, y no se siente orgullosa de ello”.

Los hermanos fueron finalmente arrestados: Alexander bajo sospecha de asesinato y Robert acusado de obstrucción a la justicia. Muirhead, a quien el jefe de Homicidios y Delitos Graves no consideró una testigo vulnerable —por lo que no recibió apoyo emocional ni psicológico—, fue advertida de que podría ser arrestada si no testificaba contra ellos. El día del juicio, entró en pánico y no se presentó ante el tribunal, lo que derivó en su detención.

Como consecuencia, la fiscalía retiró el cargo de asesinato contra Alexander McKellar y lo sustituyó por el de homicidio culposo. McKellar aceptó un acuerdo con la fiscalía y Muirhead quedó en libertad sin antecedentes penales.

Caroline Muirhead junto a su entonces prometido, Alexander McKellar
Caroline Muirhead junto a su entonces prometido, Alexander McKellar (Cortesía de Netflix)

Alexander McKellar fue condenado a 12 años de prisión, mientras que Robert recibió una pena de cinco años y tres meses tras declararse culpable de intento de obstrucción a la justicia. Ambos permanecen encarcelados en Escocia.

Tony Parsons, un exoficial de la Marina de 63 años, participaba en una marcha ciclista benéfica desde Fort William hasta su ciudad natal, Tillicoultry, cuando fue atropellado por el vehículo de McKellar. El abuelo recaudaba fondos para una organización dedicada a la lucha contra el cáncer de próstata, enfermedad que él mismo había superado.

“Me encantaba verlo de uniforme. Lo veía y se me iluminaba la cara”, declaró su esposa, Margaret, en el documental de la BBC Caso de asesinato, el año pasado. “Estaba muy orgullosa de Tony, muy orgullosa de lo que hacía”.

Aunque Allott no pudo entrevistar a la familia Parsons para el documental, consideró que la historia de Muirhead merecía ser contada.

“Esta historia tenía un significado más profundo. No se trataba solo de reconstruir un crimen”, afirmó.

“Plantea preguntas sobre cómo se trata a los testigos dentro del sistema de justicia penal y sobre por qué Caroline finalmente no participó en el juicio. Quizá, con un enfoque distinto durante ese proceso, se habría podido alcanzar un mayor grado de justicia para la familia de Tony Parsons”.

¿Debería casarme con un asesino? ya está disponible en Netflix.

Traducción de Leticia Zampedri

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