Yordan Álvarez lidera las mayores con 11 jonrones y recibe comparaciones con Barry Bonds

Un reluciente cinturón de campeonato, al estilo del boxeo, estaba colocado sobre la silla del cubano Yordan Álvarez en el clubhouse tras la victoria en Cleveland el miércoles. Volvió a ser la mayor estrella de Houston. Sin discusión.
En este momento, nadie en el béisbol brilla más.
“Para serte honesto, el Yordan de 2026 es lo más parecido que he visto a Barry Bonds”, afirmó el boricua Carlos Correa, campocorto de los Astros.
¡Vaya!
Álvarez conectó su 11mo cuadrangular, para liderar las Grandes Ligas, un batazo de dos carreras en la primera entrada, mientras los Astros, que han sido devastados por las lesiones durante el primer mes de la temporada, derrotaron 2-0 a los Guardianes para ganar dos de tres a los campeones defensores de la División Central de la Liga Americana.
Mientras los Astros han tropezado en el arranque, Álvarez ha ido a toda marcha.
El corpulento bateador designado de 1,93 metros lidera las Grandes Ligas en jonrones, carreras impulsadas (26), hits (33), extrabases (19), bases totales (74), porcentaje de embasarse (.466), porcentaje de slugging (.779) y OPS (1.245).
No es de extrañar que Correa se acuerde del inigualable Bonds.
“Aaron Judge tiene un OPS de 1.200, pero Yordan lo ha hecho de otra manera”, comentó Correa. “No está haciendo muchos swings ni fallos. No se está ponchando mucho. Está recibiendo muchas bases por bolas; eso es lo que hacía Barry.
“A Yordan le están dando el trato de la base por bolas intencional cada vez que la primera base está desocupada. No veo a ningún otro jugador de la liga al que le hagan eso”.
Álvarez se fue de 4-3 en el juego final de la serie, extendiendo su racha de imparables a nueve partidos y su racha embasándose a 18. Ha conectado jonrón en cuatro de los últimos seis juegos, y se ha convertido en una de las pocas cosas con las que el mánager Joe Espada puede contar.
“Se mantiene fiel a sí mismo y sabe lo importante que es para él hacer daño”, señaló Espada. “Impone presencia y nos está cargando ahora mismo”.
Después de que Correa pegó un doble abriendo la primera entrada ante Tanner Bibee, Álvarez siguió jalando una curva del derecho a 422 pies por encima de la barda del jardín derecho para darle a los Astros una ventaja de 2-0 que se sostuvo durante nueve innings.
Bibee falló el objetivo del receptor Bo Naylor y Álvarez se lo hizo pagar.
Bibee explicó: “Era el lanzamiento correcto en ese momento si lo tiraba donde Bo quería que lo tirara. Se suponía que iba a la tierra; lo dejé arriba y ese tipo, con lo bueno que es y lo encendido que está ahora mismo, va a pasar. Simplemente no puedes cometer el error”.
Álvarez jaló sencillos hacia el lado derecho en sus siguientes dos turnos y fue retirado con un fuerte rodado a primera en la octava, que él pensó que era foul. Álvarez se quedó en la caja de bateo casi atónito de haber hecho un out.
Ha sido así toda la temporada.
“En algún momento esperas que lo retiren porque se supone que el juego es muy difícil”, manifestó Correa. “Cuando está así de bien, piensas: OK, ya le toca hacer un out aquí. Y sigue bateando duro. Es increíble. Es divertidísimo.
“No me he perdido ni un swing suyo en todo el año porque es algo que hay que ver sí o sí”.
Álvarez no le da demasiada importancia a su arranque fulminante. Tras jugar apenas 48 partidos la temporada pasada por lesiones, no da nada por sentado y, al mismo tiempo, aprecia lo bien que le está yendo.
Álvarez, quien se unió a Lance Berkman (2002) como los únicos Astros en conectar 11 jonrones en los primeros 26 juegos, expresó: “Solo quiero encontrar un buen lanzamiento y hacer contacto, y las cosas me están saliendo ahora mismo. No me sorprenden mis resultados. Por eso trabajo tan duro. En cada turno que tengo, voy agresivo”.
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