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Wimbledon mantuvo su césped verde mientras otros céspedes de Londres se secaban por calor récord

En medio de una ola de calor récord en Gran Bretaña y el resto de Europa, la demanda de agua se disparo y los proveedores instaron a la población a reducir su gasto drásticamente en exteriores.

Sin embargo, los céspedes perfectamente cuidados de las famosas canchas de tenis de Wimbledon están tan verdes como siempre, después de que el juego en el Grand Slam sobre hierba comenzó esta semana.

Las canchas de un verde exuberante son un estándar que jugadores, espectadores y cadenas de televisión han llegado a esperar —o a dar por sentado.

“Ni una sola vez he pensado en el riego del césped”, admitió la estadounidense Madison Keys el jueves, tras su victoria en la segunda ronda. “Siempre están (verdes), así que probablemente por eso nunca lo he pensado”.

Los jugadores no tienen que preocuparse por ello porque Neil Stubley, jefe de canchas y horticultura del All England Club, y su equipo de 31 jardineros se aseguran de que Wimbledon sea siempre un espectáculo impecable gracias a un mantenimiento constante.

Stubley comentó que “probablemente tengo unas 25 aplicaciones del tiempo que miro probablemente cada siete minutos” para asegurarse de seguir el ritmo del clima cambiante. Atribuye las canchas perfectamente verdes a años de investigación sobre céspedes capaces de resistir el calor extremo.

“Es inevitable y está ocurriendo. Tenemos un ensayo de especies de césped que lleva casi 40 años en marcha, analizando cuáles son los mejores céspedes para el tenis, los más tolerantes a la sequía, los más resistentes al desgaste”, señaló Stubley sobre el creciente número de olas de calor en Gran Bretaña.

Las 18 canchas del torneo y las 20 canchas de práctica de Wimbledon se han sembrado con raigrás perenne desde 2001. Además, se han instalado tubos en la Cancha Central y en otras cuatro canchas, en los que se puede introducir una sonda para medir la humedad del suelo.

Los niveles de humedad del suelo influyen directamente en la dureza de la superficie, la cobertura de césped vivo y el rebote de la pelota. Las sondas resultaron útiles la semana pasada cuando se batieron récords de temperatura de junio en Gran Bretaña durante tres días consecutivos.

Fue el junio más cálido registrado en Inglaterra, según el Met Office, el servicio meteorológico nacional de Gran Bretaña.

Lo que empeoró aún más la ola de calor fue que las temperaturas nocturnas también estuvieron muy por encima del promedio.

Sin embargo, eso no ha sido un problema esta semana.

“En este momento, en Londres, en el Reino Unido, puedes tener un día de 33 grados (Celsius), pero luego tienes 17 grados C por la noche”, añadió Stubley. “Eso permite que la temperatura baje, permite que llegue el punto de rocío. Es casi como si nosotros entráramos en una habitación con aire acondicionado por la noche: todos podemos relajarnos”.

La ola de calor en Gran Bretaña terminó el fin de semana pasado y las temperaturas en Wimbledon esta semana no han superado los 26 C. Pero se pronostica que hará más calor hacia el fin de semana intermedio y entrando en la próxima semana.

Además, no ha llovido ni una sola vez durante el torneo de este año y no hay lluvia en el pronóstico.

La primavera en Londres este año también fue más seca de lo habitual, y abril tuvo solo el 20% de la lluvia promedio esperada, según Thames Water, responsable del suministro de agua en el Gran Londres.

Suministro de agua

Solo en la Cancha Central hay 54 millones de plantas de césped al inicio del campeonato y cada año se utilizan 200 toneladas métricas de tierra para nivelar las canchas.

Cada cancha en Wimbledon tiene su propio programa de riego, pero el club no cuenta con un sistema propio de suministro de agua.

Aun así, los organizadores se esfuerzan por conservar.

“Cada vez que hacemos un proyecto, parte del mandato es cómo podemos conservar cosas, ya sea energía, ya sea agua; en la construcción de la base, estamos mirando constantemente las capas de drenaje, si podemos empezar a usar sistemas en los que podamos recuperar agua y reutilizarla, ya sea solo potable o si podemos tener pozos, si podemos usar los lagos al otro lado de la carretera”, indicó Stubley.

“Siempre es una dinámica que cambia muy rápido porque las leyes siempre cambian. Un año puedes tener un pozo, al siguiente no, dependiendo de la legislación”, agregó.

Contar briznas de césped

Las altas temperaturas se han convertido en un problema en los cuatro Grand Slams en los últimos años, ya sea por temperaturas constantemente extremas en el Abierto de Australia, una ola de calor inesperada durante el Abierto de Francia de este año o la humedad en el Abierto de Estados Unidos.

Pero Wimbledon es el único grande que se juega sobre una superficie viva; el Abierto de Australia y el Abierto de Estados Unidos se disputan en canchas duras y el Abierto de Francia se juega sobre arcilla roja.

La preparación de las canchas de Wimbledon es verificada de manera independiente por el Sports Turf Research Institute (STRI) en Yorkshire.

El instituto de investigación realiza lecturas de humedad y dureza e incluso cuenta briznas de césped en las líneas de fondo para ver qué tan rápido se están desgastando las plantas.

“Y luego, todos los días recibimos esos datos. Cada cancha tendrá su propio microclima”, comentó Stubley. “Así que estamos constantemente haciendo cálculos. … Cuando obtenemos esas lecturas de dureza y dice que la Cancha 14 está más firme que la Cancha Central, entonces podemos añadir un poco más de agua a la 14 y un poco menos a la Cancha Central para mantener esos números iguales”.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

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