Venezuela espera que el Clásico Mundial sea una celebración, incluso en suelo de US

Omar López se presentó con una gorra con la bandera venezolana cosida en un costado. A unos metros a su izquierda, había bandera estadounidense.
Les guste o no mezclar el deporte y la política, está pasando.
El Clásico Mundial —ya en marcha en Tokio— continuará el viernes en tres sedes, incluida Miami. Y, como era de esperarse, el equipo de Venezuela es una de las principales atracciones para los partidos en el sur de Florida, de fuerte presencia latina.
Que los eventos deportivos tengan vínculos geopolíticos no es nada nuevo, pero la situación que enfrenta el equipo venezolano —dirigido por López— en este torneo es inusual. Estos partidos llegan dos meses después de que Estados Unidos ejecutara una operación militar en Venezuela para capturar al líder depuesto Nicolás Maduro y llevarlo a Nueva York para que enfrente cargos por narcotráfico.
“Voy a ser honesto con ustedes”, recalcó López el jueves. “He trabajado en el béisbol durante 28 años y no hablo de cosas políticas, para ser sincero. Estoy aquí para hablar de nuestro equipo venezolano”.
Cuando la noticia de la captura de Maduro se filtró en las primeras horas de la madrugada del 3 de enero, muchos venezolanos salieron a las calles a celebrar. De acuerdo con estimaciones del Censo de Estados Unidos, unas 200.000 personas que se identifican como provenientes de ese país viven en el área de Miami-Fort Lauderdale.
Gran parte de esos festejos se concentraron en el suburbio de Doral, en Miami, que tiene la mayor población venezolana del sur de Florida y que además es donde el presidente Donald Trump es dueño de un resort de golf que albergará la cumbre del G20 este año.
Y, a juzgar solo por la cantidad de boletos disponibles y sus precios de reventa en internet, los cuatro partidos de Venezuela en el loanDepot Park entre el viernes y el miércoles atraerán a grandes multitudes.
“Estoy súper feliz, súper feliz de estar aquí en mi ciudad”, comentó el utility de los Marlins Javier Sanoja. “Me encanta Miami porque es lo más cerca que tenemos de nuestro país, y verla llena de venezolanos me llena de orgullo”.
Eso no será así solo para los venezolanos, por supuesto. Eventos como el Clásico Mundial están diseñados para avivar el orgullo nacional, incluso en tiempos inusuales tanto en Estados Unidos como en el extranjero.
El torneo comienza a menos de una semana de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques conjuntos contra Irán para iniciar una nueva guerra en Oriente Medio. Estados Unidos disputa sus partidos de grupo del Clásico Mundial en Houston; Israel juega los suyos en Miami. Cuba —un adversario político de larga data de Estados Unidos— debuta en San Juan, pero podría llegar a Miami si avanza en la fase de grupos. Y todo esto, además del Mundial de fútbol más adelante este año, ocurre en medio de una ofensiva contra la inmigración que hace que algunos se pregunten si siquiera es seguro intentar visitar Estados Unidos.
No se observaron protestas notorias fuera del estadio en Miami el jueves, cuando los equipos entrenaron, y se desconoce si habrá algún tipo de evento con carga política, ya sea dentro o fuera del recinto, cuando se jueguen los partidos en los próximos días.
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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes






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