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Ronda Rousey ensaya su regreso a las MMA con un campamento renovado y una estrategia motivadora

ROUSEY-REGRESO
ROUSEY-REGRESO (AP)

Ronda Rousey baja de la pared un periódico enmarcado. Sonríe con calidez mientras lee los titulares que celebran su gloriosa y dominante victoria sobre Gina Carano — en una pelea que todavía falta un mes para que ocurra de verdad.

Más tarde esa semana, Rousey y su equipo realizan un ensayo general completo en su campamento temporal de entrenamiento base en Las Vegas para su regreso a las artes marciales mixtas. Con su indumentaria de noche de pelea, Rousey hace su calentamiento antes de efectuar una caminata hacia la jaula, con música estruendosa y luces brillantes, en un elaborado ejercicio de visualización para preparar a su cuerpo de 39 años y a su cerebro propenso a las migrañas para rendir al máximo cuando llegue el momento.

“Simplemente hace que todo sea realmente especial y divertido. Es muy agradable que se tenga todo en cuenta”, comentó Rousey a The Associated Press.

Estos ejercicios mentales son apenas una fracción de las enormes mejoras en el régimen de entrenamiento de Rousey mientras se prepara para enfrentar a la también pionera de las MMA, Carano, la noche del sábado en el Intuit Dome de Inglewood, California.

Casi una década después de dejar el deporte en el punto más alto de su fama y en el momento más bajo de su felicidad personal con las MMA, Rousey ahora cuenta con un grupo de entrenadores de primer nivel y personal de apoyo, una estructura de entrenamiento de clase mundial y respaldo mental completo para su regreso.

Eso es notable porque Rousey se convirtió, posiblemente, en la atleta más famosa en la historia de los deportes de combate femeninos pese a haber tenido apenas una fracción de la ayuda de entrenadores y de la estructura fuera de la jaula que reciben muchas peleadoras de élite.

Rousey entrenaba antes en un club de pelea instalado en un local comercial en Glendale, California, con Edmond Tarverdyan, el entrenador al que se mantuvo inquebrantablemente leal mientras todo el deporte cuestionaba sus conocimientos y su idoneidad — al punto de que la propia madre de Rousey, AnnMaria De Mars, lo llamó públicamente un idiota.

“Logramos mucho, pero creo que llegamos tan lejos como podíamos juntos”, respondió Rousey al ser cuestionada sobre sus recuerdos de sus años con Tarverdyan.

Muchos tiempo después, Rousey experimentó lo que es posible fuera de esos límites autoimpuestos, y espera demostrarlo ante Carano.

Cuando Rousey empezó a explorar la posibilidad de volver a las MMA el año pasado, su esposo — el ex peso pesado de la UFC Travis Browne — la animó a asociarse con su entrenador de muchos años, Ricky Lundell. En realidad, a Rousey no le había caído bien Lundell en sus primeros encuentros, pero el entusiasta entrenador se ganó rápidamente su confianza.

Y cuando se pusieron a trabajar, Rousey por fin reconoció todo lo que no tuvo en su primera etapa.

Está recibiendo entrenamiento innovador de un equipo encabezado por Lundell, el consumado grappler y atleta de jiujitsu que ha entrenado a Jon Jones y Frank Mir. Las mejoras en las instalaciones para el entrenamiento físico de Rousey también son enormes, con acceso a una moderna variedad de máquinas, compañeros de sparring y equipos de recuperación. Lundell incluso arrancó su propio garaje para instalar un sauna junto a su tina de agua fría para cinco personas y una cámara hiperbárica.

Lundell y su equipo le proporcionan datos que ella nunca había visto antes, incluido un informe escrito de cada sesión de entrenamiento. Mantienen videollamadas periódicas para analizar su progreso. Ella sabe más que nunca sobre sus fortalezas y debilidades.

“Él siempre me mantiene en un gran estado mental. Lo mantiene muy positivo, pero aun así me desafía y me da lo que necesito. Nunca he visto a alguien tan organizado. ... Muchos campamentos de entrenamiento son muy desarticulados, y hay muchos egos empujando unos contra otros. Ricky es realmente excelente para formar equipo y mantener a todos en la misma sintonía y coordinados”, admitió Rousey.

El periódico falso, que se cambia en cada uno de sus viajes de entrenamiento a Las Vegas desde su granja familiar en el condado de Riverside, California, es un sencillo recurso motivacional. También es una afirmación cálida y positiva del arduo trabajo de Rousey.

Y, lo más importante, representa el tipo de apoyo considerado que casi nunca recibió cuando se sentía sola y abrumada, cuando peleaba desde lugares mentales más oscuros.

“Me quita de encima muchísimo de lo que antes cargabas tú. Simplemente hace que todo sea lo más fácil y disfrutable posible”, reconoció Rousey.

Cuando Rousey perdió sus últimas dos peleas en la UFC y se dio cuenta de que necesitaba priorizar su salud, incluida su creciente susceptibilidad a las conmociones cerebrales, dejó el foco de la jaula para dedicarse a la actuación y a la lucha libre profesional, seguidas por el matrimonio y dos hijos.

“Tuve que permitir que mi cuerpo descansara y sanara”, afirmó Rousey.

Rousey pasó muchos años alejada de la competencia, pero no de su deporte.

Contó que encontró una paz mental y una madurez que profundizaron su conexión con las artes marciales, que habían sido su razón central de ser desde que su madre le enseñó judo tres décadas atrás. Aun así mantuvo sus habilidades afinadas con entrenamientos ocasionales, pero indicó que eso es secundario frente a la condición física general y a una perspectiva mental mejorada gracias al tiempo fuera.

“Como artista marcial, no solo estoy memorizando movimientos. Estoy aprendiendo conceptos y filosofía, y esas cosas nunca desaparecen ni cambian, ¿sabes? En todo caso, sigues desarrollándolas con el tiempo, y no es algo que se pierda. Si acaso, se solidifica más en lo que realmente eres, en lugar de este tipo de pequeños trucos superfluos y otras cosas que ocupan tu capacidad mental cuando estás (preparándote para una pelea)”, expresó Rousey.

Rousey relata una conversación con el director de cine Taika Waititi en la que él le describió su proceso de escritura de guiones: escribe un guion, lo deja a un lado y luego lo escribe otra vez de memoria, al darse cuenta de que las líneas y los puntos de la trama que recuerda con mayor claridad son las partes verdaderamente importantes.

“Así es como pienso en las artes marciales. El núcleo de lo que importa, el núcleo de la filosofía, es lo que siempre permanece. Eso siempre está ahí”, resaltó Rousey.

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Deportes en español AP: https://apnews.com/hub/deportes

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