Nico Echavarría gana el Cognizant Classic con un fin de semana perfecto tras colapso de Shane Lowry

Nico Echavarria no cometió ningún bogey en todo el fin de semana. Shane Lowry iba camino de lograr lo mismo, hasta el mismísimo final.
Y eso fue lo que decidió el torneo Cognizant Classic.
El colombiano Echavarria —quien estaba tres golpes atrás con tres hoyos por jugar— firmó una tarjeta de 66 golpes, de 5 bajo par, el domingo para ganar en PGA National, con un total de 17 bajo par, con 267, y superó a Lowry (69), Austin Smotherman (69) y Taylor Moore (68) por dos golpes.
“A veces hay que tener algo de suerte”, comentó Echavarria.
Él la tuvo. Lowry no.
Lowry —quien sigue maldito en PGA National, donde ahora ha terminado entre los primeros 11 durante cinco años consecutivos sin una victoria— se vino abajo con dobles bogeys consecutivos en el par 4 del hoyo 16 y el par 3 del 17, ambos como resultado de golpes de salida que se fueron muy a la derecha y terminaron en el agua.
Fue la tercera victoria de Echavarria en el PGA Tour y la primera en Estados Unidos, y esta le valió una segunda invitación al Masters para el colombiano de 31 años. El cheque del ganador, de 1,728 millones de dólares, fue el más grande de su carrera, unos 200.000 dólares más de lo que recibió por ganar el Zozo Championship en Japón en 2024.
Lowry —quien ha estado en la pelea en PGA National en cada uno de los últimos cinco años y tuvo ventajas tardías en 2022 y 2024— marchaba con buen ritmo, embocando desde fuera del green para birdie en el par 4 del hoyo 9 para iniciar una racha en la que jugó 5 bajo par en un tramo de cinco hoyos.
Y llegó al par 4 del 16 con una ventaja de tres golpes sobre Echavarria. Ahí fue donde comenzó su pesadilla.
El hierro largo de Lowry desde el tee se fue muy a la derecha y encontró el agua. Tras un drop con penalidad, pegó un wedge de regreso a la calle y su cuarto golpe cayó en un búnker junto al green. Desde una postura incómoda, sacó la bola a 3 pies y medio y embocó el putt para doble bogey, recortando su ventaja a uno.
Mientras todo eso ocurría, Echavarria dejó su golpe de aproximación en el par 3 del 17 a unos 10 pies. Metió el putt para empatar, levantando el puño mientras veía la bola rodar hasta el hoyo.
Luego Lowry hizo otro doble en el 17 con un golpe de hierro que se quedó muy corto y a la derecha. Necesitaba un milagro en el par 5 del 18 después de enviar su segundo golpe a un búnker junto al green. El tiro de Lowry desde casi 30 yardas se pasó de largo, y Echavarria —en la carpa de anotación, observando el desenlace— supo que había ganado.
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