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En las Grandes Ligas manda el OPS y el promedio de bateo queda en segundo plano

Jay Cohen

El promedio de bateo era una prioridad para Andrew Benintendi cuando irrumpió por primera vez en las Grandes Ligas en 2016. Bateó para .312 en las ligas menores camino a su debut.

Al encarar su cuarta temporada con los Medias Blancas de Chicago y la 11 en total, está más enfocado en su OPS y en sus cifras de poder.

“Supongo que el juego cambia un poco según dónde está el dinero”, comentó Benintendi. “Así que, obviamente, los jugadores van a perseguir eso”.

La importancia del promedio de bateo ha ido disminuyendo durante años, reemplazada por el porcentaje de embasarse y el porcentaje de slugging, junto con la métrica OPS que combina ambos. El promedio de bateo trata todos los hits como si fueran iguales, mientras que el OPS toma en cuenta el poder y otras formas de llegar a base.

Pero la menor relevancia de lo que alguna vez fue una de las estadísticas emblemáticas de las Grandes Ligas quedó en evidencia con la agencia libre de Luis Arráez durante el invierno.

Arráez, el tricampeón de bateo que cumplirá 29 años en abril, registró el mínimo de su carrera con .292, además de ocho jonrones y 61 carreras impulsadas en 154 juegos con San Diego la temporada pasada. El infielder venezolano también lideró la Liga Nacional en hits por segundo año consecutivo. Pero no batea con poder ni recibe muchas bases por bolas, y tiene limitaciones defensivas.

Así que, incluso con su promedio de bateo de por vida de .317 —el mejor entre los jugadores activos calificados—, Arráez estuvo en el mercado hasta justo antes de los entrenamientos de primavera, cuando acordó un contrato de un año por 12 millones de dólares con San Francisco. Arráez dijo que tuvo algunas ofertas multianuales, pero los Gigantes le dieron la oportunidad de jugar en la segunda base.

“No me importa quién (esté lanzando). No me importa si es un Cy Young (ganador del premio)”, afirmó. “Tengo un bate y quiero pararme ahí y competir”.

El promedio de bateo en toda la MLB se ha mantenido bastante estable desde la temporada 2020 acortada por la pandemia. Fue de .248 en 2023 —lo que marcó un debut exitoso para un paquete de cambios de reglas que incluyó reloj de pitcheo, bases más grandes y límites a los cambios defensivos en el infield—, de .243 en 2024 y de .245 el año pasado, según Sportradar.

Aunque Aaron Judge, la estrella de los Yankees, ganó el título de bateo de la Liga Americana en 2025 con un promedio de .331, apenas siete jugadores de Grandes Ligas batearon para .300 o más, igualando el año anterior como la menor cantidad desde el mínimo récord de seis en 1968. Trea Turner, de Filadelfia, ganó el título de bateo de la Liga Nacional con un promedio mínimo récord de .304.

“Prestamos más atención a las métricas avanzadas y los resultados esperados según la calidad del turno al bate, las métricas de proceso, pero se puede empezar con el promedio de bateo y decir que este tipo está haciendo algo bien”, señaló Chris Young, presidente de operaciones de béisbol de los Texas Rangers.

“Es un indicador preliminar, pero profundizamos bastante para entender el perfil de un jugador y lo que podemos esperar y predecir”, añadió.

El promedio de bateo “no es algo que miremos al inicio de una evaluación”, indicó Jed Hoyer, presidente de operaciones de béisbol de los Cachorros de Chicago".

“Creo que hay muchas cosas que son mucho más importantes”, sostuvo Hoyer, “pero sí creo que un tipo como Nico Hoerner o Luis Arráez, en un mundo que valora el ponche, en un mundo que tiene tantos lanzamientos increíbles, creo que los jugadores que realmente pueden poner la pelota en juego a un nivel élite, sí creo que hay algo en eso”.

Hoerner bateó para .297 con los Cachorros el año pasado, ayudando al equipo clasificarse a los playoffs por primera vez desde 2020. Registró el mejor promedio del equipo con .371 con corredores en posición de anotar.

Hoerner, de 28 años, quien entra en el último año de su contrato, dijo que cree que los jugadores todavía sienten cierto orgullo por su promedio de bateo.

“Creo que dice mucho que si le preguntas al jugador cuánto bateó el año pasado, todavía entiende que eso es el promedio de bateo, ¿no?”, expresó Hoerner. “No dicen algo como: ‘Ah, tuve .840 de OPS’. Dicen: ‘Bateé .270’ o lo que sea.

“Los jugadores saben qué se valora y qué los pone en el terreno, y sí, no creo que el promedio de bateo esté particularmente alto en esa lista. Pero sí creo que es un reflejo de la calidad del contacto que logran”, añadió.

Eso ha cambiado la manera en que jugadores como Benintendi encaran su juego. De 2016 a 2023, bateó para .276 y promedió 14,1 jonrones por cada 162 juegos. En los dos años desde entonces, batea para .234 y promedia 25,8 jonrones por cada 162 juegos.

“Creo que ahora pesa más el slugging, el OPS, que el promedio de bateo”, manifestó Benintendi. "Digamos que bateas .250 pero tienes 50 jonrones, ¿preferirías eso o a un tipo que batea .315 con 10 jonrones? Entonces, bueno, es un toma y daca dependiendo del jugador”.

El futuro del promedio de bateo también está en manos de los jugadores más jóvenes del juego, y todavía les resulta atractivo.

Sal Stewart, el infielder de Cincinnati que asoma como uno de los favoritos de pretemporada para Novato del Año de la Liga Nacional, bateó para .309 en dos escalas de ligas menores el año pasado antes de debutar con los Rojos en septiembre. Stewart dijo que el promedio de bateo no surgía muy a menudo durante su proceso de desarrollo, pero significa algo para él.

“O sea, no es que yo diga: ‘El promedio es el rey’, ya sabes, pero lo miro”, comentó. “Pero lo que más me gusta de verdad es el porcentaje de embasarse”.

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El escritor de béisbol de AP David Brandt contribuyó a este reportaje.

Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

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