Alysa Liu volvió al patinaje a su manera y conquistó el oro con una sonrisa
Alysa Liu ciertamente era la que menos estaba preocupada o pensando en ganar el oro entre todas las mujeres que participaron en el patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina.
Quizá por eso la ganó.
La estadounidense de 20 años, que lució un estilo de cabello bicolor, un prominente arete en el frenillo y una actitud exhuberante, nunca se mostró inquieta o tensa cuando salió al hielo el jueves por la noche para su programa libre.
Liu saludó con la mano a sus amigos y familiares en las gradas, sonrió durante toda su rutina y actuó como si estuviera pasando por otra sesión de entrenamiento en el Oakland Ice Center, en California.
“Mi familia está ahí afuera. Mis amigos están ahí afuera. Tenía que dar un espectáculo para ellos”, explicó Liu tras su actuación. “Cuando veo a otras personas sonriendo, porque las veo en el público, entonces yo también tengo que sonreír. No tengo cara de jugadora de póker”.
Todo fueron sonrisas para su equipo cuando llegó a su fin la versión de “MacArthur Park” de Donna Summer. Liu obtuvo una puntuación de 226,79 puntos, lo que la impulsó por delante de las japonesas Kaori Sakamoto y Ami Nakai.
Los entrenadores de Liu, Phillip DiGuglielmo y Massimo Scali, se fundieron en un abrazo, satisfechos al saber que había logrado algo increíble después de dos años que regresó a competir: la primera medalla de oro en patinaje artístico femenino para Estados Unidos desde Sarah Hughes en 2002.
Los familiares de Liu se pusieron de pie y aplaudieron, al igual que el resto del público dentro de la Milano Ice Skating Arena.
Sin duda, todos los directivos de la federación nacional y cada integrante de su equipo olímpico también sintieron una oleada de alegría. O de alivio. Habían sido unos Juegos de Invierno frustrantes en varios niveles, empezando por una polémica puntuación en danza sobre hielo que le negó el oro a Madison Chock y Evan Bates, y que continuó con el fiasco de Ilia Malinin en su programa libre a principios de semana.
El único oro que había conquistado Estados Unidos fue en la prueba por equipos, cuando Liu ayudó al equipo a defender su título olímpico.
“Si tuviera una moneda de cinco centavos por cada medalla de oro que tengo aquí, ¡tendría dos!”, bromeó Liu.
Hace cuatro años, la hija de un inmigrante chino estaba en un estado mental muy distinto. Liu acababa de terminar sexta en los Juegos de Beijing como una prodigio de 16 años, pero bien podría haber terminado última. Estaba tan agotada con el patinaje artístico que sólo se sentía agradecida de que todo hubiera terminado.
Era la niña a la que dejaban en la pista por la mañana y recogían por la noche. Su infancia giraba en torno a los entrenamientos, y no por decisión propia. A los 13 años se convirtió en la campeona más joven de Estados Unidos, y un año después defendió su título, lo que llevó a que la vieran siguiendo los pasos de Kristi Yamaguchi, Michelle Kwan y Tara Lipinski.
Liu no encajó en ese molde. Así que lo dejó. Se alejó. Decidió retirarse de forma abrupta después de los Juegos de Beijing, dejando atrás toda esa carga mental.
Durante dos años, Liu hizo lo que quiso. Se fue de excursión con amigos y empezó a estudiar psicología en UCLA. Se perforó el frenillo, que es visible entre sus dientes delanteros cuando sonríe. En resumen, se convirtió en su propia persona, alguien cuyo individualismo la ha convertido en una heroína para el público alternativo, emo y punk.
Rompió casi todos los moldes de lo que se espera de una patinadora artística.
“Me encanta que Alysa le esté mostrando al mundo entero, y especialmente a nuestro mundo del patinaje, que hay más de una manera de ganar”, afirmó Johnny Weir, dos veces olímpico, quien junto con Lipinski narró su programa libre para NBC la noche del jueves.
Cuando Liu regresó hace dos años, lo hizo a su manera. Se dedicó a entrenar el tiempo que ella quería, participó en las decisiones para diseñar su programa e incluso tuvo voz en sus vestidos, y su favorito fue el conjunto dorado y brillante que encajó tan perfectamente con el momento la noche del jueves.
“Sinceramente, fue más que solo trabajo, fue experiencia. La última vez que estaba patinando, fue tan duro. De verdad que ni puedo empezar a hablar de eso. Costó mucho llegar a este punto, y estudiar psicología me ha ayudado muchísimo. Me encanta la psicología”, explicó.
“Lo único que quiero en mi vida es conexión humana y, carajo, ahora estoy conectada con un montón enorme de gente”.
Cuando le preguntaron a Liu cómo va a lidiar con su repentina fama, no tuvo respuesta.
“No tengo idea de cómo voy a lidiar con esto”, advirtió “Probablemente use algunas pelucas cuando salga a la calle. Espero que con toda esta atención pueda crear conciencia sobre la salud mental en el deporte, y sobre la salud mental en general. Creo que mi historia es muy buena. Ojalá pueda inspirar a algunas personas”.
___
Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes






Bookmark popover
Removed from bookmarks