‘La Odisea’ de Elon Musk acaba de demostrar por qué la inteligencia artificial no puede reemplazar el arte humano
Molesto por el éxito de taquilla de la aclamada película de Christopher Nolan, el magnate de Tesla prometió estrenar antes de fin de año una nueva versión de ‘La Odisea’ creada íntegramente con inteligencia artificial. Los primeros siete minutos ya se dieron a conocer y el resultado deja sin palabras, escribe Louis Chilton

Cuéntame, Musa, las aventuras de un hombre. Un hombre de mil recursos, que vagó sin rumbo una y otra vez después de saquear la ciudad sagrada de Troya. O, si no tienes ganas, oh, Musa, basta con que busques el enlace a la página de Wikipedia de Elon Musk. Con eso será suficiente.
Han pasado varios meses desde que Musk, magnate tecnológico y rey de los memes, puso la mira en La Odisea, la epopeya clásica de Homero sobre la arrogancia y sus consecuencias. El controvertido director ejecutivo de Tesla y SpaceX, y posiblemente el hombre más rico de la historia, fue uno de los críticos más feroces de las supuestas “imprecisiones históricas” de la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan.
Sus objeciones se centraban en la presencia de actores no blancos en el extenso elenco y, en particular, en la elección de Elliot Page, un hombre trans, para interpretar al soldado griego Sinón. Musk llegó a calificar a Nolan de “racista contra los blancos”. Sin embargo, el boicot impulsado por sectores de la derecha resultó tan eficaz como un caballo de Troya hecho de cristal: La Odisea se estrenó con excelentes críticas y recaudó 1.794 millones de dólares, lo que la convirtió en la undécima película más taquillera de todos los tiempos.
Pero la versión de Nolan todavía tenía otra supuesta amenaza por delante: una adaptación rival, propuesta por Musk y desarrollada en su totalidad con inteligencia artificial. Según el magnate, esta nueva producción sería “históricamente precisa y fiel al arte de Homero”.
Como era de esperarse, la película nunca llegó a materializarse. En su lugar, el viernes, Grok Imagine, la plataforma de inteligencia artificial de Musk, publicó un video de siete minutos de auténtica basura generada por IA, presentado como el primer “episodio” de su adaptación de La Odisea.
El resultado es pésimo, desagradable y muy poco convincente, como suelen serlo los intentos de la inteligencia artificial por imitar el cine tradicional. Curiosamente, incluso parece haber tomado prestados algunos elementos visuales de la película de Nolan, entre ellos los cascos adornados con crestas de crin de caballo, cuyo anacronismo había provocado tanta indignación.
El video es una pérdida de tiempo, dinero y atención y, como era inevitable, el público no tardó en darse cuenta de la farsa.
En todo caso, este ridículo “episodio” de La Odisea ofrece una prueba alentadora de que la inteligencia artificial todavía está muy lejos de poder reemplazar al cine tradicional. Lo que produce resulta casi imposible de comercializar en cualquier formato cinematográfico y carece por completo de valor artístico.
Eso no significa que la IA no represente una amenaza real para la industria del cine. No me malinterpreten: su incorporación ya está reduciendo las oportunidades laborales de artesanos, artistas, diseñadores, técnicos, guionistas, extras y especialistas en escenas de riesgo. Y todo indica que el problema seguirá agravándose.
Sin embargo, la idea de que el público aceptará estas imitaciones que nada tienen que ver con el verdadero cine es absurda. Lo que sí merece preguntarse es algo mucho más desconcertante: ¿de verdad cree Musk que su versión de La Odisea generada con IA es buena?

En esencia, hay dos posibilidades. La primera es que Musk sea consciente de la bazofia que ha producido con inteligencia artificial y solo la esté promocionando para favorecer los intereses económicos de Grok, su empresa de IA. La segunda es todavía más preocupante: que carezca de la sensibilidad artística más elemental y crea sinceramente que la aberración cinematográfica que encargó tiene algún valor artístico. En cualquiera de los dos casos, queda bastante mal parado.
Hace un año, la novelista octogenaria Joyce Carol Oates publicó una crítica tan mordaz como memorable contra Musk. La escritora señaló lo “curioso” que resultaba que “un hombre tan rico nunca publique nada que sugiera que disfruta, o siquiera conoce, las cosas que casi todo el mundo aprecia [...]. De hecho, parece completamente inculto. Las personas más pobres de Twitter pueden tener acceso a más belleza y significado en sus vidas que la ‘persona más rica del mundo’”.
Quizás herido por aquellas palabras, Musk dedicó el día siguiente a responder publicaciones sobre películas antiguas con comentarios como “¡Gran película!”.
La observación de Oates parecía haber dado en el blanco. A pesar de sus numerosos intentos por abrirse paso en la cultura popular, incluidas sus apariciones cargadas de protagonismo en Los Simpson y Saturday Night Live, Musk nunca ha conseguido proyectar la imagen de un hombre culto. Tampoco es gracioso, por mucho que desee serlo.
Y ahora, al defender esta desastrosa versión de La Odisea generada con inteligencia artificial, no hace más que deteriorar todavía más su reputación. Por su propio bien, espero que, en privado, sienta el mismo rechazo hacia la adaptación de Grok que la mayoría de quienes la han visto. De lo contrario, habría motivos para cuestionar seriamente su criterio.
¿Acaso el hombre que alguna vez fue considerado un “genio” de la tecnología moderna es, en realidad, un completo idiota? ¿Es posible que quienes concentran tanto poder carezcan de una sensibilidad estética que hasta un niño podría reconocer?
Supongo que, si ese es el caso, tampoco sería el fin del mundo. Siempre podemos pedirle a Grok que genere un nuevo magnate multimillonario, uno que, para variar, sea “intelectualmente preciso”. Seguro que el resultado sería incluso mejor que el original.
Traducción de Leticia Zampedri





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