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Una boda en medio de brote de ébola demuestra que el amor perdura pese a dificultades

CONGO EBOLA BODA
CONGO EBOLA BODA (AP)

No hubo besos, abrazos largos ni pista de baile abarrotada. Pero sí hubo amor.

La República Democrática del Congo libra una batalla contra un brote de ébola que ha matado a casi 100 personas de los más de 500 casos confirmados, y las autoridades locales se han apresurado a frenar la enfermedad con medidas estrictas, entre ellas limitar las reuniones públicas y hacer cumplir el distanciamiento social.

Para Jean Claude Érable y su esposa Solange Hahati, celebrar su boda el sábado en esas condiciones significó que algunos familiares y amigos estuvieran ausentes en uno de los días más felices de sus vidas.

“Habíamos planeado 300 invitados pero solo se permitió entrar a 50", contó Hahati a The Associated Press. "Fue realmente difícil porque queríamos celebrar con nuestros amigos”.

El brote más reciente de ébola, causado por el raro virus Bundibugyo, se concentra en la provincia oriental de Ituri. Hay 515 infecciones confirmadas, incluidas 91 muertes, según las autoridades sanitarias congoleñas. El número de casos probablemente es mayor porque el brote se confirmó con semanas de retraso, y la respuesta también ha sido difícil porque el virus no tiene una vacuna ni un tratamiento aprobados.

Para ayudar a frenar la propagación, funcionarios locales han instado a la población a limitar el contacto físico, lavarse las manos con regularidad y reportar con rapidez los casos sospechosos.

En la Iglesia Católica de Bunia, la capital de Ituri, donde Érable y Hahati celebraron su historia de amor, la misa incluyó a varias parejas que estaban presentes para sus bodas.

Las precauciones, aunque no siempre se cumplen, están transformando la vida social en un país donde las bodas suelen ser celebraciones vibrantes que duran todo el día y reúnen a cientos de familiares, amigos y personas que les desean lo mejor.

Mientras el coro cantaba y las novias con vestidos blancos avanzaban por el pasillo, el puñado de familiares y amigos presentes dentro de la iglesia mantuvo el distanciamiento social, aplaudió y tomó fotos. Afuera, una multitud cantaba con entusiasmo.

“Estamos cumpliendo las medidas preventivas y respetando el distanciamiento social", declaró Érable, el novio. "Debo decir que no hay problema, no hay obstáculo, porque estamos haciendo todo lo posible por respetar todas las medidas dictadas por el Estado”.

La novia sonrió mientras él le deslizaba un anillo de bodas en el dedo. Afuera, después de la misa nupcial, ella mostró el anillo con alegría mientras su esposo la acompañaba hasta el auto.

La pareja trasladó parte de su recepción al exterior, donde los invitados podían distribuirse con mayor facilidad.

Líderes de la iglesia señalan que adaptarse se ha vuelto esencial.

Algunas familias ya han pospuesto sus bodas a la luz de las nuevas medidas sanitarias, comentó el reverendo Aimé Lokanabego, el sacerdote que ofició la misa de su boda.

La iglesia no está realizando otros actos religiosos que implican mayores riesgos de exposición, como los bautizos, agregó.

“Esta es, en cierto modo, la manera en que estamos afrontando esta epidemia de ébola a nuestro nivel. La situación es crítica”, indicó Lokanabego.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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