Rusia afianza su papel de protectora de juntas africanas tras sofocar motín en Níger

La junta de Níger sobrevivió a su amenaza interna más grave desde que tomó el poder en un golpe de Estado en 2023, cuando soldados insubordinados protagonizaron un motín durante el fin de semana, lo que desencadenó un enfrentamiento de 24 horas que terminó con una intervención rusa.
Los soldados, en su mayoría jóvenes, tomaron como rehenes a algunos de sus compañeros en una base militar estratégica de la capital, Niamey, y efectuaron disparos cerca del palacio presidencial, a 12 kilómetros (7 millas) de distancia, antes de ser sometidos por fuerzas de la guardia presidencial con ayuda de Cuerpo Africano de Rusia, según varios analistas y diplomáticos.
El embajador de Rusia en Níger, Viktor Voropayev, declaró a medios rusos que Níger había solicitado apoyo a la fuerza rusa y que los amotinados fueron “neutralizados, en particular gracias a la intervención” del Cuerpo Africano. Las autoridades nigerinas aún no han comentado el suceso.
Analistas señalan que los choques en la Base 101, en el aeropuerto internacional de Niamey, podrían haber terminado de cualquier manera debido a la determinación y al gran número de los amotinados, hasta que intervinieron las tropas rusas.
Es la segunda vez este año que la unidad rusa interviene para repeler un ataque contra centros de poder en la región del Sahel africano. En mayo, tropas rusas ayudaron a sofocar ataques masivos de yihadistas y rebeldes en Mali, gobernado por una junta.
En una región conocida por ser el epicentro mundial del terrorismo, “combatir a los yihadistas pasa a ser una segunda prioridad (para el Cuerpo Africano), pero la primera prioridad es sostener a los regímenes y están teniendo éxito en esto”, afirmó Wassim Nasr, investigador principal del Soufan Center, un centro de estudios con sede en Nueva York.
Rusia usa fuerzas para influir en África
En toda la región del Sahel, los ejércitos que tomaron el poder alegando fallas de seguridad han roto lazos con antiguos aliados occidentales y se han acercado a Rusia. Primero recibieron al grupo privado ruso de mercenarios Wagner, antes de que fuera reemplazado por el Cuerpo Africano bajo el mando directo del Ministerio de Defensa ruso.
No se sabe cuántos mercenarios rusos hay en los tres países del Sahel gobernados por juntas —Níger, Mali y Burkina Faso—, pero distintas estimaciones sitúan la cifra entre 1.700 y 2.000.
Mientras tanto, en la República Centroafricana se estima que Wagner cuenta con alrededor de 1.000 efectivos.
A medida que Rusia compite con Estados Unidos, Europa y China por una mayor influencia en África, las fuerzas rusas han ayudado a Moscú a afianzar su control en esos países en múltiples frentes, desde la economía hasta la seguridad y la política.
“Los acuerdos de seguridad que están vigentes actualmente, ya sea apoyo contra la insurgencia, equipo militar y otros acuerdos económicos paralelos, dependen en gran medida del liderazgo de estos tres países”, explicó Beverly Ochieng, analista de seguridad especializada en el Sahel para la consultora Control Risks.
Aunque Rusia tiene recursos limitados para desplegar en estos países, “realmente saben cómo equilibrar la diplomacia, la contrainsurgencia y el tipo de geopolítica para demostrar que son un amigo fiel”, sostuvo Ochieng.
El acuerdo con Wagner y luego con el Cuerpo Africano ha demostrado ser “un buen negocio para Rusia a bajo costo”, indicó Nasr, del Soufan Center.
Falta de seguridad en el Sahel
Si bien las alianzas militares con Rusia han protegido a las juntas, todo lo demás ha empeorado en el Sahel, ya que los grupos armados apuntan cada vez más a ciudades y centros urbanos en su competencia por influencia y territorios.
El aeropuerto de Niamey, en Níger, fue atacado dos veces por yihadistas este año: en junio por el grupo yihadista JNIM, vinculado a Al Qaeda, que mató a 11 soldados y dos civiles, y en enero por la Provincia del Sahel del grupo Estado Islámico, que tuvo como objetivo drones costosos.
Amenazas como la de este fin de semana en Niamey podrían llevar a las juntas a priorizar aún más su propia protección, en detrimento de la seguridad general.
Aunque las juntas han impulsado una mayor soberanía y lanzado campañas para presentarse como más independientes, los hechos en Níger “ponen de relieve las vulnerabilidades de un régimen cuya estabilidad depende cada vez más de una asociación con Rusia”, escribe el Timbuktu Institute for Peace Studies, con sede en Senegal. “La intervención de un socio externo para ayudar a contener una crisis interna plantea una pregunta central: ¿hasta dónde puede llegar la búsqueda de autonomía estratégica cuando va acompañada de una creciente dependencia de Moscú?”
El éxito de Rusia en mantener a las juntas en el poder también podría reforzar el atractivo de Moscú para varios gobiernos africanos, señaló Nathaniel Powell, analista de África Occidental en Oxford Analytica.
El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dijo recientemente que el país está listo para ofrecer su apoyo a los países africanos en su lucha contra el terrorismo. Pero, según analistas, es probable que los países sean cautelosos con cualquier asociación que involucre al Cuerpo Africano, principalmente por su reputación de abusos contra los derechos humanos.
Aun así, “contar con una fuerza extranjera anti-golpe tiene ventajas, ya que no tiene intereses locales que puedan competir por su lealtad, y podría considerarse militarmente superior a las formaciones militares nacionales, disuadiendo así a posibles golpistas”, afirmó Powell.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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