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Órdenes de evacuación israelíes trastocan vidas en el sur del Líbano

LIBANO EVACUACIONES
LIBANO EVACUACIONES (AP)

Las advertencias llegan de repente: mensajes de texto que suenan en miles de teléfonos, llamadas automatizadas desde números extraños, mapas difíciles de leer compartidos en redes sociales por un portavoz militar israelí.

Algunos mapas abarcan amplias franjas del Líbano; otros muestran edificios específicos. A veces no hay ninguna advertencia antes de los ataques, que han continuado pese a un alto al fuego nominal entre Israel y el grupo Hezbollah.

Las advertencias provocan una carrera para recoger a los niños y a los familiares mayores, y dejan a las familias ante decisiones angustiosas mientras corren hacia los bordes borrosos de los mapas sombreados en rojo. Pueblos enteros se han vaciado, con más de un millón de personas huyendo en el punto álgido de los combates. A diferencia de Israel, Líbano no tiene sirenas antiaéreas ni defensas antimisiles, y no cuenta con refugios antibombas designados.

Israel afirma que las advertencias buscan mantener a los civiles fuera de peligro. Sostiene que Hezbollah ha ubicado combatientes, túneles y armas en zonas civiles de todo el sur del Líbano, desde donde ha lanzado cientos de drones y misiles —sin advertencia— hacia el norte de Israel.

Expertos en derecho internacional señalan que las advertencias de Israel son inconsistentes y a menudo demasiado amplias y sin un límite claro. También llegan mientras Israel dice que planea ocupar una zona de amortiguamiento de 10 kilómetros (6 millas) de ancho a lo largo de la frontera e impedir que la gente regrese hasta que se haya eliminado la amenaza de Hezbollah.

Las alertas desatan huidas de pánico

La guerra más reciente estalló el 2 de marzo, cuando, tras mantener el fuego contenido desde una tregua de 2024, Hezbollah lanzó una andanada sorpresa de misiles contra el norte de Israel en represalia por el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Israel ha publicado 132 alertas en internet desde entonces —incluidas siete que abarcan más de 50 localidades del sur del Líbano desde que la tregua entró en vigor el 17 de abril.

Los residentes dicen que las advertencias, dirigidas a objetivos muy concretos, a menudo llegan con poco margen, lo que provoca caos y confusión.

Ward Zein al-Din, de 56 años, contó que oyó cómo se rompía el vidrio por la metralla apenas minutos después de que su padre recibiera una llamada del ejército israelí que lo hizo gritar. Desde entonces han huido de su aldea y se han refugiado en una escuela. “No pensé que fuéramos a sobrevivir”, manifestó.

Luego están los mapas compartidos en redes sociales por el portavoz militar israelí de habla árabe, el teniente coronel Avichay Adraee, en los que insta a toda la población a reubicarse al norte del río Litani, a unos 30 kilómetros (20 millas) de la frontera, y en algunos casos incluso más al norte.

Sus advertencias generalizadas también vaciaron los abarrotados suburbios del sur de Beirut, donde Hezbollah tiene una fuerte presencia, aunque muchas personas han regresado desde entonces. Grandes cantidades de gente siguen desplazadas en todo el país, incluidas más de 115.000 en refugios colectivos, según el portavoz de Naciones Unidas Stephane Dujarric.

“Se está utilizando una herramienta legal para lograr un desplazamiento forzado”, afirmó Hussein Badreddine, un experto libanés en derecho internacional de la Universidad de Sydney. “Cuando evacúas zonas enteras y mantienes las órdenes sin un límite definido, es ahí cuando la legalidad queda en entredicho”.

En respuesta a numerosas preguntas, el ejército israelí indicó que emite advertencias por teléfono, mensajes de texto, transmisiones de radio, redes sociales y panfletos arrojados desde el aire, de acuerdo con los “principios de distinción, proporcionalidad y precauciones factibles” del derecho internacional.

Ataques sin advertencia

No hubo advertencia el 8 de abril, cuando Israel atacó un centenar de objetivos en rápida sucesión, matando a más de 350 personas, incluso en el centro de Beirut. Fue uno de los ataques más mortíferos en la convulsa historia libanesa.

El ejército dijo que se esperaba que comandantes y operativos de Hezbollah “estuvieran presentes en muchos de los lugares”. Sigue sin estar claro cuántos miembros de Hezbollah murieron. Más de 100 de los fallecidos eran mujeres y niños.

También ha habido advertencias sin ataques. A principios de este mes, Israel advirtió que atacaría el principal paso fronterizo entre Líbano y Siria, lo que obligó a cerrarlo durante varios días. El ataque nunca se produjo.

Una temida publicación nocturna

Los bombardeos sacudieron la aldea de Kafr Tebnit cuando estalló la guerra. Adraee publicó en X que los residentes debían trasladarse a “no menos de 1.000 metros (yardas) fuera de la aldea”.

Hussein Farran se dirigió a la ciudad de Nabatiyeh, donde trabaja para una empresa eléctrica. Su esposa, Rola Nahleh, y su hija de 4 años, Amal, se unieron a familiares en Kfar Hatta, a unos 17 kilómetros (10 millas) fuera de la zona evacuada.

Un mes después, a las 11:29 p.m. del 4 de abril, Adraee pidió a los residentes que abandonaran Kfar Hatta. Fue una de 26 advertencias urgentes durante la guerra publicadas entre las 10:30 p.m. y las 6:30 a.m.

“Cuando las advertencias se emiten en mitad de la noche, en plataformas que no todo el mundo usa, no se puede esperar que todos se levanten y se vayan de inmediato”, declaró Kristine Beckerle, de Amnistía Internacional. “Hay gente atrapada en la carretera durante 12, 13 horas intentando salir. Hay personas mayores que no pueden moverse rápido”.

Nahleh le contó a su esposo por teléfono que cientos de personas estaban huyendo, muchas en pijama. Acordaron que lo más seguro era esperar a que pasara el caos hasta el amanecer.

Dos misiles israelíes impactaron su apartamento alrededor de las 3 de la mañana, matando a Nahleh, a su madre, a su padre, a su hermano, a su hermana y a Amal, que acababa de empezar el jardín de infancia.

“Aunque nos hubieran dado una advertencia, ¿cómo justifica eso matar a una familia civil?”, preguntó Farran, mirando sus tumbas —carteles de cartón con letras árabes escritas a mano porque la guerra ha hecho imposible un entierro adecuado en su aldea.

“No les dieron una oportunidad real”, expresó.

"No hay seguridad", incluso después de la tregua

Al principio, Ali al-Salim pensó que era una broma, o un estafador intentando robar su casa abandonada, como le ocurrió a su familia durante una guerra anterior. El código de país indicaba Alemania, pero el interlocutor se identificó como un oficial israelí y le dijo a al-Salim que evacuara hacia el norte de inmediato.

A medida que los ataques aéreos se acercaban, al-Salim, su esposa y sus tres hijos huyeron de su aldea Siddiqin y llegaron a una escuela en Haret Saida tras 18 horas en un tráfico totalmente congestionado.

Analistas señalan que el ejército israelí a menudo utiliza números internacionales generados al azar, ya que las llamadas telefónicas no están permitidas entre los dos países, técnicamente en guerra desde hace décadas.

“No hay forma de saber si una llamada es real o falsa”, dijo Roland Abi Najem, un experto libanés en ciberseguridad. “El ejército israelí se beneficia del caos que ayuda a crear un éxodo masivo”.

El ejército declinó comentar cómo llama a números libaneses.

Varios días después de huir, al-Salim se enteró de que su casa fue alcanzada por un misil israelí. El refugio resultó igual de peligroso.

Uno de los objetivos que Israel atacó sin advertencia el 8 de abril fue una mezquita chií vecina, donde las personas desplazadas se duchaban. La explosión dejó inconsciente al hijo de al-Salim, Ali, de 14 años, y le destrozó la pierna izquierda.

“El bombardeo puede ocurrir en cualquier momento. No hay seguridad en absoluto”, indicó Ali, que ahora usa muletas. “Nunca había sentido este tipo de miedo”.

El alto al fuego ha hecho poco por disiparlo.

Obligado a huir de su ciudad de Shaqra al inicio de la guerra, Mohammad Shahadat esperó una semana después de la entrada en vigor de la tregua para regresar. Animado por vecinos que decían que la situación estaba tranquila, hizo el viaje de vuelta a casa la semana pasada.

Días después, volvió a una endeble tienda de campaña en Beirut tras otra advertencia israelí.

“No sabíamos adónde ir”, dijo.

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El corresponsal Bassam Hatoum contribuyó con esta nota.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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