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Derrota electoral de Trump se suma a pérdidas de la derecha populista, pero Le Pen aún puede ganar

REP-GEN ELECCIONES-POPULISMO-EUROPA
REP-GEN ELECCIONES-POPULISMO-EUROPA (AP)

Hace una década, la victoria del presidente de Estados Unidos Donald Trump generó una marea populista en Occidente. Ahora, Europa se pregunta si la aplastante derrota de su Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato tendrá la reacción contraria.

Los opositores europeos al populismo de derechas ven los comicios estadounidenses como la última señal de que su avance flaquea. Desde abril, los votantes han sacado del poder al húngaro Viktor Orbán, han puesto fin al prolongado control de Aleksandar Vucic sobre Serbia y han impedido el regreso de la familia Bolsonaro en Brasil.

“Cuando las grietas en el poder se vuelven más visibles, esto puede desencadenar un efecto en cascada”, dijo Péter Krekó, director del instituto Political Capital de Budapest.

En ningún otro lugar importaría más una reacción así que en Francia, donde la nacionalista Marine Le Pen encabeza las encuestas para las presidenciales que se celebrarán en seis meses y que podrían poner el único arsenal nuclear de la Unión Europea así como un derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en manos de la extrema derecha.

Las recientes derrotas de la derecha populista podrían inquietar a la mujer que aspira a convertirse en la primera Madame la Présidente de Francia. Pero la ira que castiga a esos gobiernos desde Budapest hasta Belgrado podría llevarla al poder, precisamente porque su partido, Agrupación Nacional, nunca ha gobernado Francia.

Le Pen también enfrenta un suspense judicial. El máximo tribunal francés tiene previsto pronunciarse sobre su apelación contra una condena por malversación a principios de abril, apenas semanas antes de la primera vuelta de las elecciones; si falla en su contra, podría hacer campaña y presentarse ante los votantes llevando una pulsera electrónica.

“Aún podrían impedirle postularse, y ahora los estadounidenses han dado esta suerte de reprimenda al populismo al estilo de Trump”, apuntó Carmen Artaza, una residente en París de 31 años formada en Estados Unidos. “Eso sin duda la va a inquietar, a desestabilizar su campaña”.

Pero en Francia, “la extrema derecha todavía tiene el viento a favor”, señaló el politólogo de Sciences Po Gilles Ivaldi.

Los analistas sostienen que los votantes que dieron a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y el Senado en Estados Unidos quizá castigaron más el desempeño de Trump, especialmente en lo relativo a la economía, que sus ideas de “Estados Unidos primero”.

Pero los populistas siguen ganando elecciones. Candidatos con ese perfil han llegado a la presidencia de Polonia, Chile y Colombia desde mediados de 2025.

Una serie de derrotas desde el año pasado

“La tendencia hacia la extrema derecha ha sido el rasgo definitorio de la política del siglo XXI”, afirmó Daphne Halikiopoulou, profesora de política en la Universidad de York, en Reino Unido.

Pero, últimamente, se han acumulado las derrotas del campo populista antiliberal.

“Las elecciones de mitad de mandato son un resultado muy favorable para el centroizquierda, y esto podría suponer un obstáculo para la extrema derecha”, añadió.

Líderes o partidos que promueven políticas nacionalistas y antiinmigración han sufrido al menos ocho tropiezos en elecciones nacionales en aproximadamente 18 meses: en Rumanía, Países Bajos, Portugal, Hungría, Suecia, Serbia, Brasil y ahora Estados Unidos.

Y muchos fueron contundentes: Portugal eligió al socialista moderado António José Seguro por encima del populista ultraderechista André Ventura por dos a uno; Hungría puso fin a los 16 años de Orbán en el poder; el serbio Vucic reconoció su derrota el mes pasado ante un movimiento de protesta liderado por estudiantes, y Rumania eligió al centrista proeuropeo Nicușor Dan por encima del nacionalista George Simion.

El mes pasado, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, venció por estrecho margen a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Otras votaciones mermaron la representación de los partidos contrarios a la inmigración. El de Geert Wilders perdió 11 escaños en Países Bajos mientras el partido centrista avanzaba con fuerza. En Suecia, la formación de extrema derecha Demócratas de Suecia perdió 11 escaños mientras la oposición de izquierdas obtuvo una ajustada mayoría.

Los resultados “muestran claramente que la política de extrema derecha no es popular”, manifestó Aurélien Mondon, experto en política de la Universidad de Bath, en Reino Unido.

Incluso algunos en la derecha populista ven un patrón. Las elecciones de mitad de mandato estadounidenses “se suman a las derrotas de Bolsonaro y Orbán”, escribió en X Markus Frohnmaier, un destacado legislador del partido ultraderechista AfD.

Las miradas están puestas en Francia

Cada derrota puede hacer que la siguiente sea más fácil de imaginar. Los votantes necesitan creer que “se puede derrotar a un régimen cada vez más autoritario y con vastos recursos", explicó Krekó. “Los resultados de mitad de mandato (en Estados Unidos) ayudaron a crear esa sensación”.

La izquierda francesa aprovechó el resultado, mientras que la extrema derecha lo recibió con una indiferencia al más puro estilo galo.

“No hay inevitabilidad en la política”, señaló Raphaël Glucksmann, candidato presidencial francés de centroizquierda, calificándolo como “un mensaje de esperanza para todos”.

Agrupación Nacional, que celebró el regreso de Trump al poder el año pasado, ahora mantiene las distancias.

“Lo que ocurre en otros países no es asunto mío”, dijo el presidente del partido, Jordan Bardella, a la radio RTL.

Sébastien Chenu, quien lidera a los legisladores del partido de extrema derecha en la Asamblea Nacional, calificó la votación como “un rechazo a las políticas de Donald Trump” en una declaración a The Associated Press, y culpó a la inflación y a los precios del combustible impulsados por una guerra con Irán “que él mismo inició”.

En Alemania, la copresidenta de AfD, Alice Weidel, culpó a “las desastrosas consecuencias de la guerra con Irán”.

El mensaje de los nacionalistas europeos es que la derrota fue de Trump, no suya.

Tras tres intentos fallidos, Le Pen nunca se había visto tan fuerte, según las encuestas francesas.

Aun así, la carrera por convertirse en su principal está totalmente abierta, con el líder de la extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon, el ex primer ministro de centroderecha Édouard Philippe y Glucksmann entre los aspirantes.

Perder votos, marcar la agenda

“Perder una elección es definitivamente una señal de declive. Pero no es una muerte súbita”, dijo Halikiopoulou. “En muchos casos, los partidos de extrema derecha están perdiendo porque sus competidores están adoptando sus posturas”.

En Reino Unido, el Partido Laborista endureció su postura sobre inmigración, especialmente con el ex primer ministro Keir Starmer, para contener a Reform UK, de Nigel Farage.

En Francia, el Senado aprobó la semana pasada un proyecto de ley del gobierno del presidente Emmanuel Macron que podría hacer que cualquiera que se una a sabiendas a un grupo violento pague hasta 10.000 euros (11.200 dólares) por lo que otros destruyan, y permitir que el Estado reduzca las prestaciones familiares para cubrirlo, una idea asociada desde hace tiempo a Le Pen.

El verdadero peligro, según Mondon, es “el fracaso de la élite dominante” para contrarrestar a la ultraderecha. Una década con Macron al mando ha traído consigo “la normalización de los argumentos de la extrema derecha”.

La ventaja de Le Pen: nunca ha gobernado

Para Le Pen, la lección de las elecciones de mitad de legistatura estadounidenses quizá sea menos que los populistas pierden, y más que pierden quienes están en el poder.

El descontento contra quienes gobiernan lleva años acumulándose. En 2024, por primera vez desde que existen registros, cada partido gobernante que enfrentó una elección nacional en un país desarrollado perdió cuota de voto, de acuerdo con ParlGov, una base de datos de la Universidad de Bremen.

La extrema derecha está creciendo donde se mantiene en la oposición y hay un gobierno de centro, como Francia, Austria y Alemania, donde AfD obtuvo un récord del 43,8% de los votos en los comicios estatales de Sajonia-Anhalt en septiembre.

La ira y las ganas de un cambio radical, encarnadas tanto por Le Pen como por Mélenchon, dominan ahora la política francesa, apuntó Ivaldi.

Las elecciones demostrarán si “todavía existe una barrera contra la extrema derecha”, afirmó. Votantes de todo el espectro político se unieron detrás de Macron para impedir su llegada al poder en 2017 y 2022.

Por ahora, añadió, Francia “bien podría vivir su propio ‘momento Trump’, como Estados Unidos en 2016”.

Los votantes han demostrado que pueden sacar del poder a los populistas. Francia mostrará si pueden impedir que lo obtengan.

Halikiopoulou lo resumió así: “¿Fueron las elecciones de mitad de mandato un golpe masivo para Trump? Sí. ¿Fueron importantes? Absolutamente. Pero lo cierto es que Trump sigue en el poder”.

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El periodista de The Associated Press Geir Moulson en Berlín contribuyó a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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