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Reloj del Apocalipsis: la humanidad está más cerca que nunca de autodestruirse, según expertos

Nuestro fin podría venir de la mano de la guerra, de una inteligencia artificial fuera de control o del cambio climático, advierten los científicos mientras adelantan el reloj mucho más cerca de la medianoche que antes

(AFP/Getty)
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La destrucción de la humanidad está más cerca que nunca, según los expertos del Reloj del Apocalipsis.

Faltan 85 segundos para la medianoche, frente a los 89 segundos del año pasado.  Ya era lo más cerca que había estado nunca, y se ha seguido acercando en tres de los últimos cuatro años.

Los expertos, entre los que se encuentran destacados científicos de todo el mundo, señalaron los peligros de una guerra mundial, así como el cambio climático y la inteligencia artificial, para explicar su decisión.

El reloj está gestionado por el Boletín de los Científicos Atómicos, que lo creó en 1947 para seguir las tensiones de la Guerra Fría. En 1953, estuvo tan cerca como en aquella época, a dos minutos de la medianoche.

En el tiempo transcurrido desde entonces, el reloj ha reflejado optimismo sobre la paz, marcando hasta 17 minutos de distancia del apocalipsis en 1991. Pero, desde entonces, ha estado avanzando de forma casi imparable hacia la medianoche —dificultando el trabajo de los científicos detrás de él, que se han visto obligados a utilizar segundos en lugar de minutos para comunicar el peligro.

“Por supuesto, el Reloj del Apocalipsis trata de los riesgos globales, y lo que hemos visto es un fracaso global en el liderazgo”, declaró a Reuters la experta en política nuclear Alexandra Bell, presidenta y directora ejecutiva del Boletín. Añadió: “Sea cual sea el gobierno, un giro hacia el neoimperialismo y un enfoque orwelliano de la gobernanza solo servirán para empujar el reloj hacia la medianoche”.

El año pasado, los expertos habían pasado el reloj de 90 a 89 segundos. Dijeron entonces que la medida pretendía enviar una “señal contundente: Dado que el mundo está ya peligrosamente cerca del precipicio, un movimiento de incluso un solo segundo debe tomarse como una indicación de peligro extremo y una advertencia inequívoca de que cada segundo de retraso en invertir el rumbo aumenta la probabilidad de un desastre global”.

Esta vez se ha movido cuatro segundos.

“En términos de riesgos nucleares, nada en 2025 se movió en la dirección correcta”, dijo Bell, y prosiguió: “Los marcos diplomáticos de larga data se encuentran bajo presión o se están derrumbando, ha regresado la amenaza de las pruebas nucleares explosivas, crece la preocupación por la proliferación y se han producido tres operaciones militares bajo la sombra de las armas nucleares y la amenaza de escalada asociada”.

“El riesgo del uso nuclear es insostenible e inaceptablemente alto”, agregó.

Bell señaló la guerra continua de Rusia en Ucrania, el bombardeo estadounidense e israelí de Irán y los enfrentamientos fronterizos entre India y Pakistán. Bell también citó las continuas tensiones en Asia, incluidas las de la península de Corea y las amenazas de China hacia Taiwán, así como el aumento de las tensiones en el hemisferio occidental desde que el presidente de EE. UU., Donald Trump, volvió al poder hace 12 meses.

El último pacto sobre armamento nuclear entre EE. UU. y Rusia, el tratado START III, expira el 5 de febrero. El presidente ruso, Vladimir Putin, propuso en septiembre que ambos países acordaran respetar durante un año más los límites establecidos en el pacto, que limita a 1.550 el número de cabezas nucleares desplegadas por cada parte. Trump no ha respondido formalmente. Los analistas de seguridad occidentales están divididos sobre la conveniencia de aceptar la oferta de Putin.

Trump ordenó en octubre al ejército estadounidense que reiniciara el proceso para probar armas nucleares tras un parón de más de tres décadas. Ninguna potencia nuclear, aparte de Corea del Norte más recientemente en 2017, ha realizado ensayos nucleares explosivos en más de un cuarto de siglo.

Según Bell, antigua alta funcionaria de la Oficina de Control de Armamentos, Disuasión y Estabilidad del Departamento de Estado de EE. UU., el país que más se beneficiaría de un reinicio a gran escala de este tipo de pruebas sería China, dado su continuo impulso para ampliar su arsenal nuclear.

Asimismo, Trump ha puesto patas arriba el orden mundial. Envió fuerzas estadounidenses a capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, amenazó a otros países latinoamericanos, prometió restaurar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental, habló de anexionarse Groenlandia y puso en peligro la cooperación transatlántica en materia de seguridad.

Rusia lanzó su invasión a gran escala de Ucrania en 2022, y no hay final a la vista. Entre las armas que Rusia ha utilizado se encuentra el misil hipersónico Oreshnik, con capacidad nuclear. Rusia publicó en diciembre un video de lo que dijo que era el despliegue del Oreshnik en Bielorrusia, una medida destinada a aumentar la capacidad rusa de atacar objetivos en toda Europa.

“Rusia, China, EE. UU. y otros países importantes se han vuelto cada vez más agresivos y nacionalistas”, afirmó Bell. También aseguró que su “competición de grandes potencias en la que el ganador se lo lleva todo” socava la cooperación internacional necesaria para reducir los riesgos de guerra nuclear, cambio climático, uso indebido de la biotecnología, peligros potenciales relacionados con la inteligencia artificial y otras amenazas apocalípticas.

Bell también citó las acciones internas de Trump contra la ciencia, el mundo académico, la función pública y las organizaciones de noticias.

Maria Ressa, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2021 por sus esfuerzos periodísticos para denunciar los abusos de poder en Filipinas, incluido el uso de las redes sociales para difundir desinformación, participó en el anuncio.

“Estamos viviendo un Armagedón de la información —la crisis en el fondo de todas las crisis— impulsado por una tecnología extractiva y depredadora que difunde mentiras más rápido que los hechos y se beneficia de nuestra división”, afirmó Ressa en un comunicado.

Información adicional de Reuters

Traducción de Sara Pignatiello

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