Biden y Putin terminan las conversaciones antes de tiempo mientras persisten las tensiones

Las conversaciones entre los líderes de Estados Unidos y Rusia fueron "fructíferas", pero las diferencias persisten

Oliver Carroll
jueves 17 junio 2021 13:00
Ginebra aleja el fantasma de la Guerra Fría
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Joe Biden y Vladimir Putin terminaron el miércoles sus conversaciones que duraron casi dos horas, lo que sugiere que es probable que persista una relación bilateral tormentosa entre Estados Unidos y Rusia.

No obstante, el jefe del Kremlin afirmó estar satisfecho con una conversación “fructífera”. Los presidentes habían acordado el regreso de los embajadores, dijo, y el inicio de las conversaciones sobre el sucesor de un acuerdo sobre armas nucleares.

“Hay que mirar alrededor y ver lo maravilloso que es el mundo”, señaló Putin. “Cómo los líderes adultos de las dos superpotencias mundiales pueden reunirse y hacer del mundo un hogar seguro”.

En su propia conferencia de prensa, Biden indicó que “hizo lo que vino a hacer”. Comentó que había establecido líneas rojas sobre el comportamiento de Rusia, especialmente en lo que se refiere a la guerra cibernética.

“Putin sabe que si viola las normas, responderemos. Creo que lo último que quiere es una guerra fría”.

La reunión de Ginebra fue la primera cumbre cara a cara entre los dos líderes. Para Putin, era su quinto presidente estadounidense. El propio Biden difícilmente podría ser descrito como verde. Fue elegido senador por primera vez en 1972, cuando su homólogo apenas tenía 20 años.

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El presidente ruso afirmó que le gustaba lo que veía. Dijo que Biden era un hombre “constructivo, experimentado y sensato”. Habló de su familia, y de lo que su madre le decía de niño. “Eso te habla de sus valores morales. Es bastante atractivo”.

Pero, citando a Tolstoi, Putin declaró que las partes tienen que recorrer un camino antes de confiar plenamente en el otro. “No hay felicidad en la vida, sólo destellos”, dijo. En este sentido, Biden pareció estar de acuerdo. No se trata de una cuestión de confianza, sino de “intereses propios y verificación de intereses”.

Los dos líderes tienen una historia complicada. En ocasiones, el presidente estadounidense ha denunciado públicamente a su homólogo como un “hombre sin alma” y un “asesino”. El jefe del Kremlin sugirió que el propio Biden proyectaba su propio comportamiento.

A pesar de todas las críticas históricas, el lenguaje corporal que se mostró en Ginebra pareció ser cortés y comedido desde el momento en que las comitivas llegaron al lugar de celebración en La Grange, una villa del siglo XVIII en el centro de Ginebra.

En un primer photocall en la biblioteca de la villa, el presidente estadounidense se refirió a Rusia como una “gran potencia”. Fue un intento obvio de mostrar respeto, y de echar atrás la descripción que Barack Obama hizo en 2014 de Rusia como una “potencia regional”. Esta valoración enfureció al parecer a Putin.

Los dos líderes acordaron iniciar un “diálogo sobre la estabilidad estratégica” y se refirieron a la “inadmisibilidad de la guerra nuclear” en su breve declaración conjunta. Más allá de eso, las partes parecían estar de acuerdo en no estar de acuerdo en los principales puntos de inflexión. No pareció haber avances hacia un entendimiento sobre Ucrania, y Putin se aferró a la posición del Kremlin de no ser parte en el conflicto de siete años.

Biden dijo que había expresado su preocupación por el historial de Putin en materia de derechos humanos, pero no parece haber sido una parte importante de las discusiones.

“Los derechos humanos están siempre sobre la mesa”, sostuvo Biden a los periodistas, una frase que destacó por su generalidad. “Le dije que a diferencia de otros países, como Rusia, nosotros somos producto de un ideal”.

La reacción del líder del Kremlin a las preguntas sobre el tema dio una idea de la poca importancia que habría tenido Biden si hubiera insistido.

En este caso, Putin utilizó su habitual estilo de “whataboutism”. Los estadounidenses le criticaron por los derechos humanos mientras “operaban en Guantánamo”, precisó. Le llamaron “asesino” mientras cada día “se asesina a gente en las calles de Estados Unidos”. También descalificó al líder de la oposición encarcelado Alexei Navalny, “ese ciudadano”, como un criminal extremista.

Preguntado sobre qué pasaría si Navalny muriera en prisión, el presidente estadounidense advirtió que “las consecuencias serían devastadoras” para Rusia.

Biden tampoco pareció ser del todo sincero en algunas de sus respuestas. Cuando se le preguntó por la causa de la interrupción de las conversaciones, el presidente estadounidense afirmó de forma poco creíble que no se habían salido del guión.

Era su primera cumbre presidencial con Putin, dijo “rara vez duran más de dos horas”.