Concluye cumbre sobre combustibles fósiles en Colombia con foco en próximos pasos y financiamiento

Una conferencia internacional sin precedentes sobre el abandono de los combustibles fósiles concluyó el miércoles en Colombia con un mensaje claro: el debate global ha pasado de si se deben eliminar gradualmente el petróleo, el gas y el carbón a cómo hacerlo, y el financiamiento se perfila como uno de los mayores obstáculos.
Funcionarios, activistas climáticos y expertos financieros de 56 países se reunieron en la ciudad caribeña de Santa Marta durante varios días de conversaciones destinadas a abordar uno de los asuntos políticamente más sensibles de la política climática: la transición para dejar atrás la producción de combustibles fósiles, el principal motor del calentamiento global.
La reunión no produjo compromisos vinculantes, pero los participantes apuntaron que se obtuvieron una serie de resultados iniciales, entre ellos planes para mantener la cooperación entre países, la creación de grupos de trabajo sobre temas como el financiamiento y las transiciones laborales, y un impulso hacia futuras negociaciones orientadas a coordinar una eliminación gradual global de los combustibles fósiles.
La expresidenta de Irlanda Mary Robinson, que destaca como defensora de la justicia climática, afirmó que las conversaciones en Santa Marta se sentían muy distintas a las tradicionales conferencias climáticas de Naciones Unidas, con un tono más abierto y colaborativo entre los participantes.
“Las COP son más formales, los negociadores tienen sus líneas rojas y no las cruzan, y aquí es muy diferente”, dijo, agregando que los participantes “se han sentido más humanos juntos”.
Para Robinson, uno de los principales desafíos que se abordaron fueron las limitaciones financieras que enfrentan los países en desarrollo, muchos de los cuales carecen de recursos para abandonar los combustibles fósiles.
“Muchos de ellos necesitan con urgencia un alivio de deuda para comenzar siquiera una transición”, manifestó al tiempo que advirtió que estas naciones están “atrapadas en la deuda” y dependen en exceso de los combustibles fósiles, con pocas alternativas viables.
De las promesas a las cuestiones prácticas
En las conversaciones climáticas de la ONU, los países se han centrado tradicionalmente en recortar emisiones —cuánta contaminación produce cada nación— en lugar de abordar directamente la producción de combustibles fósiles.
Los participantes dijeron que la reunión de Santa Marta marcó un giro hacia el abordaje de los factores subyacentes del cambio climático, incluyendo cómo reducir la oferta de combustibles fósiles mientras se gestionan las consecuencias económicas y sociales.
“Esta conferencia es, en realidad, la primera vez en 30 años de negociaciones climáticas en que los países se reúnen para hablar de cómo garantizar una eliminación gradual de los combustibles fósiles”, dijo Tzeporah Berman, fundadora y presidenta de la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles.
Las discusiones incluyeron la coordinación entre productores y consumidores, las transiciones laborales y las consecuencias económicas más amplias de dejar los combustibles fósiles.
El financiamiento, el principal obstáculo
El financiamiento se reveló sistemáticamente como la barrera más inmediata y difícil para abandonar los combustibles fósiles.
Los países del Sur Global enfrentan altos costos de endeudamiento y un acceso limitado al capital, incluso cuando las energías renovables se vuelven más asequibles que la alternativa.
“El financiamiento es clave; se trata de una cuestión de inversión”, afirmó Nick Robins, director sénior de finanzas y sector privado del World Resources Institute.
“Lo que estamos escuchando es que les gustaría dejar de ampliar la producción de combustibles fósiles, pero se ven obligados a entrar en nuevos proyectos de petróleo, gas y carbón solo para hacer frente a su deuda”, explicó Berman.
Los participantes también apuntaron al papel de las restricciones fiscales internas y de los sistemas financieros globales en la desaceleración de la transición.
Para Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30 en Brasil, uno de los puntos clave que se discutieron fueron los retos del debate fiscal.
“Necesitamos que los ministros de finanzas nos ayuden a encontrar soluciones sobre cómo enfrentar los desafíos fiscales de la transición”, indicó.
Robins añadió que las respuestas macroeconómicas a las crisis podrían ralentizar involuntariamente el progreso.
“Una respuesta tradicional a la inflación podría, en realidad, estar obstaculizando la revolución de la energía limpia”, sostuvo.
Una nueva coalición y una participación más amplia
Los participantes describieron la cumbre como el inicio de un nuevo tipo de alianza, que reúne a grandes economías y a algunas de las naciones más vulnerables al clima del mundo.
“Por primera vez, se está reuniendo a estos grupos como una comunidad compartida con un objetivo compartido”, expresó Robins.
La conferencia también atrajo a una amplia gama de participantes más allá de los gobiernos, incluyendo grupos indígenas, la sociedad civil, los jóvenes y autoridades locales y regionales.
Como ocurrió con muchos otros países, Estados Unidos no estaba invitado al encuentro, que los organizadores describieron como un espacio para naciones alineadas en torno al abandono de los combustibles fósiles. Pero una funcionaria de California asistió por su cuenta.
“Ha sido realmente maravilloso ver cuántas partes interesadas diferentes han participado aquí”, aseveró Sarah Izant, subsecretaria de política climática de la Agencia de Protección Ambiental de California.
Afirmó que las señales políticas claras serán fundamentales para atraer inversión.
“La importancia de contar con certidumbre normativa y regulatoria puede ayudar a desbloquear capital privado”, señaló Izant.
Vance Culbert, asesor sénior de políticas del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, indicó en un comunicado al final de la conferencia que la cita puso el foco sobre un creciente impulso en los esfuerzos para ir más allá de los compromisos climáticos generales.
“Santa Marta ha aportado algo valioso: una demostración genuina de que la acción climática sigue siendo una prioridad, y un interés real por soluciones específicas”, afirmó. El proceso podría ayudar a “dar a la transición para dejar atrás los combustibles fósiles una base más coherente y poderosa”, añadió.
La transición debe reconocer el papel de las comunidades indígenas
Patricia Suárez, asesora de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana, apuntó que era demasiado pronto para evaluar los resultados de la conferencia, y que todavía había dudas sobre si las propuestas indígenas se reflejarán en los documentos finales.
Además, expresó preocupaciones sobre la participación en iniciativas recién anunciadas, incluyendo un panel científico asesor, y sobre si los sistemas de conocimiento indígena se incluirán de manera significativa.
“¿Cómo van a participar los pueblos indígenas en ese espacio?”, preguntó.
Suárez afirmó también que cualquier transición debe reconocer el rol de las comunidades indígenas en la protección de los ecosistemas y en la lucha contra el cambio climático.
Mirando a la próxima conferencia
En un momento que arrancó los aplausos de los delegados, se anunció que la próxima conferencia se celebrará en Tuvalu, con Irlanda como coanfitrión, lo que subraya el creciente respaldo internacional a la iniciativa.
Tuvalu, una nación insular del Pacífico de baja altitud, está entre las más vulnerables al aumento del nivel del mar y se ha convertido en un símbolo global de los riesgos que plantea el cambio climático. Irlanda, por el contrario, es un país europeo desarrollado que se ha posicionado a favor de la acción climática internacional. Según los asistentes, esta combinación refleja la intención de tender puentes entre las perspectivas de las naciones vulnerables al clima y las economías más ricas a medida que el proceso avanza.
Maina Vakafua Talia, ministro de Interior, Cambio Climático y Medio Ambiente de Tuvalu, dijo a The Associated Press el miércoles que organizar el evento llamaría la atención sobre el impacto real del cambio climático.
“Si vamos a abordar el tema del cambio climático, tenemos que abordar la causa raíz, y la causa raíz es la industria de los combustibles fósiles”, afirmó.
Las futuras cumbres tratarán de arrojar resultados más concretos.
“No queremos solo un resultado libre y flexible. Queremos algo concreto. Queremos pasos, soluciones sobre la mesa”, manifestó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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