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Feria del libro de Damasco atrae a multitudes, con menos censura en la Siria pos-Assad

SIRIA-FERIA DEL LIBRO
SIRIA-FERIA DEL LIBRO (AP)

Abdul-Razzaq Ahmad Saryoul comenzó a publicar libros en Siria en 2003, pero solía abstenerse de participar en la Feria Internacional del Libro de Damasco, que se celebra anualmente, debido a las estrictas medidas de los organismos de seguridad del país y a la prohibición de muchas publicaciones bajo el gobierno de Bashar Assad.

En la primera feria del libro posterior a Assad celebrada en Damasco, que concluyó el lunes, Saryoul se sorprendió cuando le expidieron un permiso el mismo día en que solicitó participar, sin que le preguntaran de qué tratan sus libros. La amplia variedad de títulos disponibles hizo que la feria de este año fuera “sin precedentes”, manifestó.

Otro editor, Salah Sorakji, se mostró orgulloso de ofrecer libros en kurdo en la capital siria por primera vez en décadas. Durante la era de Assad, los kurdos étnicos sufrieron discriminación, incluidas prohibiciones sobre su idioma.

La primera feria del libro desde que Assad fue derrocado en diciembre de 2024 registró una gran afluencia, y los medios estatales informaron que alrededor de 250.000 personas asistieron el primer día, el 6 de febrero, desplazándose hasta el recinto ferial, donde se celebró a unos 16 kilómetros (10 millas) del centro de la ciudad. El director de la feria, Ahmad Naasan, indicó que participaron unas 500 editoriales de alrededor de 35 países.

Un debate sobre textos religiosos

Aunque la nueva libertad de expresión fue ampliamente bienvenida, la introducción de algunos libros antes prohibidos de autores islamistas despertó inquietud entre las minorías religiosas.

Los libros religiosos estuvieron entre los más vendidos en ferias anteriores en el país, de mayoría musulmana suní. Este año, sin embargo, los libros del erudito islámico Ibn Taymiyya —que vivió en Damasco hace siete siglos y cuyas enseñanzas siguen grupos yihadistas suníes— se vendieron abiertamente en la feria tras haber estado prohibidos durante décadas.

La circulación de libros que difunden una ideología extrema encendió las alarmas en Siria, donde los asesinatos sectarios han dejado cientos de alauitas y drusos muertos durante el último año en ataques sectarios perpetrados por combatientes suníes progubernamentales.

Assad, miembro de la minoría religiosa alauita, defendía oficialmente una ideología laica. La dinastía Assad lanzó brutales represiones contra la Hermandad Musulmana y otros grupos islamistas durante las cinco décadas de gobierno de la familia.

El único libro que se sabe que fue prohibido este año—“¿Has oído el discurso de los Rafida?”— incluía alocuciones de audio de Abu Musab al-Zarqawi, el líder de la red Al Qaeda en Irak que murió en un ataque de Estados Unidos en 2006. Según informes, Irak pidió a las autoridades sirias que lo retiraran porque incita al odio contra los musulmanes chiíes.

Un hombre barbado con uniforme militar, que se identificó por su nombre de guerra Abu Obeida, compró un ejemplar del famoso libro de Ibn Taymiyyah “Al-Aqida Alwasitiyeh”, o “Los principios fundamentales del islam”.

“Antes de la liberación, este libro estaba prohibido en Siria”, contó Abu Obeida a The Associated Press cuando se hallaba de pie en un puesto que vendía libros religiosos. “A cualquiera que tuviera un libro así se lo llevaban a la cárcel”.

“Ahora está disponible, gracias a Dios”, agregó, y señaló que en el pasado la gente leía “lo que el Estado quería que leyera”.

Una nueva era

La feria del libro se celebró por primera vez en Siria en 1985 y se interrumpió durante varios años luego que la guerra civil del país comenzara en marzo de 2011.

Hala Bishbishi, directora de la editorial Al-Hala con sede en Egipto, se sorprendió por la cantidad de personas que acudieron, aunque añadió que la feria del libro de Damasco todavía no puede compararse con las que se celebran en los países del Golfo ricos en petróleo.

“Con las circunstancias por las que pasó Siria, esta feria es excelente”, indicó la mujer. Añadió que los autobuses lanzadera entre la feria y el centro de Damasco aumentaron el número de visitantes.

Atef Namous, un editor sirio que había vivido en el extranjero durante 45 años, dijo que participaba por primera vez porque ahora se puede vender cualquier libro en la feria, incluso los importados de países occidentales.

La exposición de este año se celebra semanas después de intensos enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y combatientes kurdos en el noreste. Se alcanzó un acuerdo de alto el fuego y el gobierno en Damasco ha buscado tranquilizar a los kurdos asegurándoles que son ciudadanos iguales en el nuevo orden político.

El presidente interino Ahamd al-Sharaa emitió un decreto el mes pasado que otorga a los kurdos derechos no vistos en décadas, entre ellos restituir la ciudadanía a los kurdos a quienes se les había despojado de ella bajo la dinastía Assad, convertir el kurdo en uno de los idiomas oficiales de Siria, así como reconocer la festividad más importante de los kurdos, la celebración primaveral de Newroz.

“Estamos muy contentos con este paso positivo hacia los kurdos, que durante más de 60 años han sido privados de practicar la cultura kurda”, declaró Sorakji, el editor kurdo, al referirse a que se les permitiera exhibir libros en kurdo por primera vez en muchos años.

Sorakji, que vendía libros de historia, literatura y filosofía en su puesto, dijo que la mayoría de quienes compraban eran kurdos, pero que también había árabes que quieren saber más sobre sus compatriotas.

“Todos somos sirios, pero lo que causó todas las diferencias fue el régimen (de Assad)”, sostuvo.

Otra propietaria de una editorial, Mayada Kayali, señaló que lo más importante que se debe ofrecer a las generaciones más jóvenes, que “han salido de la guerra, la injusticia y la opresión, es conocimiento: conocimiento que les sea accesible, sin imponer restricciones a sus ideas o a sus opiniones”.

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Mroue reportó desde Beirut.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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