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“Ejecuciones, tortura, secuestros, violaciones”: El conflicto oculto de Etiopía

Buscado por el gobierno etíope, el líder militar rebelde Jaal Marroo se mueve constantemente para adelantarse a los drones que lo persiguen desde el cielo.

El comandante insurgente lidera el Ejército de Liberación Oromo (ELO) desde una serie de puestos de avanzada remotos en la selva de Oromía, la región más grande del país, con una población de aproximadamente 40 millones de personas.

El gobierno ha designado al exestudiante como terrorista, y ha acusado al ELO de masacrar civiles en ataques motivados por la etnia. Pero en una inusual entrevista desde uno de sus escondites, Marroo rechazó las acusaciones de que sus combatientes ataquen a civiles.

“Nuestra guerra no es contra el pueblo”, le dijo a The Associated Press. “Es contra el régimen brutal que ha ocupado y oprimido a la nación durante generaciones”.

Y añadió: “Luchamos para corregir un sistema que trata a los oromo como súbditos, en lugar de (como) ciudadanos. Nuestro objetivo es establecer un orden político democrático e inclusivo basado en la voluntad del pueblo”.

“Casi imposible viajar”

El ELO ha combatido al gobierno de Etiopía desde 2018, aunque en ocasiones la rebelión se ha visto eclipsada por los otros conflictos del país, como la guerra de 2020-2022 en la región norteña de Tigray. Investigadores de Naciones Unidas han acusado al ELO de cometer abusos graves, incluidos asesinatos, violaciones y secuestros.

Sin embargo, observadores de los derechos humanos, quienes también han documentado violaciones cometidas por las fuerzas gubernamentales, reportan que los ataques indiscriminados con drones, las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones se han convertido en un sello distintivo de su campaña de contrainsurgencia.

“La investigación que realizamos sitúa tanto al ELO como a las fuerzas gubernamentales en el centro del conflicto en términos de ejecuciones sumarias, en términos de torturas, en términos de secuestros, en términos de violaciones de mujeres”, denunció Sarah Kimani, portavoz regional de Amnistía Internacional, organización que publicará un informe en marzo sobre violaciones de los derechos humanos en la región.

“Nuestro informe permite identificar que ambos grupos han sido responsables de las atrocidades que se cometen en la región de Oromía y que continúan cometiéndose contra la población civil en la región”, declaró a la AP.

Ayantu Bulcha se encontraba en su casa en Adís Abeba, la capital, cuando se enteró de que los soldados habían llegado a la casa de su familia en Oromía en diciembre. Su primo recibió un disparo afuera de la propiedad, refirió. Luego, los soldados se llevaron a su padre y a su tío a un campo cercano, donde también fueron asesinados, agregó. Habían sido acusados ​​de luchar junto al ELO.

“Ha habido amenazas contra mi familia desde los asesinatos, e incluso antes de eso”, añadió Bulcha, quien es integrante de un partido de la oposición etíope. Ella niega las acusaciones de que sus familiares pertenecieran a los rebeldes.

Lensa Hordofa, funcionaria pública de la región de Shewa, en Oromía, manifestó que su familia sufre acoso y extorsión constantes por parte de hombres armados. Esto incluye exigencias de alimentos y otros suministros. Su tío fue detenido recientemente, y sólo lo liberaron tras pagar un rescate de 100.000 bires etíopes (650 dólares).

“El desplazamiento de un lugar a otro se ha vuelto cada vez más restringido”, señaló. “Es casi imposible viajar”.

Bulcha expresó que tenía demasiado miedo de regresar a casa por temor a sufrir represalias de las fuerzas gubernamentales.

“Mi frágil madre se ha quedado sola en una casa vacía, de luto. Ni siquiera puedo ir allí a acompañarla en el duelo”, agregó. “Me preocupa mi propia seguridad”.

Ataques a hospitales y clínicas

Etiopía restringe el acceso a Oromía a periodistas y grupos defensores de los derechos humanos, lo que significa que el conflicto permanece oculto en gran medida.

“Desafortunadamente, la situación de los derechos humanos —así como la crisis humanitaria general en Oromía— no recibe la cobertura suficiente”, destacó Getu Saketa Roro, cofundador de la Human Rights League of the Horn of Africa (Liga de Derechos Humanos del Cuerno de África), un organismo activista sin fines de lucro.

Representantes de los gobiernos regional y federal no respondieron a las solicitudes de comentarios.

En enero de 2025, la ONU informó que 3,2 millones de niños no asistían a la escuela debido a los enfrentamientos. En el distrito de Wollega, donde vive la familia de Bulcha, los grupos de ayuda humanitaria enfrentan dificultades para distribuir suministros, lo que contribuye a una alta tasa de desnutrición.

Hospitales y clínicas también han sido objeto de ataques. En 2023, el Comité Internacional de la Cruz Roja informó que “casi todos” los 42 puestos de salud del distrito de Begi, en Oromía, habían sido saqueados o dañados.

Tulu Getachew, un caficultor de Wollega, no ha podido regresar a casa desde hace tres años debido a la inseguridad. Contrató trabajadores para recolectar sus granos, pero hombres armados robaron su cosecha.

“Una parte te perjudica porque dice que perteneces a la otra”, expresó. “Tú sufres porque ellos dicen que tu familiar está afiliado al gobierno o al ELO”.

Aunque Abiy Ahmed, el primer ministro etíope, es de Oromía —y los oromos representan aproximadamente el 35% de la población etíope—, muchos oromos reportan que siguen marginados en el sistema federal de Etiopía, que otorga recursos y derechos de autogobierno según la etnia.

“Oromía es muy insegura”

Las recientes ofensivas del gobierno han erosionado la capacidad militar del ELO, dicen analistas. A finales de 2024, las autoridades convencieron a uno de los principales comandantes del grupo para que desertara, lo que degradó aún más sus capacidades.

El gobierno alega que cientos de miles de desplazados han podido regresar a sus hogares. No obstante, el conflicto sigue desestabilizando la región, en la que civiles se ven inmersos en la violencia.

Miembros de la etnia amhara, el segundo grupo más numeroso de Etiopía, han sido blanco de ataques, según observadores de derechos humanos. Mientras tanto, insurgentes de la región de Amhara también han perpetrado ataques en Oromía.

Asimismo, el bandolerismo armado es frecuente, y el secuestro se ha convertido en un problema particular. No siempre está claro quién es responsable de los secuestros.

“Oromía es muy inseguro, no sólo por el ELO, sino también por otros grupos que operan como organizaciones criminales (y) participan en extorsiones, secuestros y robos”, indicó Magnus Taylor, director para el Cuerno de África del International Crisis Group, una organización no gubernamental y sin fines de lucro dedicada a prevenir y resolver conflictos mortales.

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