“Reducir” la guerra, pero enviar más tropas: los mensajes contradictorios de Trump sobre Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se contradice con frecuencia, a veces en el mismo discurso, en la misma publicación en redes sociales e incluso en la misma frase. En las últimas 24 horas, envió un torrente de señales contradictorias sobre la guerra con Irán que plantean más preguntas sobre el rumbo del conflicto y la estrategia de su administración.
El mandatario afirmó el viernes, en el lapso de unas pocas horas, que analizaba la posibilidad de poner fin gradualmente a la guerra mientras que su gobierno confirmó que había enviado más tropas a Oriente Medio y, en un esfuerzo por reducir el impacto económico en los mercados energéticos mundiales, Estados Unidos levantó las sanciones sobre una parte del petróleo iraní por primera vez en décadas, aliviando parte de la presión que Washington ha utilizado tradicionalmente como palanca.
La confusa combinación de acciones profundiza, entre los críticos de Trump, la sensación de que no existe una estrategia clara y de largo plazo para la guerra que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán. En su cuarta semana, el conflicto sigue un rumbo impredecible y no está claro un desenlace creíble, aun mientras la economía mundial se ve sacudida.
“Poner fin gradualmente” a la guerra
Trump escribió el viernes por la tarde en su red social, tras otro día difícil en los mercados financieros: “Estamos muy cerca de cumplir nuestros objetivos mientras consideramos poner fin gradualmente a nuestros grandes esfuerzos militares en Oriente Medio”.
El mandatario sostuvo que Estados Unidos ha degradado adecuadamente la capacidad naval, de misiles e industrial de Irán y ha impedido que Teherán adquiera un arma nuclear.
Luego, insinuó que Estados Unidos podría retirarse del conflicto sin estabilizar el estrecho de Ormuz, el canal por el que transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. El sitio ha sido devastado por ataques iraníes con misiles, drones y minas durante la guerra.
“El estrecho de Ormuz tendrá que ser custodiado y vigilado, según sea necesario, por otras naciones que lo usan; ¡Estados Unidos no!”, escribió Trump. Pero, en otra contradicción, afirmó que Estados Unidos ayudaría si se lo pidieran, “pero no debería ser necesario una vez que la amenaza de Irán sea erradicada”.
Aunque el petróleo que atraviesa el estrecho suele tener como destino Asia y otros lugares, y no América del Norte, el caos afecta a Estados Unidos. El petróleo se compra y se vende a nivel mundial, por lo que una escasez de crudo para países asiáticos también eleva las pujas y los precios del petróleo que adquieren empresas en Estados Unidos.
Ese hecho, sumado a un ataque israelí contra los yacimientos de gas de Irán y a una represalia iraní que inutilizó una importante terminal para enviar gas natural licuado desde Qatar, contribuyó a hundir los mercados bursátiles de Estados Unidos el viernes, cuando el S&P cayó un 1,5%. También hubo un fuerte aumento de los precios del combustible en Estados Unidos.
Más poderío militar de Estados Unidos hacia Oriente Medio
Aunque Trump dijo que Estados Unidos estaba cerca de poner fin gradualmente a la guerra, la administración anunció el envío de tres buques de guerra más a la región con unos 2.500 marines adicionales. Fue la segunda vez en la semana que el gobierno informó sobre el despliegue de más fuerzas para el conflicto. Los militares señalan que unas 50.000 personas apoyan el esfuerzo bélico.
Trump ha descartado enviar tropas terrestres, aunque su administración ha insinuado un posible despliegue de fuerzas especiales o unidades similares.
Los marines enviados a la región son una unidad expedicionaria diseñada para desembarcos anfibios rápidos, pero su despliegue no significa que una invasión terrestre sea segura. Varios analistas han sugerido que, para asegurar finalmente el estrecho, podría requerirse la presencia de fuerzas de Estados Unidos sobre el terreno.
El aumento de tropas se produjo apenas un día después de que se conociera que el Pentágono buscaba obtener 200.000 millones de dólares adicionales del Congreso para financiar la guerra. Esa cifra extraordinariamente alta no indica que la guerra estuviera reduciéndose.
Sanciones a las ventas de petróleo iraní
La administración indicó que levantaría las sanciones a la venta de petróleo iraní, siempre que ya estuviera en el mar a partir del viernes. La medida fue un intento de ayudar a bajar los precios de la energía, que se han disparado, al permitir una venta más libre del petróleo que Irán ha dejado pasar por el estrecho. También extiende un salvavidas financiero al gobierno iraní, al que Trump tiene en la mira.
Su administración ha intentado otros métodos para bajar los precios del petróleo. Ha recurrido a la reserva estratégica de Estados Unidos y levantó sanciones sobre una parte del petróleo ruso. Aun así, el crudo Brent se mantenía en 112 dólares por barril el viernes, y los analistas dicen que es probable que los precios del petróleo se mantengan altos durante meses, independientemente de los próximos pasos en la guerra.
Ese petróleo iraní finalmente habría llegado a otro país, pero ahora Estados Unidos y sus aliados también pueden pujar por él, escribió en X el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
“En este momento, el petróleo iraní sancionado está siendo acaparado por China a bajo precio”, escribió. “Al desbloquear temporalmente este suministro existente para el mundo, Estados Unidos llevará rápidamente unos 140 millones de barriles de petróleo a los mercados globales, ampliando la cantidad de energía a nivel mundial y ayudando a aliviar las presiones temporales sobre la oferta causadas por Irán”.
Aunque 140 millones de barriles pueden parecer mucho, eso equivale apenas a un par de días de consumo en el mercado mundial.
Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo en GasBuddy, un servicio de seguimiento de combustibles de Estados Unidos, dijo que no espera que la suspensión temporal tenga un gran impacto en los precios de la gasolina. El cierre de facto del estrecho tiene un efecto mucho mayor, afirmó. “Es probable que los precios sigan subiendo mientras el estrecho permanezca en silencio”.
Y las contradicciones en la postura fueron evidentes en la publicación en la que Bessent anunció la medida, donde calificó a Irán como “la cabeza de la serpiente del terrorismo global”. Señaló que la administración tomaría medidas para impedir que Teherán se beneficie de las ventas, pero no estaba claro cómo se haría.
Incluso entre algunos republicanos, las contradicciones provocaron un inusual escepticismo público.
“Bombardeando a Irán con una mano y comprando petróleo iraní con la otra”, publicó en X el sábado la representante de Carolina del Sur Nancy Mace.
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La periodista de negocios de la AP, Dee-Ann Durbin, contribuyó a este informe desde Ann Arbor, Michigan.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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