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Protestas en universidades iraníes continúan, y crece la tensión ante amenaza militar de EEUU

MOR-GEN IRÁN-PROTESTAS UNIVERSIDADES
MOR-GEN IRÁN-PROTESTAS UNIVERSIDADES (AP)

Han pasado siete semanas desde que el gobierno de Irán recurrió a la fuerza bruta para sofocar multitudinarias protestas en todo el país. Pero la resistencia pública a la República Islámica sigue latente en los campus universitarios.

Durante la última semana ha habido manifestaciones antigubernamentales en al menos 10 campus, según un activista iraní exiliado que sigue el movimiento estudiantil del país, cuatro estudiantes que presenciaron protestas y videos de redes sociales verificados por The Associated Press.

Los estudiantes, que hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias, describieron un creciente malestar en sus campus hacia el liderazgo iraní y confusión sobre el rumbo que está tomando su país.

Las tensiones en los campus se producen en un momento en que el ejecutivo, encabezado por el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, enfrenta amenazas de acción militar por parte de Estados Unidos debido a su programa nuclear.

El gobierno teocrático amenaza cada vez más a los estudiantes y administradores. Una funcionaria gubernamental advirtió esta semana a los alumnos que no crucen una “línea roja”, mientras que un clérigo conservador que dirige el poder judicial afirmó que se castigarán los “delitos” si los administradores no frenan las protestas.

Muchas universidades han cerrado sus campus y trasladaron las clases a internet.

El cambio a la enseñanza a distancia recordó a las medidas tomadas por las autoridades a finales del año pasado. Después de que las protestas que comenzaron en diciembre en el gran bazar de Teherán debido al deterioro acelerado de la economía se extendieron rápidamente a pueblos y ciudades de toda la nación, el gobierno ordenó enseñanza remota a principios de enero, cortó el acceso a internet y emprendió una sangrienta represión.

Las protestas en los campus han continuado

El balance total de víctimas de la represión ha tardado en conocerse debido al bloqueo de internet.

La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos sostiene que confirmó más de 7.000 muertes e investiga miles más. El gobierno reconoció más de 3.000 fallecidos, aunque en episodios de agitación anteriores subestimó o no reportó la cifra de víctimas mortales.

Ali Taghipour, un activista iraní exiliado que sigue el movimiento estudiantil, dijo que al menos 128 universitarios perdieron la vida en los disturbios a nivel nacional. “Fue la mayor masacre de estudiantes universitarios” bajo la República Islámica, afirmó.

“Cuando el Estado volvió a permitir la asistencia presencial a las universidades, coincidió con los memoriales (tras 40 días) por las muertes de las protestas de enero”, apuntó Taghipour. Algunos homenajes celebrados en los campus desencadenaron nuevas protestas contra el gobierno, agregó.

Las protestas estallaron el sábado pasado tanto en la Universidad de Tecnología Sharif como en la Universidad Amir Kabir. Videos que circulan en internet y que fueron verificados por la AP mostraron enfrentamientos en ambos campus entre lo que parecían ser simpatizantes progubernamentales y manifestantes que gritaban “¡Sin vergüenza! ¡Sin vergüenza!”. Ese cántico se usa a menudo para burlarse de las fuerzas de seguridad y de agentes de civil como los Basij, la unidad de voluntarios de la Guardia Revolucionaria de Irán que está presente en las instalaciones universitarias a través de grupos estudiantiles.

Alumnas de la Universidad Al Zahra, una institución femenina ubicada en el norte de Teherán, corearon consignas contra el gobierno el lunes, según videos verificados por la AP. Ese mismo día, estudiantes de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Teherán realizaron una manifestación ruidosa, golpeando el suelo con los pies y coreando: “¡Por cada persona asesinada, mil la respaldan!”. Esa concentración comenzó como un homenaje a un alumno fallecido en enero.

Temor a una nueva represión

Las protestas han avivado el temor a una nueva represión. El martes, una portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani, advirtió a los estudiantes que tengan cuidado de no cruzar una “línea roja”, según reportó la agencia semioficial Mehr, y una conductora de la televisora estatal leyó un comunicado atribuido al presidente de la Universidad Sharif en el que se disculpaba por actos “inapropiados” en el campus.

Por su parte, Gholamhossein Mohseni Ejehi, el clérigo que dirige el poder judicial, afirmó el miércoles que las autoridades judiciales intervendrán para procesar “delitos” en los campus si las autoridades educativas no pueden controlarlos, según comentarios difundidos por medios estatales. Ejehi se ha convertido en el rostro de la reciente represión en Irán, al pedir que se aceleren los castigos a los manifestantes.

Universidades en todo el país han prohibido a algunos estudiantes entrar en sus recintos y realizaron audiencias disciplinarias, según Taghipour. En el pasado, esas vistas condujeron a expulsiones e incluso en la prohibición de seguir estudiando para algunos.

La represión sofoca el optimismo en los campus

Los universitarios iraníes han impulsado con frecuencia protestas contra el gobierno.

En 1999, universitarios en Teherán lanzaron algunas de las primeras manifestaciones contra la República Islámica. La agitación en los campus también desempeñó un papel clave en las protestas de 2008 y 2009 en apoyo a los líderes reformistas de Irán, así como en sostener las manifestaciones abiertamente antigubernamentales de 2022, que derivaron en llamados a derrocar la teocracia.

La negativa de los sectores conservadores a los cambios políticos y el desmantelamiento de la clase media del país tras décadas de sanciones occidentales y mala gestión económica, ha llevado a muchos estudiantes en edad universitaria a concluir que la República Islámica no puede reformarse, afirmó un alumno de doctorado de la Universidad de Teherán.

Ese vacío ha abierto la puerta a que Reza Pahlavi —hijo del sha derrocado en 1979— se convierta en “una causa política seria para algunos en Irán”, agregó el estudiante. El recuerdo del gobierno autocrático del sha sigue siendo ambiguo en el país, aunque ha crecido la nostalgia por la prosperidad económica de ese período.

Años de represión han frustrado la capacidad de cualquier oposición organizada dentro del país. Además, ha reducido el espacio en las instalaciones para albergar cualquier tipo de debate político y organización, de acuerdo con un estudiante de ciencias sociales de la Universidad de Teherán. “Después de 2022, alrededor del 70% de las asociaciones estudiantiles fueron cerradas”, señaló, incluyendo el colectivo estudiantil progresista que él había dirigido.

El estudiante agregó que no tenía esperanzas claras sobre a dónde podrían conducir hoy en día las protestas estudiantiles, ante las amenazas militares extranjeras y la disposición del gobierno a reprimir la disidencia con violencia letal.

“Por un lado, nos enfrentamos a un gobierno que no tiene miedo de matar a nadie, y por el otro, nos enfrentamos a potencias externas que apoyan que se mate a la gente”, dijo.

La amenaza de guerra incrementa el miedo en los campus

Un estudiante de una universidad en Babol, una ciudad del norte del país, apuntó que en el campus hay cada vez más miedo por lo que podría significar para el país una guerra.

A título personal, agregó, espera una “república democrática y laica” para Irán, aunque le preocupa que un conflicto armado pueda provocar más sufrimiento y “aumentar el riesgo de desintegración del país”. Irán ya tiene dificultades para mantener el suministro de servicios básicos como electricidad y agua en algunas partes del país.

La universidad en Babol continúa con las clases a distancia desde principios de enero, aseveró el estudiante, lo que impide que la gente se reúna en el campus. Señaló que muchos estudiantes han dejado de asistir a los cursos en remoto como forma de protesta.

En la Universidad de Teherán, el alumno de ciencias sociales dijo no estar de acuerdo con los estudiantes que apoyan a Pahlavi, en parte porque el opositor exiliado ha pedido que Washington ataque el país.

“Nunca entenderé a una persona que se sienta en Londres gritando que Estados Unidos bombardee Irán. ¿Cómo aceptarán la responsabilidad de lo que pase mañana?”, apuntó.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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