Los mensajes contradictorios de Trump siembran confusión sobre la guerra con Irán

El presidente Donald Trump afirma que Estados Unidos está ganando la guerra con Irán, incluso mientras miles de soldados estadounidenses adicionales se despliegan en Oriente Medio.
Ha arremetido contra otros países por no ayudar a Estados Unidos, para luego decir que no necesita su asistencia. En dos ocasiones ha retrasado los plazos para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Ha amenazado con “aniquilar” las plantas energéticas de Irán si la vital vía marítima sigue en gran medida cerrada y también ha dicho que el cierre “no afecta” a Estados Unidos.
En un momento de este mes, Trump dijo que uno de sus predecesores —insinuó con insistencia que era un demócrata— le comentó en privado que deseaba haber tomado medidas similares contra Irán. Representantes de todos los expresidentes vivos negaron rápidamente que esa conversación hubiera ocurrido.
La guerra entró en su segundo mes el sábado, y la inclinación de Trump por los adornos, las exageraciones y las falsedades está siendo puesta a prueba en un entorno donde lo que está en juego es mucho más alto que una pelea política aislada.
Un presidente que desde hace tiempo ha adoptado la fanfarronería y el arte de vender para moldear relatos y concentrar la atención se enfrenta a la imprevisibilidad de la guerra.
Leon Panetta, quien sirvió a presidentes demócratas como secretario de Defensa, director de la CIA y jefe de gabinete de la Casa Blanca, dijo que ha “visto suficientes guerras en las que la verdad se convierte en la primera víctima”.
“No es el primer gobierno que no ha dicho la verdad sobre una guerra”, señaló. “Pero el presidente lo ha convertido en una especie de estrategia muy estándar ante casi cualquier pregunta: de una u otra manera, mentir sobre lo que realmente está pasando y básicamente describir que todo está bien y que estamos ganando la guerra”.
Michael Rubin, historiador del American Enterprise Institute que trabajó como asesor de plantilla sobre Irán e Irak en el Pentágono de 2002 a 2004, señaló que Trump es “el primer presidente de cualquier partido en la historia reciente que no se ha autocontenido para mantenerse dentro de límites retóricos”.
“Así que, por supuesto, crea una gran confusión”, añadió.
Los bandazos son el objetivo
Para sus críticos, el estilo de Trump es una señal de que no tiene una estrategia coherente a largo plazo. Pero para Trump, los bandazos parecen ser el objetivo: un método que mantiene a sus oponentes —y a prácticamente todos los demás— siempre a la defensiva.
La estrategia quedó clara esta semana en las horas previas a que anunciara la segunda ampliación del plazo para que Irán reabra el estrecho. Cuando se le preguntó qué haría con el plazo, Trump respondió que no lo sabía y que le quedaba un día antes de tener que decidir.
“En el tiempo de Trump, un día, ya saben lo que es, eso es una eternidad”, dijo el presidente republicano, provocando risas entre miembros de su gabinete.
Pero los inversionistas no están impresionados: las acciones en Estados Unidos cerraron su peor semana desde que comenzó la guerra. Para algunos en el Capitolio, esa improvisación resulta más frustrante que divertida.
El representante Gregory Meeks, de Nueva York, el principal demócrata en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, lamentó que Trump “va y viene y se contradice constantemente”.
“El gobierno está improvisando”, sostuvo. “Entonces, ¿cómo se puede confiar en lo que dice el presidente?”.
Los republicanos no estaban dispuestos a llegar tan lejos, pero su preocupación era evidente de cara a un receso de dos semanas en Washington. El senador John Kennedy, de Luisiana, dijo que sus electores “apoyan lo que el presidente ha hecho”.
“Pero la mayoría de mi gente también está igual de preocupada, o incluso más, por el costo de vida”, agregó.
El representante republicano Chip Roy, de Texas, quien integra el Comité de Presupuesto de la Cámara y es miembro del grupo conservador House Freedom Caucus, dijo que sus electores estaban de acuerdo con “volar por los aires algunas porquerías”. Aun así, expresó reservas sobre la posibilidad de desplegar tropas terrestres y dijo que el gobierno no ha proporcionado suficientes detalles en las sesiones informativas para los legisladores. Esas reuniones, afirmó, solo revelan información que uno “lee en los periódicos”.
“Eliminar a los malos, eliminar (armas) convencionales, eliminar o al menos trabajar para eliminar la capacidad nuclear, presionar para mantener abiertos los estrechos, todo eso son cosas buenas y yo he apoyado y seguiré apoyando”, declaró Roy. “Pero tenemos que tener una conversación seria sobre cuánto va a durar esto, soldados sobre el terreno, todas esas cosas, presionar para que haya más sesiones informativas y entender hacia dónde se dirige todo”.
Los republicanos respaldan a Trump, pero hay riesgos
Aunque Trump ha mantenido un amplio apoyo entre los republicanos, una encuesta de esta semana del Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos indica que el presidente se arriesga a frustrar a sus votantes si Estados Unidos se involucra en el tipo de guerra prolongada en Oriente Medio que prometió evitar.
Aunque el 63% de los republicanos respalda los ataques aéreos contra objetivos militares iraníes, halló el sondeo, solo el 20% apoya el despliegue de tropas terrestres estadounidenses.
Eso refleja los desafíos políticos que le esperan a Trump, quien no preparó al país para un conflicto en el extranjero de tal magnitud. Si la guerra se prolonga o se intensifica, la presión sobre los republicanos podría aumentar antes de las elecciones de noviembre, cuando sus mayorías en el Congreso están en riesgo. Algunos dentro del partido han dicho que enviar tropas terrestres sería una línea roja que Trump no debería cruzar.
Es probable que el gobierno también necesite apoyo del Congreso para conseguir otros 200.000 millones de dólares para sostener la guerra. Esa cantidad de dinero, que Trump ha dicho que sería “agradable tener”, incluso mientras afirmaba que la guerra estaba “llegando a su fin”, sería una votación difícil en cualquier momento. Pero plantea riesgos particulares para los republicanos preocupados por el presupuesto en un año electoral.
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, dijo en un comunicado que Trump “tiene razón al destacar el enorme éxito de la Operación Furia Épica”.
“Irán desea desesperadamente llegar a un acuerdo por lo mucho que está siendo diezmado, pero el presidente se reserva todas las opciones, militares o no, en todo momento”, afirmó.
Podría haber cierta “lógica” en el enfoque de Trump
Rubin, el exasesor sobre Irán e Irak en el Pentágono, dijo que podría haber cierta “lógica” en la estrategia retórica del presidente, siempre cambiante, sobre la guerra. Señaló que los comentarios iniciales de Trump sobre negociaciones en curso, que Irán negó, podrían “sembrar sospecha y miedo dentro de los círculos del régimen”.
“Quizá Donald Trump o quienes lo asesoran simplemente quieren que los iraníes se vuelvan tan paranoicos que se nieguen a cooperar entre sí o quizá incluso se vuelvan unos contra otros”, indicó. “Pero, por otro lado, siempre existe el peligro con Donald Trump de asumir que su retórica es algo más que hablar sin pensar”.
El representante Adam Smith, del estado de Washington, el principal demócrata en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, dijo que Trump no va a poder alcanzar plenamente sus objetivos, incluida la eliminación completa del programa nuclear de Irán, “con la trayectoria actual”.
Y si ese es el caso, dijo Smith, el presidente tiene la opción de apoyarse en sus habilidades retóricas para simplemente decir que Estados Unidos ganó y poner fin a la guerra.
“Como he dicho en broma, nadie que haya conocido o del que haya oído hablar en la historia humana es mejor para exagerar sus propios logros que Donald Trump”, expresó Smith. “Así que adelante, disfrute y afirme que esto fue un gran éxito”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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