Líder latino planea crear fondo patrimonial para grupos hispanos del suroeste de EEUU

El exsecretario de Vivienda Julián Castro prevé al menos una constante para la próxima década.
Se trata de la necesidad de construir un apoyo filantrópico duradero para los latinos en Estados Unidos, que son uno de los grupos raciales o étnicos de más rápido crecimiento del país y a quienes él ve enfrentando un “incendio de cinco alarmas” con retrocesos en oportunidades de educación, negocios e inmigración.
Por eso, el otrora aspirante presidencial trabaja para aumentar los activos y la presencia de la organización sin fines de lucro con sede en California que dirige desde enero de 2024. La Latino Community Foundation (LCF) se comprometió a crear un fondo patrimonial de 250 millones de dólares y ampliar la concesión de subvenciones en los estados del suroeste, según un anuncio realizado el miércoles.
“El destino de Estados Unidos está entrelazado como nunca con el destino de la comunidad latina”, declaró Castro a The Associated Press. “Estamos convencidos de que, al ayudar a garantizar que a la comunidad latina le vaya bien, ayudamos a garantizar que a Estados Unidos le vaya bien en los años venideros”.
El apoyo filantrópico a organizaciones que atienden a personas de ascendencia latinoamericana habitualmente se sitúa por debajo del 1% de toda la financiación, según Hispanics in Philanthropy, pese a que datos del Censo de Estados Unidos indican que casi el 20% de la población del país se identifica como hispana o latina.
Esa disparidad se ha vuelto más evidente a medida que organizaciones sin fines de lucro ayudan a comunidades inmigrantes a atravesar las amplias políticas de control del presidente Donald Trump. El gobierno está ampliando el número de centros de detención y, con el tiempo, podría retener a alrededor de 100.000 inmigrantes. Las redadas en ciudades como Minneapolis y Chicago han congelado barrios predominantemente latinos, donde algunos residentes, independientemente de su estatus migratorio, tienen miedo de salir de casa. También han hecho que los vecinos se apoyen entre sí de nuevas maneras.
La LCF respondió el mes pasado con su primer fondo nacional. Un monto inicial de 500.000 dólares respaldó a cinco beneficiarios en Minnesota, California y Nevada, con el objetivo de exigir rendición de cuentas a los agentes federales de inmigración y proteger contra daños a las familias.
La fundación ha avanzado mucho desde sus inicios en 1989 como un grupo de afinidad de United Way en San Francisco. Pero Castro aspira a otorgar al menos 10 millones de dólares anualmente, como el año pasado, cuando los incendios forestales en el área de Los Ángeles elevaron la entrega total de subvenciones por encima de lo habitual.
Su fondo patrimonial de aproximadamente 35 millones de dólares —“modesto”, señaló Castro, “para los estándares de la filantropía”— no puede cubrir la creciente necesidad a nivel nacional.
“Este es el momento, en estas circunstancias únicas que enfrentamos, de ir a lo grande y buscar dejar una huella real y duradera en la filantropía”, manifestó.
Castro, quien fue alcalde de San Antonio antes de dirigir el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos durante los últimos años del presidente Barack Obama en el cargo, habló en exclusiva con la AP sobre su visión para la fundación. Esta entrevista ha sido editada y condensada para mayor claridad.
Usted preparó el terreno para este paso con subvenciones de movilización del voto en la primavera de 2024 en Arizona y Nevada. ¿Qué aprendizajes de esa experiencia está incorporando a esta expansión?
Existe una enorme necesidad prácticamente en todas partes del país. En las últimas dos décadas, la comunidad latina ha crecido enormemente. No solo en los lugares habituales en los que pensamos, sino en comunidades más pequeñas: en el suroeste, en la zona centro-norte, en todas las regiones del país.
Lo que vi en Arizona y Nevada es que hay muchas excelentes organizaciones sin fines de lucro, arraigadas en sus comunidades locales, que realizan un trabajo sobresaliente. Hay mucho trabajo valioso sobre el terreno para registrar y movilizar votantes, crear más acceso a capital para pequeñas empresas, empoderar a la comunidad latina. Pero está crónicamente subfinanciado.
¿Qué significa hacer este anuncio dado el clima político actual?
Se siente como un imperativo. El momento que atravesamos nos da a mí y al equipo de LCF un sentido adicional de propósito y urgencia para servir a nuestra comunidad. Todos los miembros del equipo tenemos una historia de inmigración. Todos nos sentimos muy afortunados de haber sido bendecidos con mucho de lo que Estados Unidos tiene para ofrecer y de haber podido perseguir nuestros sueños y aspiraciones.
Y eso es lo que queremos para todos en el país —por supuesto, incluidos otros latinos, ya sean inmigrantes recientes o que lleven aquí cinco generaciones. Y lo que veo que ocurre en el país ahora mismo es que se están quitando oportunidades. Se resta en lugar de sumar.
¿Cómo le explicaría lo que un fondo patrimonial puede hacer por una organización como esta a alguien que cuestiona la forma en que este fondo patrimonial lo ayudará a él o a su comunidad?
Es una fuente de inversión para organizaciones sin fines de lucro que no suelen recibir dinero de la filantropía tradicional. LCF nació en parte porque un porcentaje muy pequeño del dinero filantrópico tradicional va a organizaciones lideradas por latinos o por latinas.
Este fondo patrimonial ayudará a garantizar que, si alguien hace un excelente trabajo de base para servir a la comunidad latina, siempre tenga un lugar al cual acudir.
¿Por qué la filantropía tradicional es tan reticente a apoyar a organizaciones lideradas por latinos o que sirven a latinos?
Muchas de estas organizaciones están muy arraigadas en sus propias comunidades locales. Tienen poco personal. No cuentan con redactores de solicitudes de subvención. No tienen expertos en captar recursos filantrópicos. Además, la gran filantropía todavía tiene un largo camino por recorrer en cuanto a parecerse al país y comprender las necesidades de todo el país. Así que creo que es algo que va en ambos sentidos.
Muchos filántropos han dejado de nombrar a las comunidades a las que quieren servir debido a las amenazas del gobierno de Trump contra las subvenciones basadas en la identidad. ¿Qué le da ánimo frente a esa resistencia al tiempo que avanza con este compromiso?
Sabemos que hay una necesidad muy fuerte. Sabemos que esa necesidad va a continuar. Y que las inversiones que hacemos en organizaciones que sirven a latinos son coherentes con la ley vigente.
Es cierto que algunos han empezado a reducir sus inversiones en organizaciones que atienden a personas de determinados orígenes. Eso es lamentable, porque muchas de las desigualdades que hemos visto durante generaciones todavía existen. La Latino Community Foundation está absolutamente comprometida con nuestra misión. Y en las buenas y en las malas, vamos a respaldar a la comunidad.
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La cobertura de The Associated Press sobre filantropía y organizaciones sin fines de lucro recibe apoyo a través de la colaboración de la AP con The Conversation US, con financiación de Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable de este contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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