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Falta de fondos podría afectar la participación electoral en noviembre, dicen promotores del voto

Matt Brown
EEUU-ELECCIONES-PROMOCIÓN DEL VOTO
EEUU-ELECCIONES-PROMOCIÓN DEL VOTO (AP)

Varias de las mayores organizaciones del país, de tendencia izquierdista, dedicadas a la participación electoral y a la justicia racial se enfrentan a fuertes déficits de financiación y recortes de personal justo cuando comienza la votación en una elección que determinará el control del Congreso durante los dos últimos años del mandato del presidente Donald Trump.

Los déficits hacen sonar las alarmas entre los estrategas demócratas, que apuestan por una alta participación y por sólidos esfuerzos de protección del voto para aumentar las posibilidades del partido este otoño. Les preocupa que muchos grupos de base no puedan llevar a cabo campañas eficaces de registro y movilización de votantes, y mucho menos protegerse ante la posibilidad de interferencia electoral por parte del gobierno republicano.

America Votes, un centro de coordinación para más de 400 grupos progresistas, ha caído “muy por debajo” del nivel de financiación que tuvo durante las elecciones de mitad de mandato de 2022, señaló en un comunicado a The Associated Press Daria Dawson, directora ejecutiva de la organización. America Votes ha funcionado como un centro neurálgico para los esfuerzos de movilización de votantes de grupos como la NAACP, Planned Parenthood, la League of Conservation Voters, y los sindicatos AFL-CIO y SEIU, así como de grupos locales centrados en la justicia racial, el clima y las libertades civiles.

“Todavía hay tiempo para llegar a los votantes e incorporarlos a esta elección, pero ya no hablamos de una oportunidad futura”, afirmó Dawson. “La ventana para involucrarlos está abierta ahora, y se estrecha cada día”.

“Rendición, no estrategia”, dice un operador demócrata

Los donantes adinerados y los grupos filantrópicos han reducido su apoyo a muchas causas liberales desde la elección presidencial de 2024. Ese repliegue ha sido especialmente marcado en el caso de los grupos de votación orientados a lograr la participación de las comunidades de color.

Aunque varios organizadores indicaron que algunos financiadores habían expresado interés en adoptar estrategias diferentes, los organizadores de justicia racial lo han visto como una traición.

Un retroceso en el apoyo de los donantes está “maniatando nuestra capacidad de persuadir a nuestras comunidades para que voten en un año en el que no existe la Ley de Derecho al Voto”, sostuvo Esosa Osa, estratega demócrata veterana y fundadora de Onyx Impact, un grupo de investigación centrado en combatir la desinformación en las comunidades negras.

Este año, la Corte Suprema anuló uno de los últimos pilares que quedaban de esa histórica ley de 1965, dejándola prácticamente vacía.

“Estamos viendo rendición, no estrategia”, afirmó Osa.

En un memorando emitido julio que circuló entre importantes recaudadores de fondos demócratas se advierte que “las organizaciones que registraron y persuadieron a millones de votantes para participar en las elecciones de mitad de mandato de 2018 y 2022 están drásticamente subfinanciadas. Han recaudado casi un 40% menos de lo que tenían a estas alturas en esos ciclos”.

También advirtió que financiar a los grupos de movilización de votantes era especialmente importante “dado que la marca demócrata tiene un rendimiento inferior en pruebas de boleta genérica en comparación con referencias históricas y con los índices de aprobación del presidente”.

Los déficits han llevado a organizaciones centradas en involucrar y movilizar a grupos clave de votantes a reducir operaciones y personal durante el último año. Eso ha incluido programas destinados a registrar y movilizar a votantes con menor propensión a participar, votantes de color, y votantes rurales y jóvenes.

El Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés), que ha enfrentado sus propios desafíos de financiación, ha consolidado este año los esfuerzos de participación electoral en parte como respuesta a las deficiencias pasadas del ecosistema. El organismo indicó en un comunicado que estaba realizando “inversiones históricas” en su organización, pero no abordó las debilidades entre los grupos aliados.

“Estamos ampliando nuestra infraestructura de protección del voto para defender el sagrado derecho de los estadounidenses a votar, exigir que Trump y los republicanos rindan cuentas en los tribunales, y registrar y movilizar votantes en todo el país”, declaró Angelo Fernández Hernández, portavoz del DNC.

El cambio de prioridades de los donantes afecta a los grupos de participación electoral

Las razones del problemático panorama de financiación son variadas y a veces poco claras, según casi dos docenas de recaudadores de fondos y organizadores que hablaron con la AP. Algunos donantes, aún decepcionados con el Partido Demócrata y algunos de sus aliados tras la elección presidencial de 2024, han cerrado por completo sus billeteras a las causas liberales.

Aunque un pequeño grupo de megadonantes liberales ha mantenido su financiación de causas progresistas, la mayoría concentra su apoyo en organizaciones legales liberales que han llevado al gobierno de Trump ante los tribunales, en lugar de grupos políticos o de participación electoral.

Otros, incluidas importantes instituciones filantrópicas, se han replegado por temor a represalias, ante la posibilidad de que donar a causas políticas o de justicia racial atraiga la ira del gobierno. Organizadores que han contactado a posibles donantes señalaron que los ataques a opositores políticos e iniciativas de diversidad por parte de la administración parece haber enfriado la recaudación de fondos para sus causas.

Tameka Ramsey-Brown, directora fundadora de la Michigan Coalition on Black Civic Participation, dijo que varios donantes desde la elección de 2024 le habían preguntado si su grupo podía eliminar la palabra “Black” de su nombre o encontrar conductos financieros para ocultar el origen de las donaciones por temor a represalias del gobierno.

“El solo hecho de ser negro en este país ha vuelto a convertirse en una mala palabra, y eso ha hecho que resulte mucho más difícil recaudar dinero porque los financiadores no quieren la presión y el estrés adicionales ni ataques contra ellos por financiarnos”, manifestó.

La reducción de los presupuestos obliga a cambiar estrategias

Muchos de los grupos sin fines de lucro que tradicionalmente han realizado el registro, la educación de votantes y la organización dicen que están tratando de adaptarse a su nueva realidad, más austera.

Vamos a Votar, una iniciativa de los mayores grupos de derechos civiles y de defensa centrados en las comunidades latinas, ha tenido que reajustar sus ambiciones este año debido a la falta de inversión de los financiadores.

“Esto se perfila como un ciclo en el que las inversiones no han ido a las comunidades negras y morenas que, en última instancia, decidirán esta elección”, afirmó Juan Proaño, director ejecutivo de la League of United Latin American Citizens, integrante de la iniciativa.

En una presentación realizada en septiembre que circuló entre donantes, la coalición indicó que pretendía invertir 27,5 millones de dólares en esfuerzos de participación y persuasión de votantes este año, pero que aún necesitaba 5,4 millones de dólares de donantes para financiar iniciativas de participación electoral en 10 estados y 17 distritos de la Cámara de Representantes. Incluso esa inversión reflejaba menores ambiciones respecto de presentaciones anteriores a donantes realizadas a comienzos de este año.

“Ha sido extremadamente decepcionante ver que los donantes progresistas no están a la altura del momento”, señaló Héctor Sánchez Barba, director ejecutivo de Mi Familia Vota, una de las organizaciones afiliadas. “No esperamos. Siempre estamos en la primera línea por nuestra democracia y nuestras comunidades”.

Para contrarrestar los recortes de financiación, algunos grupos han empezado a utilizar más la inteligencia artificial para ofrecer guías de registro de votantes, compartir información en varios idiomas y rastrear posibles problemas electorales. Algunos grupos han incrementado sus alianzas con empresas de transporte por aplicación para ofrecer viajes gratuitos a los centros de votación en lugar de servicios de transporte colectivo.

Con menos organizadores presenciales, algunos grupos también se enfocan en las redes sociales y se asocian con creadores de contenido liberales para amplificar sus mensajes.

“En mis más de 30 años de organización, nunca había sido tan difícil recaudar dinero para apoyar causas negras de cualquier tipo”, afirmó Melanie Campbell, presidenta y directora ejecutiva de la National Coalition on Black Civic Participation, un grupo no partidista de derechos civiles. “Vamos a hacer el trabajo, nuestras filiales estatales están haciendo todo lo posible... Pero la realidad es que quienes creen que la democracia importa deberían asegurarse de financiar el trabajo”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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