Demócratas se desmarcan de su propio partido para competir en estados republicanos

En su intento de recuperar el control del Congreso, los demócratas recurren a una táctica conocida para ganarse a los votantes en zonas conservadoras: criticar a su propio partido.
Se quejan del expresidente Joe Biden, prometen trabajar con el presidente Donald Trump para proteger la frontera, insisten en que nunca retirarán fondos a la policía y critican a los socialistas democráticos por considerarlos demasiado extremos.
Atacar a la izquierda es una forma en que los demócratas intentan distanciarse de la deteriorada marca de su partido. También refleja cómo se desarrollan cada vez más las elecciones de mitad de mandato en estados republicanos. Aunque los progresistas lograron victorias destacadas en las primarias demócratas de este año, el camino hacia una mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado pasa por lugares donde Trump ganó hace dos años, como Carolina del Norte, Alaska, Kansas e Iowa.
“Hay que asumir valores que estén donde está el centro del partido”, afirmó Adam Frisch, director financiero de Welcome PAC, que busca impulsar a demócratas en distritos con inclinación republicana. Anteriormente se postuló dos veces al Congreso en Colorado.
Carolina del Norte: Cooper presume el bipartidismo
Conocido por forjar compromisos con la Asamblea Legislativa controlada por los republicanos durante sus dos mandatos como gobernador, Roy Cooper sostiene, en su campaña al Senado, que los demócratas deberían estar dispuestos a hacer lo mismo en el Congreso.
Cooper también fue fiscal general del estado, y en uno de sus anuncios se indica que “endureció las leyes de fianza, fue tras los narcotraficantes que impulsan el fentanilo y dijo: ‘De ninguna manera retiraremos fondos a la policía’”. En otro, se asegura que Cooper “se enfrentó a su propio partido para oponerse a retirar fondos a la policía” y “se asoció” con el presidente republicano para endurecer las medidas contra las drogas.
Conservadores y aliados del candidato republicano Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano, han intentado vincular a Cooper con figuras progresistas nacionales como la representante de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez, la exvicepresidenta Kamala Harris y el senador de Vermont Bernie Sanders, un independiente que se alinea con los demócratas.
Cuando Cooper entró en la contienda hace más de un año, el Senate Leadership Fund —un comité de campaña electoral republicano, conocido como super PAC, afiliado al líder de la mayoría del Senado, John Thune— lo atacó de inmediato al afirmar que “se hace pasar por moderado”, pero es “solo otro radical, un liberal de Washington disfrazado”.
A principios de este mes, Cooper explicó parte de su estrategia a CNN, indicando que sentía que “hay suficientes personas que desconfían de los demócratas nacionales” en Carolina del Norte, un factor que mencionó para explicar la tendencia del estado a elegir demócratas para cargos estatales con más frecuencia que para sus escaños en el Congreso.
Peltola en Alaska y Turek en Iowa buscan distanciarse de los demócratas nacionales
En Alaska, la exrepresentante Mary Peltola ha intentado seguir el mismo camino centrista que en sus campañas para la Cámara, reactivando su lema “pescado, familia, libertad” y expresando apoyo a los derechos de la Segunda Enmienda y a la seguridad fronteriza, dos temas que tradicionalmente conectan con votantes más conservadores.
“Me enfrentaré a cualquiera, incluidos los demócratas, a cualquiera en los 48 estados contiguos que no entienda lo que Alaska necesita”, expresó en un anuncio de campaña donde menciona su respaldo al enorme proyecto petrolero Willow en North Slope, una zona de Alaska rica en petróleo, al que se opusieron grupos ambientalistas. “Cuando ambos partidos te atacan, significa que estás haciendo algo bien”.
El tono de Peltola no ha impedido que el senador republicano en funciones, Dan Sullivan, busque alinearla con los “demócratas de Washington”, además de caracterizarla como ineficaz durante su trabajo en el Congreso.
Mientras tanto, en Iowa, el candidato demócrata Josh Turek ha subrayado su compromiso con el bipartidismo, destacando cientos de ocasiones en las que votó con los republicanos como legislador estatal. Representó a un distrito que ganó Trump, y se apoyó en esa experiencia en la contienda al Senado de este año como prueba de que podría atraer a votantes independientes y a republicanos moderados en noviembre.
Mientras compite con la representante republicana Ashley Hinson por el escaño del que se retira la senadora republicana Joni Ernst, Turek también difunde un anuncio en el que denuncia el “sistema migratorio roto” de Estados Unidos y afirma: “Trabajaré con cualquiera para arreglarlo, incluido el presidente Trump”.
Después de que Turek ganó la nominación, Hinson dijo a los delegados en la convención estatal republicana que él “se hace pasar por moderado”, y calificó a su rival de “un fraude de extrema izquierda”.
Hamilton dice que Kansas está muy lejos de la “política extrema” de Washington
Pastor de una megasiglesia de Kansas, el candidato demócrata al Senado Adam Hamilton se describe a sí mismo como centrista, y se postula en parte con la idea de “unir a la gente”, señalando que su congregación está casi dividida por igual entre demócratas, republicanos e independientes.
Ese es el tono que Hamilton ha llevado a su campaña contra el senador republicano en funciones Roger Marshall, con anuncios que señalan que Kansas está “orgulloso de estar políticamente en el centro” y “a cerca de un millón de millas de la política extrema de Washington que nos desgarra y eleva los precios”.
“Por un lado, la extrema izquierda impulsa el socialismo y las fronteras abiertas”, manifestó. “Por el otro lado, Roger Marshall nos trae precios más altos de gasolina y comestibles, mientras recorta nuestra atención médica”.
En un debate a principios de este mes en la feria estatal de Kansas, Hamilton tampoco dudó en culpar a Biden por los problemas migratorios, al tiempo que criticó las políticas de Trump.
“La inmigración en la frontera durante el mandato de Biden fue un desastre”, sostuvo. “Así es como terminamos donde estamos hoy”.
Marshall ha dicho que Hamilton es “demasiado woke para Kansas”.
Sand denuncia a los partidos como “dos clubes privados” en la contienda por la gubernatura de Iowa
No son solo las contiendas al Senado en las que los candidatos demócratas buscan trazar un nuevo rumbo.
De vuelta en Iowa —donde los demócratas ven una oportunidad de ganar en un estado que antes era competitivo, donde los altos costos, la pérdida de empleos de fabricación y una economía agrícola en dificultades pesan sobre los votantes— el demócrata Rob Sand afirma que puede conquistar a independientes y republicanos frustrados con la política partidista.
El elemento central de su mensaje de campaña es la premisa de que el sistema político de Estados Unidos está roto “en gran medida porque lo dirigen dos clubes privados” —los dos partidos principales— “los bien alimentados contra los hartos”.
El candidato republicano Zach Lahn ha dicho que la crítica de Sand a su propio partido no es genuina. En el podcast “Ruthless”, señaló este verano que los demócratas “se están dando cuenta de que sus ideas no se venden” y “tienen que fingir ser alguien que no son”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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