¿Crearon los fundadores una nación cristiana? No, pero la religión influyó en su pensamiento

Cuando habla sobre el papel de la religión en la fundación de Estados Unidos, el historiador Gregg Frazer no atrae a públicos entusiastas.
“En realidad, ninguno de los dos bandos quiere oír lo que digo”, afirma Frazer, profesor de Historia y Estudios Políticos en The Master’s University, una escuela cristiana en Santa Clarita, California.
Los fundadores, sostiene Frazer, no crearon una república cristiana. Varios fundadores clave rechazaron doctrinas cristianas centrales o fueron lo bastante ambiguos como para que los historiadores sigan debatiéndolo. Para Frazer, eso suele decepcionar a sus propios correligionarios cristianos.
Pero, añade, tampoco eran los fundadores un grupo de deístas racionalistas —creyentes en un Dios que puso el universo en marcha como un relojero y luego lo dejó funcionar solo— y escépticos antirreligiosos, como a veces se les retrata. Eso decepciona a quienes favorecen un muro muy alto entre la Iglesia y el Estado. La mayoría de los fundadores eran religiosos de una forma u otra.
El prolongado debate sobre las intenciones de los fundadores respecto de la religión se ha visto acelerado con la proximidad del 250mo aniversario de la Declaración de Independencia el 4 de julio. En medio de las celebraciones de America 250, algunos activistas y autores cristianos están redoblando las afirmaciones de que Estados Unidos tuvo un origen cristiano.
Tienen un aliado en la Casa Blanca. El presidente Donald Trump está promoviendo “America Prays”, que culminará en una reunión el 17 de mayo en el National Mall de Washington. Funcionarios del gabinete están difundiendo mensajes cristianos en el ejercicio de sus cargos oficiales. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, proclamó que “Estados Unidos fue fundado como una nación cristiana… está en nuestro ADN”.
Contrarrestar la narrativa de la nación cristiana
Críticos y grupos de defensa están respondiendo.
“La mayoría —casi todos— los historiadores serios coinciden en que Estados Unidos no fue fundado como una nación cristiana en ningún sentido legal, filosófico o constitucional significativo”, sostiene el grupo Americans United for Separation of Church and State.
Seis de cada 10 adultos en Estados Unidos encuestados dijeron creer que los fundadores originalmente pretendían que Estados Unidos fuera una nación cristiana, según un informe de 2022 del Pew Research Center.
¿Por qué importan las creencias e intenciones de los fundadores?
“Todo el mundo busca lo que nosotros los historiadores llamamos un pasado utilizable”, explica John Fea, autor de “Was America Founded as a Christian Nation?”
“Entramos en el pasado buscando lo que queremos para impulsar una agenda política o cultural determinada”, explica Fea, investigador del Lumen Center, un instituto y centro de estudios cristiano en Madison, Wisconsin.
Funcionarios públicos y otras personas sí ofrecieron oraciones en nombre de la nueva república en momentos históricos importantes. Pero, indicó, otros asuntos —como los impuestos y la representación— fueron más centrales para la Revolución.
Iglesia y Estado en la nueva nación
El historiador Mark David Hall afirma que el cristianismo sí influyó con fuerza en la fundación. Aunque los fundadores principales no sostenían creencias cristianas tradicionales, argumenta que muchos otros fundadores sí las tenían, y eso moldeó su manera de pensar sobre cómo formar la nueva república.
“Hay mucha evidencia de que el cristianismo tuvo influencia”, subraya Hall, autor de “Did America Have a Christian Founding?”
Dice que la atención de los fundadores a la dignidad humana armoniza con la enseñanza bíblica de que la humanidad fue creada a imagen de Dios. El sistema de pesos y contrapesos —para evitar la concentración del poder— refleja enseñanzas sobre el pecado humano que habrían impregnado una cultura mayoritariamente protestante, añade.
También señala que algunos presidentes y Congresos tempranos emitieron proclamaciones de oración y acción de gracias, aunque algunas suscitaron oposición y controversia. Algunos estados financiaron iglesias durante décadas después que se ratificara la Constitución, lo que indica que los fundadores no creían que la religión debiera estar ausente de la vida pública.
Creían que la fe era importante para formar ciudadanos morales y responsables de la nueva república. Promovieron la “tolerancia sin eliminar la importancia de un compromiso religioso real por parte de adherentes diferentes”, escribió Frazer en su libro “The Religious Beliefs of America’s Founders”.
No hay referencia a ninguna religión específica en la Constitución más allá de la fecha —“en el año de nuestro Señor” 1787. Prohíbe las pruebas religiosas para quienes ocupen cargos públicos. La Primera Enmienda garantiza la libertad religiosa y prohíbe el “establecimiento” de una religión nacional.
Fallos de la Corte Suprema del siglo XX aplicaron la Primera Enmienda a los estados con base en la Decimocuarta Enmienda, que prohíbe a los estados negar los derechos de los ciudadanos.
Frazer sostiene que la Biblia no se cita como fuente de ningún principio de gobierno en las actas documentadas de la Convención Constitucional ni en los influyentes Federalist Papers. Afirma que los fundadores se apoyaron en influencias como el pensamiento de la Ilustración para conceptos como la igualdad humana, un gobierno responsable y la libertad religiosa. Los primeros críticos reprocharon a la Constitución su falta de contenido religioso.
La Declaración de Independencia sí tiene lenguaje religioso, al declarar que los derechos provienen del “Creador”. Apela a las “Leyes de la Naturaleza y del Dios de la Naturaleza”.
Thomas Jefferson y otros fundadores —con habilidad, dice Frazer— usaron términos aceptables tanto para los cristianos como para los seguidores de otros movimientos religiosos y filosóficos.
Las diversas creencias de los fundadores
En la época de la Revolución, la mayoría de los colonos eran protestantes, aunque la participación en las iglesias había ido disminuyendo.
Enfoques racionalistas de la religión influyeron con fuerza en muchos hombres de la élite con educación universitaria y propiedades, como quienes redactaron la Declaración de Independencia y la Constitución, escribió Frazer. También lo hizo la masonería, una orden fraternal basada en creencias en un Dios universal y en la moral.
Algunos fundadores eran cristianos devotos, como John Jay, Samuel Adams y Patrick Henry. Otros creían en Dios pero no en la divinidad de Jesús, incluidos fundadores clave como Jefferson, John Adams y Benjamin Franklin. El enigmático Washington se mantuvo activo en su iglesia episcopal, pero evitaba los sacramentos y además era un masón activo.
Cuestionar ideas erróneas sobre fundadores deístas
Pero, contrariamente a la creencia popular, la mayoría de los fundadores no eran deístas.
Frazer describe en cambio a muchos fundadores como “racionalistas teístas”. George Washington creía que la “Providencia” divina le salvó la vida en batalla e intervino en favor de Estados Unidos. No era el único.
“Sí creían en un Dios activo”, afirma Frazer.
Incluso los escépticos pensaban que la religión era importante para formar ciudadanos virtuosos. Muchos académicos creen que la Primera Enmienda creó una especie de mercado libre religioso en el que el cristianismo y otras religiones han prosperado hasta hoy.
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La cobertura de religión de The Associated Press recibe apoyo mediante la colaboración de la AP con The Conversation US, con financiación de Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable de este contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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